Primero, todas las entregas de los mejores post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
CINE APOLO
El cine Apolo no era un cine más, era un sitio especial, lejos de las complejas y modernas salas de cines actuales, este lugar era una edificación levantada por los años cincuenta, sesenta, esas viejas sala con techos altísimos, espacios enormes y butacas incómodas y ruidosas, de paredes gastadas por los años, con ese típico aroma a rancio que produce la humedad contenida en años y años de vida.
Está emplazado en la zona céntrica de mi ciudad, y es un sitio muy conocido, especialmente por una particularidad, cuando terminó la dictadura militar y llegaron los años de democracia, y con ello los nuevos aires liberales, el cine Apolo comenzó a emitir películas pornográficas, fue el primero y el único, y en esos primeros años de liberación fue toda una novedad, algo desconocido, un éxito seguro.
Hoy en día es un clásico, el único que está en el rubro de emisiones de porno, y seguro se preguntarán, en este presente, con tanta pornografía en la web, gratuita, de fácil acceso, con tantas empresas que se dedican a proyecciones de categoría, como puede ser que un bodegón maloliente siga teniendo éxito?
La respuesta es simple, ese lugar se trasformó en un sitio de encuentros clandestinos, las películas son casi una excusa, el que paga una entrada para el cine Apolo, en verdad solo está pagando un tique para tener un poco de sexo casual…
Y cual era la especialidad? Cine gay… obviamente este pequeño mundo degradado no es lo que busca una chica que quiere una noche de placer…
Podría contarles muchas aventuras que viví ahí, pero elegí una con un final tal vez triste, algo que no estaba en mis planes…
Llegué como siempre cuando ya había empezado la proyección, busqué un lugar en el que siempre solía ubicarme, miré al azar mis posibilidades, y vi un tanto retirado, por lo poco que veía un joven que parecía estar solo.
Me senté a su lado, un moreno de gruesos labios, carnosos, de pelo moteado cortado casi al ras, un aro dorado en su oreja brillaba en la poca luz que dejaba la proyección, alcancé a notar un sweater adherido al torso que lo hacía notar bastante fornido, su brazo izquierdo descansaba sobre el apoyabrazos que separaba su butaca de la mía, lo miraba discretamente, el mantenía la vista fija al frente, concentrado en la proyección que estaban pasando.
Puse mi brazo derecho sobre su brazo, el dejo que lo hiciera, y comprendí que había comunicación, así funcionaban las cosas en el cine Apolo…
Ya con menos discreción observé su entrepierna, su mano libre acariciaba insistentemente ese sitio, y al notar que yo acariciaba su brazo libre, se las ingenió para librear su verga de entre las ropas, empezó a masturbarse lentamente…
Fue mi oportunidad, estiré entonces mi mano y ocupé su lugar, su verga estaba tibia y dura, empecé a tocarlo muy rico, lo miré, pero él no me devolvía la mirada, seguía con su rostro fijo al frente, me sentí tan caliente…
Busqué escabullirme entre las filas de butacas y el poco espacio que quedaba, fui al piso y el me facilitó el acceso, solo quería mamársela…
El muchacho en cuestión tenía una rica verga, la tomé entre mis labios desde el glande y me la fui comiendo toda lentamente, puse mis manos en sus piernas, es que no quería usar mis manos, solo mi boca, empujé profundo, noté que ya estaba empapada en jugos, evidentemente la excitación lo tenía al límite…
Empecé a chupar con esmero, usando mi lengua para acariciar esa pija hermosa, el me empujaba la cabeza mas y más abajo, esto me demandaba un trabajo extra para no ahogarme, para poder respirar, pero soy tan puto que me encanta ahogarme con carne… que rico!!!
Fue muy loco, muy erótico, perdido entre las butacas le chupaba la verga con esmero, mis sentidos se concentraban en eso, pero mis oídos se llenaban del audio de la sala, gemidos porno que me excitaban, mi pija dura escondida entre mis prendas, mis manos fijas en los apoya brazos, mi boca golosa en esa hermosa pija, poniendo todo mi esmero, cambiando ritmos, velocidades, intentando que no escapara de mis labios, el muchacho se iba relajando sobre la butaca, siempre acariciando mi cabeza, cada vez mas abajo, mas, y más…
Lo sentí llegar, y no hay nada que me excite mas que beber los jugos de desconocidos, en situaciones improvisadas, como la que estaba viviendo, empecé a sentir en mi boca eses rico sabor, las primeras gotas de semen que no podía contener, empecé a gemir, apuré el ritmo, de repente una catarata de leche caliente exploto en mi boca, me contraje solo seguí, lo degusté y lo tragué lentamente, perfecto, exquisito, hasta la última gota…
Me incorporé en silencio, con una dureza mortal entre las piernas, con el culito latiendo en deseo, aun paladeando el sabor que perduraba en mi boca, me senté a su lado nuevamente, por primera vez presté atención a la proyección de la pantalla, un chico rubio era sometido por una jauría de hombres musculosos, por todos lados, esperaban uno a uno su turno par a penetrarlo, me acerqué al oído del morocho y le susurré
Lo que daría para ser el rubio ese…
El se acercó y me devolvió unas ricas palabras a mi oído
Tengo un par de amigos, si querés los llamo y probamos, salgamos de este antro y vemos que hacemos, si?
