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NANCY
Mi historia es parte de un pasado reciente, y es solo un rever de situaciones que solo se dieron, como que el destino caprichosamente va acomodando las cosas pasito a pasito
Judith era mi noviecita de la adolescencia, habíamos arrancado en nuestro viaje de estudios de secundaria, mi primer amor, su primer amor
Estábamos perdidamente enamorados uno del otro y solo queríamos estar todo el día juntos
A nadie le pareció extraño entonces que ambos ingresáramos en la carrera de abogacía, solo para estar juntos, y que ambos, ingresáramos en pasantías por unos meses en una dependencia del estado
Todo iba bien, trabajábamos por la mañana, estudiábamos juntos por la tarde y asistíamos a la universidad por la noche
De esa pasantía que apenas duraba unos meses, tuvimos la suerte de pasar a planta permanente, aunque claro, tuvimos algunos cambios, ahora era a jornada completa, por lo cual el tema del estudio ya no fue tan sencillo y además, ella fue trasladada a otra parte del edificio, y si bien, trabajábamos ambos en el mismo sitio, ya no nos veíamos como antes
Ahora solo compartíamos los viajes de ida y los de regreso, donde los chismes del momento eran nuestros temas de charla
Justamente sería mi novia la que me vendría con el adelanto de una noticia que yo ignoraba, no se como se había enterado, pero me estarían trasladando de oficina de un momento a otro, era como un premio, con mejor paga, pero el motivo por el cual ella me lo contaba era solo para burlarse de mi, puesto que mi nueva jefa sería nada más y nada menos que Nancy Palermo, conocida en el lugar por ser una mujer trans que alguna vez había ingresado por el cupo lgbtq+ que era más hacer propaganda estatal que una real inclusión de género
Días después tendría la comunicación oficial, la cual no podría rechazar porque me hubiera quedado sin empleo y en poco tiempo me cambiaba de despacho
Tenía muchos recelos con la nueva situación, basado en construcciones personales, no me hubiera molestado una jefa mujer, pero una mujer con pito entre las piernas?
Sencillamente esos primeros días serían de terror, no soportaba las bromas en doble sentido de mis colegas, y menos las de Judith, que veía en esto una situación demasiado graciosa
Nancy era una mujer por así decirlo un poco mas alta que yo, morena, en un negro azabache, de llamativas curvas donde los cirujanos habían hecho maravillas, además siempre vestía muy elegante, con ajustadas polleras o delicadas calzas que le marcaban un culo de ensueño, también sabía explotar sus prominentes pechos con sugerentes escotes, por los cuales trataba cada tanto de colar mi vista con discreción.
Ella parecía ser adicta a los rayos del sol, siempre lucía bronceada
También encontraría en ella una persona muy profesional y abocada al trabajo, era como si permanentemente tuviera la necesidad de probarle a todos y a si misma que ella estaba ahí por capacidad y no por un cupo lgbtq+
Y las cosas solo se dieron, teníamos esos momentos de licencias café de por medio donde hablábamos de mi, de mi novia, y de ella, de su vida, aunque era notorio que la incomodaban los temas personales
Bromeaba mucho en esa intimidad, con lo que ella tenía entre sus piernas, indirectas sexuales que aunque me considerara hetero, siempre me despertaba cierta curiosidad, porque a mi no me atraían las trans, me atraía ella
Esa mañana, había que buscar una vieja información en el archivo, información que aun no había sido digitalizada y se mantenía perdido en la nada, en el segundo piso, me dijo que iría ella, sin darme más noticias
La vi alejarse, meneando su glorioso trasero enfundado en unas calzas negras que se dibujaban en el cuerpo
Fui tras ella, no pude resistirlo, el corazón me latía con fuerzas y sentía un cosquilleo entre las piernas, entré con sigila y heche llave a la puerta
Nancy me daba la espalda, casi ignorando mi presencia, revisaba la vieja documentación que estaba en una ajada y amarillenta carpeta, como todas las que estaban en ese sitio, se paraba cerca del ventanal que daba al patio interno para aprovechar la luz natural que ingresaba por la misma
No pude evitar que mis ojos se pegaran nuevamente al trasero perfecto que se dibujaba enfundado en esas calzas negras que se le enterraba naturalmente entre sus glúteos, como así también, unas líneas blancas en su piel, por el sostén de su traje de baño que se mezclaban en su espalda entre los breteles del corpiño y los de la remerita sin mangas que usaba esa mañana, para perderse bajo sus renegridos cabellos
Era sin dudas una apuesta fuerte, era mi superior inmediato, y no dejaba de ser un mocoso a sus ojos, ella al menos tenía una decena de años más que yo
Y fui con todas las ganas, decidido, la abordé por la espalda, la apreté tomándola por sorpresa, muy fuerte, mi nariz se pegó a su nuca para embriagarme con su rico perfume
Que haces Sergio? acaso estás loco?
