Decisiones que lastiman

Total libertad para comentar lo que quieran
Espero sean de vuestro agrado

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5909834/Erotismo-en-B-N---01.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5930158/Erotismo-en-B-N---02.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5962854/Erotismo-en-B-N---03.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5981636/Erotismo-en-B-N---04.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5997767/Erotismo-en-B-N---05.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6004665/Erotismo-en-B-N---06.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6041938/Erotismo-en-B-N---07.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6075224/Erotismo-en-color---08.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6084997/Erotismo-en-color---09.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6099556/Erotismo-en-color---10.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6110497/Erotismo-en-color---11.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6116242/Erotismo-en-color---12.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6131873/Erotismo-en-color---13.html

https://www.poringa.net/posts/imagenes/6166354/Erotismo-en-color---14.html

https://www.poringa.net/posts/imagenes/6175748/Erotismo-en-color---15.html

https://www.poringa.net/posts/imagenes/6196209/Erotismo-en-color---16.html

https://www.poringa.net/posts/imagenes/6211165/Erotismo-en-color---17.html

https://www.poringa.net/posts/imagenes/6218344/Erotismo-en-color---18.html

https://www.poringa.net/posts/imagenes/6221055/Erotismo-en-color---19.html

https://www.poringa.net/posts/imagenes/6229944/Erotismo-en-color---20.html

https://www.poringa.net/posts/imagenes/6236841/Erotismo-en-color---21.html

https://www.poringa.net/posts/imagenes/6242993/Erotismo-en-color---22.html

https://www.poringa.net/posts/imagenes/6257813/Erotismo-en-color---23.html

https://www.poringa.net/posts/imagenes/6263980/Erotismo-en-color---24.html

https://www.poringa.net/posts/imagenes/6267616/Erotismo-en-color---25.html



DECISIONES QUE LASTIMAN


Juan y Pablo habían sido amigos de toda la vida, ese tipo de amistad que hasta parece hermandad, una hermandad que muchas veces ni hermanos de sangre logran
Habían vivido mucho, compartidos sus momentos, estaban juntos en las buenas y en las malas y eran cómplices de todos los secretos que dos varones adolescentes pudieran tener
La vida los había separado un tanto al terminar los estudios secundarios, Juan empezaría la carrera de ingeniería, y Pablo iría por el lado de filosofía y letras
Juan era un tipo rígido, de ponerse metas y cumplirlas, la ingeniería se daba bien a su estilo, pero Pablo era un bohemio, el solo pensaba en el presente y mientras su amigo avanzaba en sus estudios, el saltaría de una carrera a otra, era un buque a la deriva, solo iba donde lo llevara el viento

A veces eran tan disimiles, en sus gustos, en su manera de encarar la vida, en el pensamiento del futuro, pero, sin embargo, eso no le impedía ser mejores amigos, porque también compartían gusto por el club del futbol, y cada fin de semana donde le tocara de local, ellos tenían una cita obligada en el estadio, además estaban el día a día de barrio y las cosas que nunca cambian
Juan valoraba mucho que Pablo lo acompañara en la eterna agonía de su madre, quien arrastraba una enfermedad incurable, y que le pusiera el hombro para llorar en su partida, Pablo nunca olvidaría el gesto de su amigo, esa vez que había hecho un mal negocio, cuando estaba en la ruina y no tenía donde caerse muerto, serían los desinteresados billetes de Juan quien equilibraría la balanza
Esas eran anécdotas de vida, situaciones que los convertían en hermanos de sangre

Habían compartido experiencias de amores y desamores, cada cual, por su lado, y todo estaba perfecto, hasta el día en que conocieron a Celeste
Seria por casualidad, habían ido al mismo club de barrio al que iban desde que tenían memoria, donde siempre estaban las mismas personas aburridas, pero la rutina era un poco usar la piscina y tomar unas cervezas, para hablar de los mismos temas de siempre
Pero esa tarde, una jovencita nueva había aparecido, lucía un traje de baño celeste, como su nombre, bastante ceñido, marcando las bondades de unas curvas pronunciadas que llamaron la atención de los dos amigos

