Manipulador - parte seis de ocho -

Primero, todas las entregas de los mejores post


http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html

Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos

Gracias por los puntos y comentarios


MANIPULADOR (PARTE SEIS DE OCHO)



Basta Gustavo… esto no puede ser… lo siento… - dije entrando nuevamente y acomodando la pollera en su lugar
Eres dura, dura como una piedra… pero me encanta que me hagan las cosas difíciles... – sus palabras sonaban a esos tipos que nunca se rinden.
Creo que es tarde… - ya había perdido la cuenta cuantas veces había dicho esa frase
Usas lencería erótica? – preguntó el como si nada, como reiniciando la conversación
Qué? a que viene esa pregunta ahora?
Tú sabes… lencería erótica para calentar a tu macho…
No… yo no… - contestando dubitativa, sabiendo que él no me creería y tarde o temprano volvería a dejarme en evidencia
Recuerdas que a menudo te digo en la oficina el tema de las medias y esas cosas?
Si… sueles ponerte pesado con ese tema…
Espera, te tengo una sorpresa…


Gustavo dejó el lugar por unos segundos y volvió con una gran caja plateada cerrada con un grueso moño rosa



Qué es? – pregunté sin querer saber la respuesta
Un regalo, vamos, ábrelo – respondió con una evidente excitación


Tomé el moño con recaudos y abrí lentamente el envoltorio, saqué la tapa y me encontré con lencería de primera, un ajustado corsé que parecía de la edad media, portaligas, medias y una colaless aún más pequeña de la que traía, en un blanco brillante rodeado por finos tules que decoraban el presente



Y esto? – pregunté para tantear su respuesta
Para mi reina… quiero ver cómo te queda.
Tienes todo calculado verdad? en tu cabeza diseñaste todo, paso tras paso, hasta donde piensas llegar con esto? – nuevamente me estaba molestando al comprobar un tipo tan frío y manipulador
Quiero llegar al final, quiero que seas mi puta por esta noche, y quiero hacerte lo que ningún hombre te ha hecho jamás, como lo que hablamos del vino, recuerdas? Que pruebes a ver que te gusta, si prefieres ‘cabernet sauvignon’, o ‘malbec’, o ‘sirah’
Basta! Estoy harta de tus manipulaciones! – respondí otra vez molesta
Eres dura… veremos que tanto… hagamos otro juego


Esa sería un mal movimiento, Gustavo jugó la carta equivocada, fue hasta su maletín que estaba bastante lejos de nuestra ubicación, y volvió con su chequera en la mano, se sentó y mientras escribía me dijo



Bueno Nora, como verás estoy emitiendo un cheque y lo estoy firmando, está en blanco, puedes poner la cifra que quieras, solo deberás ser mi puta por esta noche…


Terminó de escribir, lo desprendió de la chequera y me lo extendió, lo tomé por el otro extremo pero al tirar el no soltó el otro, solo me dijo mirándome a los ojos



Te advierto… una vez que pongas la cifra serás mi puta y harás exactamente lo que te pida que hagas, no habrá más capricho ni histeriqueos y ya no seré el caballero dulce y gentil que hasta ahora he sido


Miré el papel, estaba firmado, el importe en blanco, otra vez en la duda, como había sucedido con la tanga, solo que ahora la tentación era mayor, podía poner el número que quisiera, esto era mucho dinero, dinero fácil, miles de ideas se cruzaron en ese momento por mi cabeza, proyectos no cumplidos, postergados, pero un viento de cordura pareció soplar mi loca cabeza en ese momento, yo no era una puta, y él había equivocado el camino, me tenía contra las cuerdas y en una mala decisión terminaba de tirar todo por la borda, a punto estuve de hacerlo por placer, me tenía caliente como a una brasa, si solo hubiera insistido un poquito más, pero no, le saltó el macho omnipotente desde su interior, pensé otra vez en mi hija, en mi esposo, lo miré, lo hice un bollo y se lo arrojé en el rostro diciéndole



Puedes perdértelo en el culo! me voy a mi casa…


Pero el abusó de su fuerza superior y me mantuvo a su lado, me tomó de la muñeca para decirme