Ella recriminó casi de inmediato, pero no se inmutó en su posición y solo me permitió avanzar, sentí su culo retroceder provocativamente por instinto, donde yo le refregaba entre ropas, mi verga dura, una de mis manos pasó al frente, a sobarle discretamente las tetas, por sobre el sostén y por sobre la remerita, la otra, fue directo entre sus piernas, y noté su animal oculto que trataba de erguirse por mis estímulos, pero las prendas ajustadas se lo impedían, ella gimió y de repente la carpeta calló al piso y las hojas volaron libres por doquier
Era muy estimulante, pero ella se separó y sentenció
Basta! esto es una locura! no voy a tirar a la basura mi carrera por culpa de un pendejo como vos
Y solo se retiró meneando el trasero y repiqueteando sus finos tacos, para encerrarse en el antiguo baño de ese piso desolado. No supe que hacer, me sentí desubicado, hasta que decidí ir por todo, tras sus pasos
Abrí la puerta de golpe, Nancy se había bajado las calzas y la tanga, de pie se masturbaba cerca del lavabo frente a un arruinado espejo, era muy loco, solo cerré la puerta y creo que no hicieron falta las palabras
Ella se recostó sobre el lavabo, y fui a arrodillarme entre sus piernas, su pija era envidiablemente gruesa, cerré los ojos y empecé a chupársela, muy rico, muy profundo, muy dulce, con ganas, como me hubiera gustado que alguna vez la perra de Judith me la hubiera chupado a mi
Nancy gemía, ella me tomaba por la cabaza y me mantenía sometido con su sexo dentro de mi boca, sin dejarme escapar, asfixiándome
Vai! Vai! Era isso que você queria de mim? Tá gostando?
As palavras dela eram cantos de sereia pros meus ouvidos, e de repente senti ela chegando lá. Não sabia o que esperar daquela situação, mas a verdade é que quando ela tava quase gozando, me agarrou com mais força pela nuca, e pra ser sincero, eu nem sei se queria sair dali.
De repente, como lava de vulcão, incontrolável, avassaladora, o gozo dela invadiu minha boca com uma força do caralho. O gosto era delicioso, e eu comecei a engolir com um pau duro do cacete entre minhas pernas.
Nancy só gozava uma vez atrás da outra, em quantidades impressionantes, e era mais rápido do que eu conseguia engolir. Então o leite dela começou a escorrer pelos meus lábios e a descer pela minha pele, até que tudo foi diminuindo até chegar a um descanso tranquilo.
Aí ela tirou os sapatos na pressa, depois a legging, pra sentar e se recostar na pia velha que parecia chiar com o peso dela. Levantou as pernas e decretou:
— Vai! Tira essa vontade!
Me levantei, tirei a roupa do meu pau e enfiei de uma vez só, com a mesma facilidade que enfiava na buceta da Judith, só que aqui era diferente. Mais apertadinho, mais sequinho, mas dei um jeito de meter até o fundo e arrancar um gemido dela. O pau dela já mole tava de lado, mas ainda assim era intimidador. Ela tinha descoberto um pouco dos peitos lindos, me beijou, e eu ainda tinha o gosto dela na boca. E eu simplesmente não aguentei, era tesão demais e fui precoce. Enchi ela de porra, a ponto dela exclamar com uma frustração evidente:
— Já foi? Só isso? Que rápido...
