Primero, todas las entregas de los mejores post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Gracias por los puntos y comentarios
MANIPULADOR (PARTE SEIS DE OCHO)
Basta Gustavo… esto no puede ser… lo siento… - dije entrando nuevamente y acomodando la pollera en su lugar
Eres dura, dura como una piedra… pero me encanta que me hagan las cosas difíciles... – sus palabras sonaban a esos tipos que nunca se rinden.
Creo que es tarde… - ya había perdido la cuenta cuantas veces había dicho esa frase
Usas lencería erótica? – preguntó el como si nada, como reiniciando la conversación
Qué? a que viene esa pregunta ahora?
Tú sabes… lencería erótica para calentar a tu macho…
No… yo no… - contestando dubitativa, sabiendo que él no me creería y tarde o temprano volvería a dejarme en evidencia
Recuerdas que a menudo te digo en la oficina el tema de las medias y esas cosas?
Si… sueles ponerte pesado con ese tema…
Espera, te tengo una sorpresa…
Gustavo dejó el lugar por unos segundos y volvió con una gran caja plateada cerrada con un grueso moño rosa
Qué es? – pregunté sin querer saber la respuesta
Un regalo, vamos, ábrelo – respondió con una evidente excitación
Tomé el moño con recaudos y abrí lentamente el envoltorio, saqué la tapa y me encontré con lencería de primera, un ajustado corsé que parecía de la edad media, portaligas, medias y una colaless aún más pequeña de la que traía, en un blanco brillante rodeado por finos tules que decoraban el presente
Y esto? – pregunté para tantear su respuesta
Para mi reina… quiero ver cómo te queda.
Tienes todo calculado verdad? en tu cabeza diseñaste todo, paso tras paso, hasta donde piensas llegar con esto? – nuevamente me estaba molestando al comprobar un tipo tan frío y manipulador
Quiero llegar al final, quiero que seas mi puta por esta noche, y quiero hacerte lo que ningún hombre te ha hecho jamás, como lo que hablamos del vino, recuerdas? Que pruebes a ver que te gusta, si prefieres ‘cabernet sauvignon’, o ‘malbec’, o ‘sirah’
Basta! Estoy harta de tus manipulaciones! – respondí otra vez molesta
Eres dura… veremos que tanto… hagamos otro juego
Esa sería un mal movimiento, Gustavo jugó la carta equivocada, fue hasta su maletín que estaba bastante lejos de nuestra ubicación, y volvió con su chequera en la mano, se sentó y mientras escribía me dijo
Bueno Nora, como verás estoy emitiendo un cheque y lo estoy firmando, está en blanco, puedes poner la cifra que quieras, solo deberás ser mi puta por esta noche…
Terminó de escribir, lo desprendió de la chequera y me lo extendió, lo tomé por el otro extremo pero al tirar el no soltó el otro, solo me dijo mirándome a los ojos
Te advierto… una vez que pongas la cifra serás mi puta y harás exactamente lo que te pida que hagas, no habrá más capricho ni histeriqueos y ya no seré el caballero dulce y gentil que hasta ahora he sido
Miré el papel, estaba firmado, el importe en blanco, otra vez en la duda, como había sucedido con la tanga, solo que ahora la tentación era mayor, podía poner el número que quisiera, esto era mucho dinero, dinero fácil, miles de ideas se cruzaron en ese momento por mi cabeza, proyectos no cumplidos, postergados, pero un viento de cordura pareció soplar mi loca cabeza en ese momento, yo no era una puta, y él había equivocado el camino, me tenía contra las cuerdas y en una mala decisión terminaba de tirar todo por la borda, a punto estuve de hacerlo por placer, me tenía caliente como a una brasa, si solo hubiera insistido un poquito más, pero no, le saltó el macho omnipotente desde su interior, pensé otra vez en mi hija, en mi esposo, lo miré, lo hice un bollo y se lo arrojé en el rostro diciéndole
Puedes perdértelo en el culo! me voy a mi casa…
Pero el abusó de su fuerza superior y me mantuvo a su lado, me tomó de la muñeca para decirme
Me queda una última carta, me juego a todo ó nada…
Ya no me interesa…
Te va a interesar, créeme…
Me sueltas? – dije como exigiendo dado que me apretaba demasiado, por lo que el aflojó de inmediato, entonces siguió
Verás Nora, soy un ganador, nunca pierdo, no hice mi fortuna por ceder, entiendes?