Celeste hacia poco tiempo se había mudado al vecindario, recién pasaba los veinte y era maestra de niños infantes, sabia de sus ricos atributos que estaban por encima de la media, sabía lo que era tener pretendientes, y aunque los chicos se embobaran por sus tetas y su culo, para ella lo más importante estaba es sus largos cabellos rojizos y en sus enormes ojos verdes
Por eso, cuando Pablo se acercó a ella por primera vez, solo contestó para no ser descortez, a ella no le interesaba hablar, formar amistades, y adivinó que como siempre sucedía, la única intención de ese chico era llevarla a la cama, por lo que se limitaba respondiendo con monosílabos ante la verborragia de ese desconocido de barrio

Pero en verdad a Pablo esa chica se le había calado en los huesos, un amor a primera vista, estaba perplejo ante su belleza y le pareció diferente a todas las chicas que había conocido antes
Las cosas darían un vuelco inesperado cuando Juan entro en la escena, Celeste ya lo había ojeado a la distancia, pero ahora terceaba en la conversación con su amigo
Celeste quedaría hipnotizada por la seriedad de ese muchacho, por la forma madura en que le dirigía la palabra, por sus cabellos lacios, por sus ojos de mirar profundo y por sus labios rectos que marcaban seguridad, incluso se sintió desbordada y en un rapto de pudor solo bajo la mirada al sentir sonrojarse sus cachetes y quedar expuesta

Los días pasaron, la amistad seguía por encima de todo, pero Celeste y Juan estaban en esos días de conocerse, las primeras salidas, los primeros arrumacos, los primeros besos a la luz de la luna y Pablo aceptó de mal gusto el sentirse desplazado, y su sensación sería que su amigo lo había pasado por arriba y se había llevado a su chica, a él le costaba mucho aceptar que en verdad era Celeste quien había elegido
Las cosas iban sobre rieles entre la nueva pareja, Juan se había recibido y escalaba puestos en una multinacional, parecía que todo le salía bien, mientras que Pablo, con miles de carreras comenzadas y ninguna terminada ahora se ganaba la vida como empleado en un local de prendas deportivas
Pablo se llevó a la cama muchas chicas, tratando de quitarse a la chica de su amigo de la cabeza, pero sus relaciones eran efímeras, puesto que nadie era como Celeste

Llegaría la boda oficial, donde Pablo, mejor amigo, oficiaría de testigo de la ceremonia, lo que le faltaba para terminar de resignarse, y fue feliz por ellos, y cuando esa noche fue su turno de bailar el vals con la novia, sintió su corazón triste y contento al mismo tiempo
Pero a pesar de todo, les deseó toda la dicha del mundo
Celeste y Juan tenían bien en claro lo que sucedía, a veces, en la intimidad hablaban de la desdicha de Pablo, y asumían que él estaba enamorado, y sentían pena por él, pero no podían hacer nada al respecto, uno no elije de quien se enamora, no se puede evitar

Con el correr del tiempo el amor de la pareja se iría afianzando, mientras que Pablo seguía tropezando una y otra vez con relaciones sin sentido y el diablo metería la cola para romper el equilibrio
A Juan le ofrecerían un traslado laboral a Canadá, era imposible decir que no, y Celeste no podía meterse al medio, pero ciertamente Canadá nunca estaría en sus planes, ella tenía sus niños en el jardín de infantes, eran su vida, y además en esos días su madre andaba con problemas de salud, ella era hija única y no podía alejarse demasiado
Juan insistió todo lo que pudo, era su vida, su carrera lo que siempre había esperado, pero las cosas se complicaron sobremanera, o el dejaba pasar la oportunidad, o ella empezaría nuevamente en el frio país del norte o la tercera opción, la peor, cada uno seguir su camino

Acá es justo mencionar que Pablo, en medio de la historia, seria leal como nunca, hablo una y mil veces con su amigo, le dijo que estaba loco, que ni el mejor empleo podía valer más que Celeste, que era única, y que, si él hubiera estado en sus zapatos, la decisión estaría más que clara. No hablo mucho con ella, porque no la veía en un país extraño, con otro idioma, sin saber que hacer, pero le quedaría la conciencia tranquila de hace más de lo que podía hacer
Juan partió una tarde de abril, no fue una ruptura de odios, fue solo una separación nostálgica, fue una pausa, un hasta pronto, Juan miro por la ventanilla del avión en el carreteo, sabiendo que seguramente estaba cometiendo el peor error de su vida, mientras Celeste los despedía con los ojos enjuagados en lágrimas, cobijada en un abrazo fraterno que Pablo le regalaba