Mas antes que eu pudesse responder, Nancy já tinha dado o jogo por encerrado. Trocava de roupa de novo e arrumava a maquiagem e o cabelo na frente do espelho pra sentenciar:
— Isso nunca aconteceu. Isso vai ser nosso segredo, entendeu? Se eu perder esse emprego por sua causa, vou acabar trabalhando como puta na rua. E quanto a você, bem... o que será que sua namorada ia dizer, ou seus colegas de escritório, se soubessem que você chupou minha pau...
E o mundo continuou girando, pra Nancy, nada parecia ter acontecido, a gente seguia no papel de chefe e funcionário, como sempre, mas eu tava morrendo por dentro, de desejo, de outra chance, e toda vez que eu transava com minha namorada, eu pensava nela, toda vez que queria meter no cu dela e a Judith me negava, eu só pensava nela, e toda vez que ela me chupava a pau, eu só percebia o quão mal ela fazia isso
Chegaria um evento inesquecível no mundo, o covid, a pandemia, e com isso mudaram muitas coisas, e um monte de situações ficaram em xeque, a gente teve que reaprender, enfrentar os desafios, sair da zona de conforto, alguns colegas de escritório adoeceram, chegaram os lockdowns, o trabalho remoto, e tudo que era normal virou de cabeça pra baixo
Começamos a trabalhar de casa, cada um na sua, e a gente se conectava só pelo PC, pelo telefone, e eu tive que encarar uma convivência inesperada com a Judith, onde começamos como Romeu e Julieta e terminamos como cachorro e puta
Nancy me daria uma porta de escape inesperada, o mundo começava a melhorar aos poucos, e ela me disse pra ir na casa dela, era verdade que nem tudo dava pra fazer pelo PC e pela Judith, ironicamente ela me falou pra tomar cuidado 'com a sua chefe, não dar as costas pra ela', nunca imaginou nada de nada
Viajei quinze minutos de carro, levei uns chocolates pra passar o tempo, fazia um monte de 'filmes' na minha cabeça porque nunca tinha esquecido daquela manhã no arquivo, e não sabia se ela tinha esquecido também, talvez fosse só trabalho, mas talvez não...
As coisas ficariam claras no momento em que ela abriu a porta da casa dela, tava usando um vestido preto justo, bem curto, as pernas perfeitas dela marcadas numa meia de rede muito sugestiva, salto alto, debaixo do vestido desenhava uma calcinha minúscula e os bicos marcados me deixavam saber que ela não tava de sutiã
Assim que entrei, ela quase me encurralando me disse
Sergio, meu gato lindo, não aguento mais mas esse confinamento, sabe quantos meses faz que não transo? vou te dar a fodida da sua vida
Quase me arrastou pro quarto, os chocolates ficaram de lado, quase como uma ordem de escritório me mandou tirar a roupa, enquanto ela deixava o vestido e os sapatos de lado, pra conferir que as meias, na verdade, eram parte de um body que a deixava espetacular, observei seus peitões enormes nus, num branco marcado que contrastava com o bronzeado cobre da pele dela, depois tirou a tanga, o pau dela estava enorme, nunca deixava de me impressionar, sentou na cama com as pernas abertas, recostada na parede, me mandou ir até ela, fui de lado, ela pegou minha cabeça e enfiou no pau dela, comecei a chupar, como da outra vez, ela acariciava meus cabelos e olhava extasiada o que eu tava fazendo naquele momento, e de novo não me soltaria da prisão dela, até gozar na minha boca, só que dessa vez, deixei o esperma quente escorrer pelo tronco dela e pelas bolas depiladas, enquanto com minha mão brincava com toda aquela situação
Ela me deitou e veio direto me montar, os cabelos pretinhos dela acariciavam meu peito e minhas mãos se enchiam com os peitos dela, enormes, brancos como a neve, perfeitos, enquanto o rosto dela me dava postais de prazer
Ela virou de costas, continuou me montando, só que agora de costas pra mim, via a bunda enorme dela se mexer, com um triângulo minúsculo marcado pelo sol, vendo como ela engolia todo meu pau pelo cu dilatado dela, e dessa vez demoraria mais, mas não muito, ia me sentir precoce de novo, como naquela manhã no trabalho