Si… - no entendía cuál era el nuevo punto de discusión
Ok, no es muy de caballeros lo que voy a ser pero es algo que me estás obligando hacer, aunque no te des cuenta, yo no debería…
Vamos al grano – propuse un tanto molesta
Bueno, te pregunto entonces… como una mujer tan bonita como tu puede ser fiel ante un esposo que no lo es?
Qué intentas decir?
Eso, tu marido se acuesta con putas baratas y tú tienes tantos prejuicios para acostarte conmigo?
No te permito! No hables mal de mí Marito! – avancé enfurecida con intenciones de abofetearlo pero él se adelantó y aguantó la embestida tomándome por ambas manos
Mujer! mujer! hace más de quince días que no lo ves, está solo, lejos de tu mirada, qué piensas que hace?
Él no es así! tu no lo conoces! es mi hombre! – aseveré embravecida
Él es así! tú no lo conoces! es un hombre! – respondió presuroso jugando con mis palabras.
Entonces me soltó dado que me tranquilizaba un poco y yendo a su maletín dijo mientras revolvía los papeles
Vou provar pra você… vamos ver… como eles gastam os salários?
Não é da sua conta – respondi sem querer dar explicações.
Ok, tudo bem, mas imagino que você saiba no que ele gasta as economias, né?
Não… na verdade, ele quem administra o dinheiro.
E você nunca perguntou no que ele gasta, quanto gasta? Sabe pelo menos quanto ele ganha?
Não… sinceramente, não. Confio nele – já estava calma e agora pesava cada palavra que dizia. Pegou um papel e falou enquanto lia:
Mario Torrente, certo? Banco Macro, correto?
Sim… é o nome dele, e o banco com que trabalhamos…
Dá uma olhada você mesma. Tá aqui o número do documento, endereço, tudo, certo?
Sim… certo – acho que nessa hora meu rosto começou a desandar.
É um resumo de movimentações. Tomei a liberdade de destacar com caneta algumas coisas que me chamaram a atenção. Dá pra ver? Aqui, aqui e aqui – apontando com o dedo indicador algumas marcas específicas, continuou:
Estranho, são compras em lojas de mulher, lojas de perfume.
E daí? – eu precisava que ele dissesse o que eu sabia que ia dizer.
Fácil: ela te surpreende de vez em quando com roupas e perfumes, ou tá comprando pra outra…
E como você conseguiu isso? – perguntei com as primeiras lágrimas escorrendo pelo meu rosto.
Sou poderoso, tenho contatos, amigos que me devem favores. Tudo se compra, já te falei…
Talvez seja um mal-entendido…
Talvez… mas olha! – disse como se tivesse tirado outro papel da cartola.
O que é isso? – perguntei com a típica curiosidade feminina.
A mesma coisa, mas o resumo de telefonia dele. Mulher… você não olha essas coisas? Nunca mexeu no celular dele? – perguntou incrédulo.
Não – respondi me sentindo uma idiota enquanto conferia o impresso.
Vê esses números que marquei? Sabe o que são?
Não – respondi me sentindo idiota e humilhada.
São motéis… pega meu celular, tenta ligar e vê se não te atendem do outro lado.
Não aceitei, não precisei. Respirei fundo, tirei forças das minhas fraquezas e falei:
Você não vai ter uma puta por dinheiro, vai ter uma puta por despeito, e não tem nada pior que uma mulher despeitada!