Me queda una última carta, me juego a todo ó nada…
Ya no me interesa…
Te va a interesar, créeme…
Me sueltas? – dije como exigiendo dado que me apretaba demasiado, por lo que el aflojó de inmediato, entonces siguió
Verás Nora, soy un ganador, nunca pierdo, no hice mi fortuna por ceder, entiendes?
Si… - no entendía cuál era el nuevo punto de discusión
Ok, no es muy de caballeros lo que voy a ser pero es algo que me estás obligando hacer, aunque no te des cuenta, yo no debería…
Vamos al grano – propuse un tanto molesta
Bueno, te pregunto entonces… como una mujer tan bonita como tu puede ser fiel ante un esposo que no lo es?
Qué intentas decir?
Eso, tu marido se acuesta con putas baratas y tú tienes tantos prejuicios para acostarte conmigo?
No te permito! No hables mal de mí Marito! – avancé enfurecida con intenciones de abofetearlo pero él se adelantó y aguantó la embestida tomándome por ambas manos
Mujer! mujer! hace más de quince días que no lo ves, está solo, lejos de tu mirada, qué piensas que hace?
Él no es así! tu no lo conoces! es mi hombre! – aseveré embravecida
Él es así! tú no lo conoces! es un hombre! – respondió presuroso jugando con mis palabras.


Entonces me soltó dado que me tranquilizaba un poco y yendo a su maletín dijo mientras revolvía los papeles


Manipulador - parte seis de ocho -Vou provar pra você… vamos ver… como eles gastam os salários?
Não é da sua conta – respondi sem querer dar explicações
Ok, de acordo, mas imagino que você sabe no que ele gasta as economias, né?
Não… na verdade, ele quem administra o dinheiro
E você nunca perguntou no que ele gasta, quanto gasta? Sabe pelo menos quanto ele ganha?
Não… pra ser sincera, não. Confio nele – já estava calma e agora ponderava cada palavra que dizia. Pegou um papel e falou enquanto lia
Mario Torrente, certo? Banco Macro, correto?
Sim… é o nome dele, e o banco com que trabalhamos…
Dá uma olhada você mesma. Tá aqui o número do documento, endereço, tudo, certo?
Sim… certo – acho que nessa hora meu rosto começou a se desfigurar
É um extrato de movimentações. Tomei a liberdade de destacar com caneta algumas coisas que me chamaram a atenção. Dá pra ver? Aqui, aqui e aqui – apontando com o dedo indicador algumas marcas específicas, continuou
Estranho, são compras em lojas de mulher, lojas de perfume
E daí? – eu precisava que ele dissesse o que eu sabia que ia dizer
Fácil: ela te surpreende com roupas e perfumes de vez em quando ou tá comprando pra outra…
E como você conseguiu isso? – perguntei com as primeiras lágrimas escorrendo pelo meu rosto
Sou poderoso, tenho contatos, amigos que me devem favores. Tudo se compra, já te falei…
Talvez seja um mal-entendido…
Talvez… mas olha! – disse como se tivesse tirado outro papel da cartola
O que é isso? – perguntei com a típica curiosidade feminina
A mesma coisa, mas o extrato de telefonia dele. Mulher… você não olha essas coisas? Nunca mexeu no celular dele? – perguntou incrédulo
Não – respondi me sentindo uma idiota enquanto conferia o impresso
Vê esses números que marquei? Sabe o que são?
Não – respondi me sentindo idiota e humilhada
São motéis… pega meu celular, tenta ligar e vê se não atendem do outro lado…

Não aceitei, não precisei. Respirei fundo, tirei forças das minhas fraquezas e falei:

Você não vai ter uma puta por dinheiro, vai ter uma puta por despeito, e não tem nada pior que uma mulher despeitada!