Mas ela, dessa vez, tinha o dia inteiro pra mim, me mandou ficar de bruços, trouxe uns óleos pra dar uns massagens gostosas, me mandou relaxar, fechar os olhos, começou pela minha parte de cima das costas, pelos meus ombros, ela tava em cima de mim, montada, era muito gostoso, muito perfumado, depois desceu um pouco pra parte de baixo das minhas costas, pra seguir até minha Glúteos, eu sabia onde ia dar, não queria, mas a curiosidade falava mais alto e eu não conseguia evitar
Senti ela enfiar dois dedos por trás, doeu um pouco, mas não era nada perto do que viria
Nancy tinha uma rola grossa pra caralho e meu cu era virgem, a consequência era óbvia, achei que ia me rasgar toda tentando enfiar aquilo lá, doeu pra cacete, nem o lubrificante dava conta
Nancy me dominou, eu tava por baixo, indefeso, ela deixou o peso do corpo cair devagar e senti os peitos gostosos dela encostarem nos meus, a respiração dela chegou no meu ouvido direito, sussurrou que tava com muita vontade de me comer e ao mesmo tempo foi descendo o quadril devagar no meu, fechando o espaço entre a gente, onde a ponta da rola dela tava encaixada na entrada do meu cu
Comecei a gritar, doía pra caralho, mas eu tava adorando
Ela passou um braço por baixo da minha garganta, quase me enforcando enquanto se deixava cair de vez, já tava toda dentro...
Ela meteu com força, e meus gemidos deixaram ela doida, apertava minha garganta quase me sufocando, sentia todo o prazer no meu cu, me rasgando toda, e aí, senti ela gozar dentro de mim
Mas não ia parar por ali, me colocou de quatro e me deu uns tapas violentos na bunda, e continuou martelando, agora dava pra ouvir um 'chac chac' ritmado a cada metida, porque a nossa intimidade tava toda melada de gozo dela, e a desgraçada só fez de novo, pela segunda vez
Aí ela me virou, levantou minhas pernas e meteu de novo, enquanto passava a mão nas minhas bolas e na minha rola e eu me enchia os olhos com o balanço dos peitos dela
Dessa vez ela não gozou de novo, só tirou e começou a chupar minha rola igual uma louca, engolindo tudo, até o fundo, isso sim que era saber chupar! Se a Judith tivesse ali, talvez aprendesse
Gozei na boca dela, e igual a mim, ela deixou meu gozo escorrer pelo meu pau, sem tirar os olhos de mim, depois veio pro meu lado e me deu o beijo mais intenso e mais louco que eu já poderiam ter dado, encheu de sabor a minha boca
A pandemia chegaria ao fim e viria um novo normal, a gente tinha transado muito naqueles dias clandestinos, mas voltar ao escritório era um problema, não dava pra normalizar o que tava rolando, mas toda vez que dava, eu dava uma chupada gostosa na pica dela
Meu relacionamento com a Judith tinha acabado, a gente brigava muito e eu não conseguia explicar pra ela que tava transando com a minha chefe, que eu adorava fazer isso com ela e que, pra mim, nosso namoro tava em segundo plano
Eu tinha entrado numa nova zona de conforto, Judith era passado e a Nancy me deixava louco em segredo, mas não ia durar muito tempo
A Nancy me falou pessoalmente, tinha pedido transferência, não só de escritório, mas de prédio, bem longe, onde a gente ia ser dois estranhos
As últimas palavras dela foram mais ou menos assim: 'a gente não pode continuar assim, nessa história escondida, porque vamos ser sinceros, Sérgio, você adora a minha pica, mas nunca vai ter coragem de assumir isso em público, e eu não aguento mais, isso me machuca, e tenho medo de me apaixonar'
Não teve muito mais, segui meu caminho sozinho, não teve jeito de fazer ela mudar de ideia, parte da minha vida, uma vida que eu tive que viver
Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título NANCY para dulces.placeres@live.com
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Judith era mi noviecita de la adolescencia, habíamos arrancado en nuestro viaje de estudios de secundaria, mi primer amor, su primer amor
Estábamos perdidamente enamorados uno del otro y solo queríamos estar todo el día juntos
A nadie le pareció extraño entonces que ambos ingresáramos en la carrera de abogacía, solo para estar juntos, y que ambos, ingresáramos en pasantías por unos meses en una dependencia del estado
Todo iba bien, trabajábamos por la mañana, estudiábamos juntos por la tarde y asistíamos a la universidad por la noche