Peguei A caixa que eu tinha recusado antes e fui para o quarto quase adivinhando onde estava, pedi pra ele me dar uns minutos, me despi completamente, deixando minhas roupas de lado, até a calcinha fio dental que já tinha um cheiro nauseabundo. Me vesti primeiro com o espartilho, com um certo trabalho, porque foi difícil ajustar o cordão trançado que ia na frente, mas apertei o máximo que pude, a ponto de quase cortar minha respiração e afinar minha cintura no limite do tolerável. Ajeitei meus peitos grandes que se ergueram como dois balões, daquele jeito que tanto seduz os homens. Depois fui para a cinta-liga, em seguida deslizei as meias brancas pelas minhas pernas, ajustei os prendedores das meias, dois de cada lado. Por último, a calcinha fio dental, pequena demais. Por sorte, eu tinha depilado como o Gustavo tinha sugerido tempos atrás. O elástico fino se perdeu entre minhas nádegas e, por fim, voltei a me montar nos meus saltos altos. Precisava me ver o mais vadia possível. Retoquei a maquiagem e prendi minha longa cabeleira num rabo de cavalo apertado. Os vidros das janelas me devolviam minha imagem refletida neles: meus peitos explodiam, minha cintura minúscula parecia sensual e minhas ancas largas, irresistíveis para qualquer mortal. Ensaiei discretamente umas saídas, queria me ver como uma puta, não como aquela santinha que anos atrás passava o tempo engolindo hóstias nas igrejas.
Quando saí do quarto, o Gustavo estava sozinho, só de uma sunga branca apertada que marcava perfeitamente o contorno de um volume generoso. Mesmo perto dos cinquenta, ele se mantinha em forma, com um peito bem trabalhado, cheio de pelos encaracolados e bíceps proeminentes que exibiam algumas tatuagens. Confesso que não consegui evitar me sentir desconfortável e perturbada, porque, apesar de tudo, o Mario tinha sido o único homem na minha vida, e essa situação estava longe de ser normal pra mim.
Meu chefe, acho que percebeu meu nervosismo, mesmo assim não conseguiu conter aquele olhar lascivo de lobo. faminto, só exclamou imóvel, feito um idiota
Uau! você é perfeita…
Me alcançou uma taça de champanhe que tinha na mão pra depois brindar com a dela, propondo um brinde
Brindo por uma mulher especial, pra que essa noite seja especial – disse sem desviar os olhos dos meus
Brindo por… um cara que faz o que for preciso pra conseguir o que quer… – respondi um pouco mais solta
Enquanto demos o primeiro gole, Gustavo foi até o aparelho de som e ligando ele começou a navegar pelas rádios, achei meio antiquado, típico de um cinquentão, não ter um pendrive ou algo do tipo, era sem dúvida um ponto a melhorar, de repente passou uma música que me enlouquecia, falei
Essa! Essa!, essa eu adoro!!!...
Essa? você gosta? tem certeza?
Sim… por quê?
Nada… é que é raro uma garota tão nova conhecer, é uma música dos anos oitenta, com certeza você não tinha nascido quando ficou famosa, chama ‘addicted to love’, do Robert Palmer, conhece?
Não acreditei que ele fosse começar a me dar uma palestra sobre gostos musicais naquele momento, que me importava saber como diabos se chamava a música e muito menos saber quem caralho cantava, como a música continuava e eu lembrava de cor do clipe, só falei
Já cala a boca, quer? – queria assumir o controle no meu papel de puta.
Gustavo entendeu o erro, virei de costas e comecei a me mexer sensualmente no ritmo da música, balançando suavemente o quadril de um lado pro outro, me arqueando de vez em quando, ou só parando com as pernas abertas, costumava brincar desses jogos com o Mauro e ele achava muito excitante.
Meu chefe avançou umas vezes querendo me possuir, mas me dei ao luxo de criar distância, fazendo ele notar que devia curtir minha dança até eu decidir parar de dançar, esticando o momento, tirando vantagem de ser mulher.
Finalmente a música acabou e não tinha mais desculpas.