Ella estaba destrozada, no soportaba el vacío que le partía el alma y seria Pablo quien siempre acudiría a confortarla, a ella le gustaba, le hacía bien, al menos no se sentía tan sola, tenía alguien con quien hablar de su amor perdido y quien mejor que el mejor amigo para entenderla
Pasaban los días, Juan le escribía mucho a su viejo amigo, le contaba de su nueva vida en Canadá, y le preguntaba como seguían las cosas por Argentina, y en eso iba directamente a su amada, porque no quería escribirle a ella y así de enredadas estaban las cosas

En algún punto, las conversaciones que mantenían Pablo y Celeste, fueron dejando de lado a Juan, y en algún punto se encontraron hablando de ellos, sin terceros, solo se daría en forma natural.
Esa noche habían compartido una cena, informal, bebieron unas copas, se dio de ver una película y ella se acurruco en sus brazos
Celeste en un rapto de conciencia se estiro un poco y llevo sus labios contra los de Pablo y él se sintió el hombre más afortunado del planeta, parecía tener la oportunidad que siempre había buscado, sintió un irrefrenable hormigueo entre sus piernas, pero recordó que tenía un amigo en Canadá y a pesar de todo, de todo lo la había deseado a escondidas el solo se apartó del lugar, es que no podía y solo se reprimió en ahogadas excusas
En unos días Pablo haría una videollamada con Juan, asegurándose que Celeste estuviera presente, porque no quería mentiras ni engaños, la conversación iría en principio por su vida en un país tan lejano y por como andaban las cosas en Argentina, pero pronto Pablo llevaría la conversación por donde debía ir, porque necesitaba saber la opinión de su amigo
Juan tragó saliva, meditó y dijo algo como


Decisões que MachucamTá bom... não vou fingir que você vai ficar de freira, você é uma mulher linda, e amigo, você tem minha bênção, o que mais eu poderia querer senão vê-la nos seus braços antes que de um desconhecido.

Cairiam muitos almanaques como caem as folhas no outono, Juan iria para a filial inglesa e depois para a coreana, onde formaria família com uma linda jovem de olhinhos puxados, também teriam um pequeno, o tempo tinha esfriado naturalmente a relação, mas ele sabia que Pablo e Celeste eram um casal, até tinham dois filhos, menino e menininha.

Pablo estava um pouco mais gordo, e agora usava barba e óculos de grau, ela por outro lado estava muito mais gostosa do que sempre tinha sido, os anos lhe caíram muito bem e de ser uma adolescente com curvas boas, agora era uma mulher com caminhos reais para explorar.

Eles levavam uma vida normal, como todo mundo, e em algum ponto, talvez empurrados pela rotina do casamento, começaram a ter fantasias, aquelas fantasias que só se realizam na cabeça e nunca são postas em prática.

Falavam muito dessas loucuras na solidão do quarto, quando os pequenos dormiam, Celeste tinha um desejo oculto de ficar com outra mulher, não sabia o motivo, mas às vezes se encantava com alguma desconhecida, para Pablo a coisa ia por outro lado, ele curtia a parada de voyeur, imaginando ver como outro homem a possuía, uma fantasia recorrente em muitos homens, ver outro foder sua parceira.

E eram só fantasias de quarentões entediados com a rotina, ou não?

O destino colocaria tudo de pernas pro ar novamente, uma vez os tinha separado, e agora parecia juntá-los, uma viagem de Juan para essas bandas, alguns meses, fazia um tempão que ele não via ninguém da família, tinha sobrinhos para conhecer, e agora tinha tempo para respirar, estava um pouco mais tranquilo nas ocupações, agora ocupava parte do diretório da empresa, e sua esposa coreana era parte do passado, muitas ocupações tinham separado o casal.

Quando Celeste soube e sentiu o coração acelerar, não conseguiu controlar e voltou a sentir o que só Juan fazia ela sentir. Sem querer, ficou mais sexy para o parceiro nesses dias, mas na cabeça sabia que estava assim por culpa de outro.