De esa pasantía que apenas duraba unos meses, tuvimos la suerte de pasar a planta permanente, aunque claro, tuvimos algunos cambios, ahora era a jornada completa, por lo cual el tema del estudio ya no fue tan sencillo y además, ella fue trasladada a otra parte del edificio, y si bien, trabajábamos ambos en el mismo sitio, ya no nos veíamos como antes
Ahora solo compartíamos los viajes de ida y los de regreso, donde los chismes del momento eran nuestros temas de charla
Justamente sería mi novia la que me vendría con el adelanto de una noticia que yo ignoraba, no se como se había enterado, pero me estarían trasladando de oficina de un momento a otro, era como un premio, con mejor paga, pero el motivo por el cual ella me lo contaba era solo para burlarse de mi, puesto que mi nueva jefa sería nada más y nada menos que Nancy Palermo, conocida en el lugar por ser una mujer trans que alguna vez había ingresado por el cupo lgbtq+ que era más hacer propaganda estatal que una real inclusión de género
Días después tendría la comunicación oficial, la cual no podría rechazar porque me hubiera quedado sin empleo y en poco tiempo me cambiaba de despacho
Tenía muchos recelos con la nueva situación, basado en construcciones personales, no me hubiera molestado una jefa mujer, pero una mujer con pito entre las piernas?
Sencillamente esos primeros días serían de terror, no soportaba las bromas en doble sentido de mis colegas, y menos las de Judith, que veía en esto una situación demasiado graciosa
Nancy era una mujer por así decirlo un poco mas alta que yo, morena, en un negro azabache, de llamativas curvas donde los cirujanos habían hecho maravillas, además siempre vestía muy elegante, con ajustadas polleras o delicadas calzas que le marcaban un culo de ensueño, también sabía explotar sus prominentes pechos con sugerentes escotes, por los cuales trataba cada tanto de colar mi vista con discreción.
Ella parecía ser adicta a los rayos del sol, siempre lucía bronceada
También encontraría en ella una persona muy profesional y abocada al trabajo, era como si permanentemente tuviera la necesidad de probarle a todos y a si misma que ella estaba ahí por capacidad y no por un cupo lgbtq+
Y las cosas solo se dieron, teníamos esos momentos de licencias café de por medio donde hablábamos de mi, de mi novia, y de ella, de su vida, aunque era notorio que la incomodaban los temas personales
Bromeaba mucho en esa intimidad, con lo que ella tenía entre sus piernas, indirectas sexuales que aunque me considerara hetero, siempre me despertaba cierta curiosidad, porque a mi no me atraían las trans, me atraía ella
Esa mañana, había que buscar una vieja información en el archivo, información que aun no había sido digitalizada y se mantenía perdido en la nada, en el segundo piso, me dijo que iría ella, sin darme más noticias
La vi alejarse, meneando su glorioso trasero enfundado en unas calzas negras que se dibujaban en el cuerpo
Fui tras ella, no pude resistirlo, el corazón me latía con fuerzas y sentía un cosquilleo entre las piernas, entré con sigila y heche llave a la puerta
Nancy me daba la espalda, casi ignorando mi presencia, revisaba la vieja documentación que estaba en una ajada y amarillenta carpeta, como todas las que estaban en ese sitio, se paraba cerca del ventanal que daba al patio interno para aprovechar la luz natural que ingresaba por la misma
No pude evitar que mis ojos se pegaran nuevamente al trasero perfecto que se dibujaba enfundado en esas calzas negras que se le enterraba naturalmente entre sus glúteos, como así también, unas líneas blancas en su piel, por el sostén de su traje de baño que se mezclaban en su espalda entre los breteles del corpiño y los de la remerita sin mangas que usaba esa mañana, para perderse bajo sus renegridos cabellos
Era sin dudas una apuesta fuerte, era mi superior inmediato, y no dejaba de ser un mocoso a sus ojos, ella al menos tenía una decena de años más que yo
Y fui con todas las ganas, decidido, la abordé por la espalda, la apreté tomándola por sorpresa, muy fuerte, mi nariz se pegó a su nuca para embriagarme con su rico perfume
Que haces Sergio? acaso estás loco?