CONTINUA
DULCES.PLACERES@LIVE.COM
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Gracias por los puntos y comentarios
MANIPULADOR (PARTE SEIS DE OCHO)
Basta Gustavo… esto no puede ser… lo siento… - dije entrando nuevamente y acomodando la pollera en su lugar
Eres dura, dura como una piedra… pero me encanta que me hagan las cosas difíciles... – sus palabras sonaban a esos tipos que nunca se rinden.
Creo que es tarde… - ya había perdido la cuenta cuantas veces había dicho esa frase
Usas lencería erótica? – preguntó el como si nada, como reiniciando la conversación
Qué? a que viene esa pregunta ahora?
Tú sabes… lencería erótica para calentar a tu macho…
No… yo no… - contestando dubitativa, sabiendo que él no me creería y tarde o temprano volvería a dejarme en evidencia
Recuerdas que a menudo te digo en la oficina el tema de las medias y esas cosas?
Si… sueles ponerte pesado con ese tema…
Espera, te tengo una sorpresa…
Gustavo dejó el lugar por unos segundos y volvió con una gran caja plateada cerrada con un grueso moño rosa
Qué es? – pregunté sin querer saber la respuesta
Un regalo, vamos, ábrelo – respondió con una evidente excitación
Tomé el moño con recaudos y abrí lentamente el envoltorio, saqué la tapa y me encontré con lencería de primera, un ajustado corsé que parecía de la edad media, portaligas, medias y una colaless aún más pequeña de la que traía, en un blanco brillante rodeado por finos tules que decoraban el presente
Y esto? – pregunté para tantear su respuesta
Para mi reina… quiero ver cómo te queda.
Tienes todo calculado verdad? en tu cabeza diseñaste todo, paso tras paso, hasta donde piensas llegar con esto? – nuevamente me estaba molestando al comprobar un tipo tan frío y manipulador
Quiero llegar al final, quiero que seas mi puta por esta noche, y quiero hacerte lo que ningún hombre te ha hecho jamás, como lo que hablamos del vino, recuerdas? Que pruebes a ver que te gusta, si prefieres ‘cabernet sauvignon’, o ‘malbec’, o ‘sirah’
Basta! Estoy harta de tus manipulaciones! – respondí otra vez molesta
Eres dura… veremos que tanto… hagamos otro juego
Esa sería un mal movimiento, Gustavo jugó la carta equivocada, fue hasta su maletín que estaba bastante lejos de nuestra ubicación, y volvió con su chequera en la mano, se sentó y mientras escribía me dijo
Bueno Nora, como verás estoy emitiendo un cheque y lo estoy firmando, está en blanco, puedes poner la cifra que quieras, solo deberás ser mi puta por esta noche…
Terminó de escribir, lo desprendió de la chequera y me lo extendió, lo tomé por el otro extremo pero al tirar el no soltó el otro, solo me dijo mirándome a los ojos
Te advierto… una vez que pongas la cifra serás mi puta y harás exactamente lo que te pida que hagas, no habrá más capricho ni histeriqueos y ya no seré el caballero dulce y gentil que hasta ahora he sido
Miré el papel, estaba firmado, el importe en blanco, otra vez en la duda, como había sucedido con la tanga, solo que ahora la tentación era mayor, podía poner el número que quisiera, esto era mucho dinero, dinero fácil, miles de ideas se cruzaron en ese momento por mi cabeza, proyectos no cumplidos, postergados, pero un viento de cordura pareció soplar mi loca cabeza en ese momento, yo no era una puta, y él había equivocado el camino, me tenía contra las cuerdas y en una mala decisión terminaba de tirar todo por la borda, a punto estuve de hacerlo por placer, me tenía caliente como a una brasa, si solo hubiera insistido un poquito más, pero no, le saltó el macho omnipotente desde su interior, pensé otra vez en mi hija, en mi esposo, lo miré, lo hice un bollo y se lo arrojé en el rostro diciéndole
Puedes perdértelo en el culo! me voy a mi casa…
Pero el abusó de su fuerza superior y me mantuvo a su lado, me tomó de la muñeca para decirme
Me queda una última carta, me juego a todo ó nada…
Ya no me interesa…
Te va a interesar, créeme…
Me sueltas? – dije como exigiendo dado que me apretaba demasiado, por lo que el aflojó de inmediato, entonces siguió
Verás Nora, soy un ganador, nunca pierdo, no hice mi fortuna por ceder, entiendes?