Obviamente o convidariam para jantar, a vida toda estava passando, tantas coisas para falar, tantas histórias. Juan chegaria pontual, como sempre fazia, Pablo iria receber o amigo, deixando Celeste em segundo plano, e enquanto eles se abraçavam efusivamente, ela só esperou a sua vez.

Depois Juan foi ao seu encontro, estava meio grisalho, talvez um pouco mais gordo, agora vestia roupas muito caras, mas novamente ela teria aquela sensação de baixar o olhar, como encandilada, como naquela primeira vez. Sentiu as mãos suarem e a buceta ficar molhada, os mamilos endureceram como ato reflexo e sentiu um rubor delator nas bochechas. Entendeu que o homem da sua vida estava na sua frente e simplesmente não conseguia manter o controle.

Juan a beijou na bochecha e, com um sorriso, amaldiçoou em segredo tê-la deixado naquele dia no aeroporto. Celeste enchia o coração dele, era uma mulher completa, e os pequenos que andavam expectantes — para eles, Juan seria apenas um velho amigo da família.

Ficaram até altas horas, mesmo depois das crianças dormirem, sentados nos sofás da sala até darem a visita por encerrada.

Aquela noite, Celeste fez amor com dois homens: com Pablo no corpo e com Juan na mente.

Seria ela mesma quem traria o assunto com o marido, sobre sua fantasia de ver ele transando com outro, se ainda a tinha, e se ainda queria realizá-la. E foi óbvio que sua tesão a deixaria em evidência e ela não teria o menor tato feminino.

Pablo fez a pergunta de praxe, embora já soubesse a resposta, porque ele sempre soube que, aos olhos dela, nunca estaria à altura do amigo.

Quando ela confessou que queria dar para o ex, na presença dele, obviamente, ele só respondeu:

"Era previsível. Vi como você olhava para ele. Você ainda o ama. né? Ela preferiu evitar a resposta, pra que dar voltas num assunto que era óbvio, mas foi pelo lado que sabia ser fraco no marido, a proposta que mais de uma vez ele tinha feito, ela com um terceiro, e era melhor alguém conhecido do que um estranho, né? Por alguns dias discutiram prós e contras da ideia, e pro Pablo a ideia era demais pra ele. Ele se reuniu com o amigo num bar da cidade, em terreno neutro, e meio que despejou tudo que tava rolando. Juan ouviu com atenção e a princípio achou que era brincadeira, sentiu uma ereção controlada, mas soltou um sorriso balançando a cabeça, claro que a Celeste despertava muita vontade nele, mas agora ela não era mais esposa dele. Só que ao perceber que o Pablo era monotemático com o assunto, o sorriso sumiu do rosto e ele olhou sério. Tinham compartilhado muitas loucuras na juventude, mas isso sem dúvida era diferente. A noite chegou, no fundo, os três tinham mais dúvidas que certezas, as crianças já estavam sob os cuidados dos pais do Pablo, e já estavam falando besteira, tinham jantado e estavam tomando uns drinks pra se animar. Juan comia com os olhos a ex-mulher, e só a presença do Pablo impedia que ele se jogasse nela como um felino faz com a presa. Celeste tinha se preparado pra situação, tinha se depilado direitinho, e usava um vestido preto brilhante, bem colado no corpo, destacando todas as delícias das curvas. Não usava roupa íntima, era uma surpresa, os dois homens não sabiam disso. Apesar de tudo, ela tava muito nervosa, nem o vinho conseguia acalmar. Conhecia na intimidade os dois homens, mas mesmo assim tinha educação, não era uma prostituta e não conseguia assimilar o que ia acontecer. Pablo a conhecia por cada poro da pele, com todos esses detalhes tinha conquistado ela, tinha colocado uma música lenta da época deles e a Celeste dançava alternando com um e com o outro, seria o momento em que Pablo passasse um lenço de seda cobrindo seus olhos, anulando um de seus sentidos para potencializar os outros, ele sabia que, ao não poder ver, um pouco que perderia a noção da situação pela qual estavam passando, e para ela foi mágico, ao ponto de sentenciar