Peguei A caixa que antes eu tinha recusado e fui pro quarto quase adivinhando onde estava, pedi pra ele me dar uns minutos, me despi completamente, deixando minhas roupas de lado, até a calcinha fio dental que já tava com um cheiro nauseabundo. Me vesti primeiro o espartilho com um certo trabalho, porque foi difícil ajustar o cordão trançado que ia na frente, mas apertei o máximo que pude, a ponto de quase cortar minha respiração e afinar minha cintura no limite do tolerável. Ajeitei meus peitões que se levantaram como dois balões, daquele jeito que tanto seduz os homens. Segui com a cinta-liga, depois deslizei as meias brancas pelas minhas pernas, prendi os ganchos nas meias, dois de cada lado, e por último a calcinha fio dental, pequena demais. Por sorte eu tinha depilado como o Gustavo tinha sugerido tempos atrás, o elástico fino se perdeu entre minhas nádegas e, por fim, voltei a me enfiar nos meus saltos altos. Precisava me ver o mais puta possível. Retoquei a maquiagem e prendi minha longa cabeleira num rabo de cavalo apertado. Os vidros das janelas me devolviam minha imagem refletida neles, meus peitos explodiam, minha cintura minúscula parecia sensual e minhas ancas largas, irresistíveis pra qualquer mortal. Ensaiei discretamente umas saídas, queria me ver como uma puta, não como aquela santinha que anos atrás passava o tempo engolindo hóstias nas igrejas.

Quando saí do quarto, o Gustavo estava sozinho, só de uma cueca slip branca que marcava perfeitamente o contorno de um volume generoso. Mesmo perto dos cinquenta, ele se mantinha em forma, com um peito bem trabalhado, cheio de pelos enroladinhos e bíceps proeminentes que exibiam algumas tatuagens. Confesso que não consegui evitar me sentir desconfortável e perturbada, porque apesar de tudo, o Mario tinha sido o único homem na minha vida, e essa situação tava longe de ser normal pra mim.

Meu chefe, acho que percebeu meu nervosismo, mesmo assim não conseguiu conter o olhar lascivo de lobo. Com fome, ele só ficou parado, imóvel, feito um idiota.

Uau! Você é perfeita…

Ele me alcançou uma taça de champanhe que estava na mão dele e depois brindou com a minha, propondo um brinde.

Brindo por uma mulher especial, para que esta noite seja especial – ele disse sem desviar os olhos dos meus.
Brindo por… um cara que faz o que for preciso pra conseguir o que quer… – respondi, já mais solta no corpo.

Enquanto demos o primeiro gole, Gustavo foi até o aparelho de som e, ligando ele, começou a navegar pelas rádios. Me pareceu meio ultrapassado, típico de um cinquentão, não ter um pendrive ou algo do tipo. Sem dúvida, era um ponto a melhorar. De repente, passou uma música que me enlouquecia, e eu falei:

Essa! Essa! Essa eu adoro!!!
Essa? Você gosta? Tem certeza?
Sim… por quê?
Nada… é que é estranho uma garota tão nova conhecer essa música. É um som dos anos oitenta, você com certeza nem tinha nascido quando ficou famosa. Chama ‘Addicted to Love’, do Robert Palmer. Conhece?

Não acreditei que ele ia começar uma palestra sobre gostos musicais naquele momento. Que importância tinha saber como diabos a música se chamava, e muito menos quem caralho cantava? Como a música continuava e eu lembrava do videoclipe de cor, só falei:

Já cala a boca, quer? – queria assumir o controle no meu papel de puta.

Gustavo entendeu o erro. Virei de costas pra ele e comecei a me mexer de forma sensual no ritmo da música, balançando a bunda de um lado pro outro, me arqueando de vez em quando, ou só parando com as pernas abertas. Eu costumava brincar desses jogos com o Mauro, e ele achava tudo muito excitante.

Meu chefe avançou algumas vezes, querendo me possuir, mas eu me dei ao luxo de criar distância, deixando claro que ele devia aproveitar minha dança até eu decidir parar de rebolar, esticando o momento, tirando vantagem de ser mulher.

Finalmente a música acabou e não tinha mais desculpas.

CONTINUA

DULCES.PLACERES@LIVE.COM

0 comentários - Manipulador - parte seis de ocho -