Si… - no entendía cuál era el nuevo punto de discusión
Ok, no es muy de caballeros lo que voy a ser pero es algo que me estás obligando hacer, aunque no te des cuenta, yo no debería…
Vamos al grano – propuse un tanto molesta
Bueno, te pregunto entonces… como una mujer tan bonita como tu puede ser fiel ante un esposo que no lo es?
Qué intentas decir?
Eso, tu marido se acuesta con putas baratas y tú tienes tantos prejuicios para acostarte conmigo?
No te permito! No hables mal de mí Marito! – avancé enfurecida con intenciones de abofetearlo pero él se adelantó y aguantó la embestida tomándome por ambas manos
Mujer! mujer! hace más de quince días que no lo ves, está solo, lejos de tu mirada, qué piensas que hace?
Él no es así! tu no lo conoces! es mi hombre! – aseveré embravecida
Él es así! tú no lo conoces! es un hombre! – respondió presuroso jugando con mis palabras.
Entonces me soltó dado que me tranquilizaba un poco y yendo a su maletín dijo mientras revolvía los papeles
Vou provar pra você… vamos ver… como eles gastam os salários? Não é da sua conta – respondi sem querer dar explicações.
Ok, tudo bem, mas imagino que você saiba no que ele gasta as economias, né?
Não… na verdade, ele quem administra o dinheiro.
E você nunca perguntou no que ele gasta, quanto gasta? Sabe pelo menos quanto ele ganha?
Não… sinceramente, não. Confio nele – já estava calma e agora pesava cada palavra que dizia. Pegou um papel e falou enquanto lia:
Mario Torrente, certo? Banco Macro, correto?
Sim… é o nome dele, e o banco com que trabalhamos…
Dá uma olhada você mesma. Tá aqui o número do documento, endereço, tudo, certo?
Sim… certo – acho que nessa hora meu rosto começou a desandar.
É um resumo de movimentações. Tomei a liberdade de destacar com caneta algumas coisas que me chamaram a atenção. Dá pra ver? Aqui, aqui e aqui – apontando com o dedo indicador algumas marcas específicas, continuou:
Estranho, são compras em lojas de mulher, lojas de perfume.
E daí? – eu precisava que ele dissesse o que eu sabia que ia dizer.
Fácil: ela te surpreende de vez em quando com roupas e perfumes, ou tá comprando pra outra…
E como você conseguiu isso? – perguntei com as primeiras lágrimas escorrendo pelo meu rosto.
Sou poderoso, tenho contatos, amigos que me devem favores. Tudo se compra, já te falei…
Talvez seja um mal-entendido…
Talvez… mas olha! – disse como se tivesse tirado outro papel da cartola.
O que é isso? – perguntei com a típica curiosidade feminina.
A mesma coisa, mas o resumo de telefonia dele. Mulher… você não olha essas coisas? Nunca mexeu no celular dele? – perguntou incrédulo.
Não – respondi me sentindo uma idiota enquanto conferia o impresso.
Vê esses números que marquei? Sabe o que são?
Não – respondi me sentindo idiota e humilhada.
São motéis… pega meu celular, tenta ligar e vê se não te atendem do outro lado.
Não aceitei, não precisei. Respirei fundo, tirei forças das minhas fraquezas e falei:
Você não vai ter uma puta por dinheiro, vai ter uma puta por despeito, e não tem nada pior que uma mulher despeitada!