Bom, se vamos fazer isso, que apenas aconteça

Ela tinha o mapa dos cômodos na cabeça e soube que a conduziram para a área da sala, pelos ruídos nos sofás sentiu que cada homem se sentava de um lado, e apenas deixou que a conduzissem sobre seu ex, abriu suas pernas e foi de joelhos sobre o mesmo sofá em que estava Juan, sentando-se frente a frente, sobre suas pernas e não duvidou em arrebentar sua boca com um beijo interminável

Naturalmente seu vestido havia subido, Juan levou suas mãos sobre suas coxas nuas e lembrou quão perfeitas eram as pernas de Celeste, e quanto as havia sentido falta, não parou de beijá-la, e depois levou essas mesmas mãos sob o vestido, sobre as nádegas, e descobriu que ela não tinha calcinha, essa descoberta o excitou ainda mais e acariciou com seus dedos a umidade dos melosos sucos de mulher que sua ex lhe presenteava

Você é uma puta...

Foi tudo o que murmurou, enquanto de um lado, Pablo era testemunha de tudo o que ocorria, ele tinha uma contradição por dentro, por um lado, se sentia poderoso porque sua mulher estava ali só porque ele havia permitido, se sentia o dono dessa puta, no controle da situação, mas também os ciúmes próprios de intuir que sempre seria o revezamento no coração de Celeste lhe corroíam as entranhas

Não podia evitar tocar seu sexo, a imagem era poderosa demais e quando viu a maneira como ela vasculhou entre as roupas de seu amigo, para buscar com desesperação o pau e sentar-se sobre ele, até vê-lo desaparecer, sentiu que o pecado estava consumado

Em suas pupilas ficariam gravadas a perfeição das curvas de sua mulher, e a maneira como pouco a pouco deixaram cair as roupas até ficarem completamente nus, em seus ouvidos ficariam gravados os gemidos de prazer com os quais ela enchia o quarto

Juan sentiu que seu pau estava dentro do melhor lugar do mundo, ainda lembrava daquele amor que havia sentido por ela, aquele amor que nunca se apagou. Ele contemplava o rosto dela, seus traços delicados, seus cabelos, enquanto enchia as mãos com aqueles peitos macios como algodão e doces como mel.
Também observava em segundo plano seu amigo e sentia pena por ele, sabia que Celeste sempre o havia escolhido, sempre o escolheria, mas assim estavam as coisas, a vida de alguma forma entrelaçara três corações e as coisas estavam como estavam.

Celeste estava em seu mundo, com os olhos vendados só tinha em pensamentos o homem que estava montando, seu verdadeiro amor, e sentia que aquela penetração que estava curtindo era muito mais que sexo em si, era entregar-se de corpo e alma como só podia fazer com ele, como nunca faria com Pablo.
As mãos de seu marido a pegaram de surpresa, ela tirou a venda para vê-lo bem colado nela, presenteou-o com um sorriso e deixou acontecer o que tinha que acontecer, ainda tinha seu tesouro disponível por trás, e foi aí que ele encontrou seu lugar.
Não haviam planejado, nem mesmo era sua fantasia, mas ela amou ter seus dois homens dentro dela, tão perto, tão colados e sentir os atritos de seus paus tão próximos um do outro.
Só não aguentava tanto, ela não era uma prostituta, era apenas uma mulher apaixonada, o recheio do sanduíche naquela situação.

Celeste assumiria o controle, iria de joelhos entre os dois para usar sua boca para dar prazer a eles, era muito boa nisso, e se sentia no centro do universo naquele momento, olhando nos olhos de um e de outro, dando prazer a um e a outro.
Os amigos se olharam entre si, como incrédulos com a situação, lado a lado, pelados, com a mulher que ambos amavam rendida a seus pés e ambos sabiam que se ela não parasse, o fim chegaria logo.
E Celeste não pararia, ela adorava fazer o que estava fazendo e ela só queria beber o néctar que alimentava o ego dele, precisava ter o melhor daqueles homens dentro de si e foi extremamente cuidadosa para não deixar escapar uma gota sequer pelo canto dos lábios.
O amargor dos fluidos inundou sua boca, e ela só sentiu que o trabalho estava feito.