Ella recriminó casi de inmediato, pero no se inmutó en su posición y solo me permitió avanzar, sentí su culo retroceder provocativamente por instinto, donde yo le refregaba entre ropas, mi verga dura, una de mis manos pasó al frente, a sobarle discretamente las tetas, por sobre el sostén y por sobre la remerita, la otra, fue directo entre sus piernas, y noté su animal oculto que trataba de erguirse por mis estímulos, pero las prendas ajustadas se lo impedían, ella gimió y de repente la carpeta calló al piso y las hojas volaron libres por doquier
Era muy estimulante, pero ella se separó y sentenció
Basta! esto es una locura! no voy a tirar a la basura mi carrera por culpa de un pendejo como vos
Y solo se retiró meneando el trasero y repiqueteando sus finos tacos, para encerrarse en el antiguo baño de ese piso desolado. No supe que hacer, me sentí desubicado, hasta que decidí ir por todo, tras sus pasos
Abrí la puerta de golpe, Nancy se había bajado las calzas y la tanga, de pie se masturbaba cerca del lavabo frente a un arruinado espejo, era muy loco, solo cerré la puerta y creo que no hicieron falta las palabras
Ella se recostó sobre el lavabo, y fui a arrodillarme entre sus piernas, su pija era envidiablemente gruesa, cerré los ojos y empecé a chupársela, muy rico, muy profundo, muy dulce, con ganas, como me hubiera gustado que alguna vez la perra de Judith me la hubiera chupado a mi
Nancy gemía, ella me tomaba por la cabaza y me mantenía sometido con su sexo dentro de mi boca, sin dejarme escapar, asfixiándome
Vai! Vai! Era isso que você queria de mim? Tá gostando?As palavras dela eram cantos de sereia pros meus ouvidos, e de repente senti ela chegando lá. Não sabia o que esperar daquela situação, mas a verdade é que quando ela tava quase gozando, me agarrou com mais força pela nuca, e pra ser sincero, eu nem sei se queria sair dali.
De repente, como lava de vulcão, incontrolável, avassaladora, o gozo dela invadiu minha boca com uma força do caralho. O gosto era delicioso, e eu comecei a engolir com um pau duro do cacete entre minhas pernas.
Nancy só gozava uma vez atrás da outra, em quantidades impressionantes, e era mais rápido do que eu conseguia engolir. Então o leite dela começou a escorrer pelos meus lábios e a descer pela minha pele, até que tudo foi diminuindo até chegar a um descanso tranquilo.
Aí ela tirou os sapatos na pressa, depois a legging, pra sentar e se recostar na pia velha que parecia chiar com o peso dela. Levantou as pernas e decretou:
— Vai! Tira essa vontade!
Me levantei, tirei a roupa do meu pau e enfiei de uma vez só, com a mesma facilidade que enfiava na buceta da Judith, só que aqui era diferente. Mais apertadinho, mais sequinho, mas dei um jeito de meter até o fundo e arrancar um gemido dela. O pau dela já mole tava de lado, mas ainda assim era intimidador. Ela tinha descoberto um pouco dos peitos lindos, me beijou, e eu ainda tinha o gosto dela na boca. E eu simplesmente não aguentei, era tesão demais e fui precoce. Enchi ela de porra, a ponto dela exclamar com uma frustração evidente:
— Já foi? Só isso? Que rápido...