Peguei A caixa que eu tinha recusado antes e fui para o quarto quase adivinhando onde estava, pedi pra ele me dar uns minutos, me despi completamente, deixando minhas roupas de lado, até a calcinha fio dental que já tinha um cheiro nauseabundo. Me vesti primeiro com o espartilho, com um certo trabalho, porque foi difícil ajustar o cordão trançado que ia na frente, mas apertei o máximo que pude, a ponto de quase cortar minha respiração e afinar minha cintura no limite do tolerável. Ajeitei meus peitos grandes que se ergueram como dois balões, daquele jeito que tanto seduz os homens. Depois fui para a cinta-liga, em seguida deslizei as meias brancas pelas minhas pernas, ajustei os prendedores das meias, dois de cada lado. Por último, a calcinha fio dental, pequena demais. Por sorte, eu tinha depilado como o Gustavo tinha sugerido tempos atrás. O elástico fino se perdeu entre minhas nádegas e, por fim, voltei a me montar nos meus saltos altos. Precisava me ver o mais vadia possível. Retoquei a maquiagem e prendi minha longa cabeleira num rabo de cavalo apertado. Os vidros das janelas me devolviam minha imagem refletida neles: meus peitos explodiam, minha cintura minúscula parecia sensual e minhas ancas largas, irresistíveis para qualquer mortal. Ensaiei discretamente umas saídas, queria me ver como uma puta, não como aquela santinha que anos atrás passava o tempo engolindo hóstias nas igrejas.
Quando saí do quarto, o Gustavo estava sozinho, só de uma sunga branca apertada que marcava perfeitamente o contorno de um volume generoso. Mesmo perto dos cinquenta, ele se mantinha em forma, com um peito bem trabalhado, cheio de pelos encaracolados e bíceps proeminentes que exibiam algumas tatuagens. Confesso que não consegui evitar me sentir desconfortável e perturbada, porque, apesar de tudo, o Mario tinha sido o único homem na minha vida, e essa situação estava longe de ser normal pra mim.
Meu chefe, acho que percebeu meu nervosismo, mesmo assim não conseguiu conter aquele olhar lascivo de lobo. faminto, só exclamou imóvel, feito um idiota
Uau! você é perfeita…
Me alcançou uma taça de champanhe que tinha na mão pra depois brindar com a dela, propondo um brinde
Brindo por uma mulher especial, pra que essa noite seja especial – disse sem desviar os olhos dos meus
Brindo por… um cara que faz o que for preciso pra conseguir o que quer… – respondi um pouco mais solta
Enquanto demos o primeiro gole, Gustavo foi até o aparelho de som e ligando ele começou a navegar pelas rádios, achei meio antiquado, típico de um cinquentão, não ter um pendrive ou algo do tipo, era sem dúvida um ponto a melhorar, de repente passou uma música que me enlouquecia, falei
Essa! Essa!, essa eu adoro!!!...
Essa? você gosta? tem certeza?
Sim… por quê?
Nada… é que é raro uma garota tão nova conhecer, é uma música dos anos oitenta, com certeza você não tinha nascido quando ficou famosa, chama ‘addicted to love’, do Robert Palmer, conhece?
Não acreditei que ele fosse começar a me dar uma palestra sobre gostos musicais naquele momento, que me importava saber como diabos se chamava a música e muito menos saber quem caralho cantava, como a música continuava e eu lembrava de cor do clipe, só falei
Já cala a boca, quer? – queria assumir o controle no meu papel de puta.
Gustavo entendeu o erro, virei de costas e comecei a me mexer sensualmente no ritmo da música, balançando suavemente o quadril de um lado pro outro, me arqueando de vez em quando, ou só parando com as pernas abertas, costumava brincar desses jogos com o Mauro e ele achava muito excitante.
Meu chefe avançou umas vezes querendo me possuir, mas me dei ao luxo de criar distância, fazendo ele notar que devia curtir minha dança até eu decidir parar de dançar, esticando o momento, tirando vantagem de ser mulher.
Finalmente a música acabou e não tinha mais desculpas.
CONTINUA
DULCES.PLACERES@LIVE.COM
0 comentários - Manipulador - parte seis de oito