Eles acharam que era suficiente, a noite ainda era longa, mas melhor não abusar. Muito longe do sexo desfrutado, estavam cientes de que estavam no meio de um triângulo tão perigoso quanto volátil. Juan sentiu a necessidade de reconquistar seu amor, mas seu amigo estava no meio. Pablo sentiu as inseguranças lógicas, sabia que era o substituto, sabia que poderia perdê-la. E ela, ela estava com os dois amigos, esposa de um, apaixonada pelo outro.
Com falsos e tensos sorrisos, se despediriam, sabendo que tudo tinha sido perfeito, mas cheios de dúvidas sobre um futuro que se tornava presente.

O próximo encontro seria num bar, mas às escondidas. Ela abriu um buraco na agenda para encontrar seu grande amor, pelas costas de Pablo.
Juan insistiu em reconquistá-la, mas ela não podia dizer sim, nem podia dizer não, e acabaram num hotel barato para saciar todo aquele calor que os consumia e os levava ao mesmo inferno.
Fizeram amor como animais, soltos, furiosos, quentes, aqueles amores que racham as paredes e enchem o ambiente de loucura. Celeste sentiu que estava com o homem certo, e Juan que nunca haveria ninguém como Celeste em sua vida.
Juan pediu que ela deixasse tudo por ele, que a Coreia era um bom lugar. Ela dizia que tinha seus filhos aqui e lembrava que, apesar de divorciado, ele tinha uma obrigação de pai do outro lado do mundo.

Deixaram a discussão em pausa. Naquela noite, ela faria amor com seu marido, que ignorava que eles tinham se encontrado às escondidas, e sentiu a culpa do que acontecera. Quando terminaram e ela percebeu que ele tinha adormecido, não pôde evitar chorar pela traição a um homem que era incondicional com ela.
Mas no dia seguinte, a... a situação se repetiria, Juan era como sua droga e quanto mais ela tinha, mais queria
Celeste viveria esses dias como uma montanha-russa, num vai e vem de sensações, esposa fiel à noite, amante oculta durante o dia
Juan parecia empenhado em reconquistar aquela mulher, e o dia do seu retorno se aproximava, e era óbvio que alguém teria que ceder, alguém sairia machucado nessa história toda

Celeste tinha a chave, não podia largar o Pablo assim do nada, ele era muito bom, mas também muito instável quando as coisas ficavam turbulentas, e isso acabaria com a amizade de uma vida dos melhores amigos, Juan era o homem da sua vida, e ela não podia deixar ele escapar pela segunda vez, ele a amava e teria feito qualquer coisa por ela, mas então... o que restava pra ela?
Deixar tudo pra trás, família, passado, história, tudo pra começar de novo, o que o coração mandava, ou só se sacrificar em prol de um futuro em harmonia, sabendo que se arrependeria por todos os dias que ainda tinha pela frente

A última cena dessa história se daria no aeroporto, curiosamente estava frio, entre os familiares que despediam Juan, também se destacava aquele abraço fraterno entre aqueles dois amigos que se despediam de novo, aqueles dois amigos donos de tantas aventuras, inclusive, de terem compartilhado uma amante, um passo atrás, Celeste observava a cena, suspirando, a hora tinha chegado
Pelos alto-falantes do lugar chamavam os passageiros do voo no qual ele partiria, seria a vez do Pablo dar um passo atrás e permitir a eles um abraço fraterno, infinito, ele amaldiçoou de novo tê-la deixado naquela vez e perdê-la pra sempre, ela sentiu pela última vez o calor da despedida, não pôde evitar que algumas lágrimas escapassem dos seus olhos e rolassem pelas suas bochechas, só eles sabiam o que tinha acontecido, o que tinham vivido

Juan seguiu seu caminho e sua figura foi se desvanecendo entre a gente, levantou a mão acenando pela última vez à distância e nunca mais o viram, ficaram no aeroporto mais um pouco, Pablo a mantinha abraçada ao seu lado, bem forte, sabendo que não tinha vencido, ela apenas tinha cedido, não precisavam conversar sobre isso, ele sabia. Celeste apoiou a cabeça no peito do marido e viu à distância a impressionante aeronave se posicionar na pista para o taxiamento final Seguiu-a com os olhos até perdê-la no céu, tinha deixado escapar pela segunda vez o amor da sua vida Se você gostou desta história pode me escrever com o título DECISÕES QUE MACHUCAM para dulces.placeres@live.com

0 comentários - Decisiones que lastiman