Mas antes que eu pudesse responder, Nancy já tinha dado o jogo por encerrado. Trocava de roupa de novo e arrumava a maquiagem e o cabelo na frente do espelho pra sentenciar:
— Isso nunca aconteceu. Isso vai ser nosso segredo, entendeu? Se eu perder esse emprego por sua causa, vou acabar trabalhando como puta na rua. E quanto a você, bem... o que será que sua namorada ia dizer, ou seus colegas de escritório, se soubessem que você chupou minha pau...
E o mundo continuou girando, pra Nancy, nada parecia ter acontecido, a gente seguia no papel de chefe e funcionário, como sempre, mas eu tava morrendo por dentro, de desejo, de outra chance, e toda vez que eu transava com minha namorada, eu pensava nela, toda vez que queria meter no cu dela e a Judith me negava, eu só pensava nela, e toda vez que ela me chupava a pau, eu só percebia o quão mal ela fazia isso
Chegaria um evento inesquecível no mundo, o covid, a pandemia, e com isso mudaram muitas coisas, e um monte de situações ficaram em xeque, a gente teve que reaprender, enfrentar os desafios, sair da zona de conforto, alguns colegas de escritório adoeceram, chegaram os lockdowns, o trabalho remoto, e tudo que era normal virou de cabeça pra baixo
Começamos a trabalhar de casa, cada um na sua, e a gente se conectava só pelo PC, pelo telefone, e eu tive que encarar uma convivência inesperada com a Judith, onde começamos como Romeu e Julieta e terminamos como cachorro e puta
Nancy me daria uma porta de escape inesperada, o mundo começava a melhorar aos poucos, e ela me disse pra ir na casa dela, era verdade que nem tudo dava pra fazer pelo PC e pela Judith, ironicamente ela me falou pra tomar cuidado 'com a sua chefe, não dar as costas pra ela', nunca imaginou nada de nada
Viajei quinze minutos de carro, levei uns chocolates pra passar o tempo, fazia um monte de 'filmes' na minha cabeça porque nunca tinha esquecido daquela manhã no arquivo, e não sabia se ela tinha esquecido também, talvez fosse só trabalho, mas talvez não...
As coisas ficariam claras no momento em que ela abriu a porta da casa dela, tava usando um vestido preto justo, bem curto, as pernas perfeitas dela marcadas numa meia de rede muito sugestiva, salto alto, debaixo do vestido desenhava uma calcinha minúscula e os bicos marcados me deixavam saber que ela não tava de sutiã
Assim que entrei, ela quase me encurralando me disse
Sergio, meu gato lindo, não aguento mais mas esse confinamento, sabe quantos meses faz que não transo? vou te dar a fodida da sua vida
Quase me arrastou pro quarto, os chocolates ficaram de lado, quase como uma ordem de escritório me mandou tirar a roupa, enquanto ela deixava o vestido e os sapatos de lado, pra conferir que as meias, na verdade, eram parte de um body que a deixava espetacular, observei seus peitões enormes nus, num branco marcado que contrastava com o bronzeado cobre da pele dela, depois tirou a tanga, o pau dela estava enorme, nunca deixava de me impressionar, sentou na cama com as pernas abertas, recostada na parede, me mandou ir até ela, fui de lado, ela pegou minha cabeça e enfiou no pau dela, comecei a chupar, como da outra vez, ela acariciava meus cabelos e olhava extasiada o que eu tava fazendo naquele momento, e de novo não me soltaria da prisão dela, até gozar na minha boca, só que dessa vez, deixei o esperma quente escorrer pelo tronco dela e pelas bolas depiladas, enquanto com minha mão brincava com toda aquela situação
Ela me deitou e veio direto me montar, os cabelos pretinhos dela acariciavam meu peito e minhas mãos se enchiam com os peitos dela, enormes, brancos como a neve, perfeitos, enquanto o rosto dela me dava postais de prazer
Ela virou de costas, continuou me montando, só que agora de costas pra mim, via a bunda enorme dela se mexer, com um triângulo minúsculo marcado pelo sol, vendo como ela engolia todo meu pau pelo cu dilatado dela, e dessa vez demoraria mais, mas não muito, ia me sentir precoce de novo, como naquela manhã no trabalho
Mas ela, dessa vez, tinha o dia inteiro pra mim, me mandou ficar de bruços, trouxe uns óleos pra dar uns massagens gostosas, me mandou relaxar, fechar os olhos, começou pela minha parte de cima das costas, pelos meus ombros, ela tava em cima de mim, montada, era muito gostoso, muito perfumado, depois desceu um pouco pra parte de baixo das minhas costas, pra seguir até minha Glúteos, eu sabia onde ia dar, não queria, mas a curiosidade falava mais alto e eu não conseguia evitar
Senti ela enfiar dois dedos por trás, doeu um pouco, mas não era nada perto do que viria
Nancy tinha uma rola grossa pra caralho e meu cu era virgem, a consequência era óbvia, achei que ia me rasgar toda tentando enfiar aquilo lá, doeu pra cacete, nem o lubrificante dava conta
Nancy me dominou, eu tava por baixo, indefeso, ela deixou o peso do corpo cair devagar e senti os peitos gostosos dela encostarem nos meus, a respiração dela chegou no meu ouvido direito, sussurrou que tava com muita vontade de me comer e ao mesmo tempo foi descendo o quadril devagar no meu, fechando o espaço entre a gente, onde a ponta da rola dela tava encaixada na entrada do meu cu
Comecei a gritar, doía pra caralho, mas eu tava adorando
Ela passou um braço por baixo da minha garganta, quase me enforcando enquanto se deixava cair de vez, já tava toda dentro...
Ela meteu com força, e meus gemidos deixaram ela doida, apertava minha garganta quase me sufocando, sentia todo o prazer no meu cu, me rasgando toda, e aí, senti ela gozar dentro de mim
Mas não ia parar por ali, me colocou de quatro e me deu uns tapas violentos na bunda, e continuou martelando, agora dava pra ouvir um 'chac chac' ritmado a cada metida, porque a nossa intimidade tava toda melada de gozo dela, e a desgraçada só fez de novo, pela segunda vez
Aí ela me virou, levantou minhas pernas e meteu de novo, enquanto passava a mão nas minhas bolas e na minha rola e eu me enchia os olhos com o balanço dos peitos dela
Dessa vez ela não gozou de novo, só tirou e começou a chupar minha rola igual uma louca, engolindo tudo, até o fundo, isso sim que era saber chupar! Se a Judith tivesse ali, talvez aprendesse
Gozei na boca dela, e igual a mim, ela deixou meu gozo escorrer pelo meu pau, sem tirar os olhos de mim, depois veio pro meu lado e me deu o beijo mais intenso e mais louco que eu já poderiam ter dado, encheu de sabor a minha boca
A pandemia chegaria ao fim e viria um novo normal, a gente tinha transado muito naqueles dias clandestinos, mas voltar ao escritório era um problema, não dava pra normalizar o que tava rolando, mas toda vez que dava, eu dava uma chupada gostosa na pica dela
Meu relacionamento com a Judith tinha acabado, a gente brigava muito e eu não conseguia explicar pra ela que tava transando com a minha chefe, que eu adorava fazer isso com ela e que, pra mim, nosso namoro tava em segundo plano
Eu tinha entrado numa nova zona de conforto, Judith era passado e a Nancy me deixava louco em segredo, mas não ia durar muito tempo
A Nancy me falou pessoalmente, tinha pedido transferência, não só de escritório, mas de prédio, bem longe, onde a gente ia ser dois estranhos
As últimas palavras dela foram mais ou menos assim: 'a gente não pode continuar assim, nessa história escondida, porque vamos ser sinceros, Sérgio, você adora a minha pica, mas nunca vai ter coragem de assumir isso em público, e eu não aguento mais, isso me machuca, e tenho medo de me apaixonar'
Não teve muito mais, segui meu caminho sozinho, não teve jeito de fazer ela mudar de ideia, parte da minha vida, uma vida que eu tive que viver
Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título NANCY para dulces.placeres@live.com
2 comentários - Nancy