No lo pensé dos veces, me levanté y me dispuse a salir de la sala, asegurándome que el siguiera mis pasos, llegamos a la vereda, estaba oscuro y había refrescado, tomó su celular al tiempo que me dijo
Soy Alejandro, encantado, llamo a un par de chicos y vemos que hacemos…
Alcancé a decirle mi nombre, pero no supe si me escuchó, él ya estaba concentrado en hablar con sus amigos.
Después de unos minutos todo parecía encaminado, acordamos que mi casa sería un buen punto de encuentro, ambos estábamos en coche, así que cada uno por su lado partimos en busca de placer.
Llegamos, lo hice pasar, me pidió ir al baño, luego fui yo, esperábamos que llegaran sus amigos así que mientras él bebía una cerveza yo fui a producirme para la ocasión, es que en estos casos disfruto mucho vestirme de nena.
Fui a mi cuarto, me desnudé y busqué ponerme linda, ya saben, medias de red negras, caladas, una tanga infernal que enterré en mi cola y donde me costó trabajo meter mi verga dura dada la excitación que tenía, me puse un vestido corto turquesa que tengo para estas ocasiones, me pinté los labios y los ojos, obvio me puse peluca, tengo un fetiche con las pelucas…
Me miré al espejo por última vez, solo faltaban mis zapatos tacos altos…
Al volver, Alejandro ya estaba con sus dos amigos que me comieron con la mirada, estaba hecha una putita y el culito me latía incontrolable en deseo de verga…
Solo me tomé unos minutos para ver lo que me había tocado en suerte, Sebastian, silueta promedio, de ojos grandes y hundidos, mirada recia, calvo con barba de unos días prolijamente recortada, lucía informal con una remera blanca con inscripciones en celestes, un jean oscuro pegado al cuerpo y zapatillas de marca, muy prolijas.
Marcos, por su lado un tipo más grandote, de contextura digamos obesa, con esas panzas un tanto prominentes, de voz ronca, castaño con peinado raya al medio, tenía una camisa cuadriculada apenas abrochada, y pantalón bermudas y chancletas, lo que le daba un toque hasta vulgar. Unos tatuajes llamativos decoraban sus antebrazos y sus pantorrillas, por lo que intuí que seguramente bajo las ropas tendría algunos más.
A verdade é que me senti meio decepcionado, meus ‘modelos’ estavam longe daqueles caras musculosos e pauzudos que eu tinha visto pouco tempo antes na tela do cinema Apolo.
E já estávamos no jogo, me perguntaram o que eu gostava de fazer, e sem hesitar respondi:
Quero que façam de tudo comigo, quero que me estupr3m, que não tenham piedade…
Porque é assim que eu sou, sou mais mulher do que muitas mulheres…
Só me vi de joelhos, no meio de três caras que disputavam pra meter o pau na minha boca, e eu me derretia por aquelas rolas lindas que me cercavam, pegava uma, chupava outra, eles batiam com os paus no meu rosto e isso me excitava pra caralho, senti meu pau duro escapando pra fora da calcinha fio dental, me sentia fervendo, ainda mais quando uma das mãos do Marcos deslizou por baixo do vestido e tentou prender entre os dedos a parte de trás da minha calcinha, começando a puxar pra cima uma e outra vez, fazendo ela se enterrar cada vez mais entre minhas nádegas, a ponto de me deixar febril de desejo, o esfíncter num desejo já incontrolável de ser penetrado, e eu realmente não aguentei mais…
Deixei eles de lado, fui até minha mala de luz, peguei camisinhas e joguei pra eles como se fossem balas, parte da festa, e também um pouco de lubrificante pra não doer meu cuzinho…
Me acomodei em cima da mesa da sala, apoiando os cotovelos, empinando a bunda sobre meus saltos altos e apressei eles:
Então? Quem vai ser o primeiro?
Pareceram correr uma corrida, o Alejandro rapidamente colocou a camisinha no pau e tomou a iniciativa, veio decidido em cima de mim, levantou o vestido, afastou a calcinha e tentou me penetrar, reagi me contraindo de dor.
Devagar! Não seja bruto… não tá vendo que tá me machucando?
Minha reclamação esfriou a situação, é que ele tinha sido muito rápido e doeu meu cuzinho…
Então ele passou os dedos no lubrificante e acariciou suavemente meu buraquinho, fazendo uma dilatação devagar, agora sim, tentou de novo um Um pouco mais calmo e docemente, o pau dele foi entrando no meu cu.
Começou a se mover dentro de mim, arrombando minha bunda, meu pau duro esfregava na borda da mesa. Passaram-se alguns minutos, mete e tira, depois ele deu lugar ao Marcos, e depois ao Sebastian, um por um se revezavam e passavam pelo meu cu, me enchendo de prazer, arrancavam gemidos de mim, me davam tapas na bunda e me chamavam de puta. Pela posição, era inevitável que minha buceta roçasse na mesa, mais e mais, senti o gozo, senti meu esperma explodir enquanto arrombavam meu cu, caí rendida…
Marcos, que era o mais forte dos três, estava me comendo naquele momento. Ao ver o que acontecia, arrancou minha calcinha fazendo-a estalar entre os dedos, me fez virar para ficar de frente, meu pau gostoso e depilado ainda duro, minha perna direita e minha barriga molhadas de porra. Ele me levantou no ar como se eu fosse realmente uma garota, me segurou pelas nádegas, eu enrolei as pernas na cintura dele e os braços no pescoço, ele me deixou cair devagar até ter certeza de que o pau dele tinha me penetrado de novo, então começou a me balançar no ar, pra cima, pra baixo, arrancando gemidos de prazer de mim…
Alejandro veio então por trás, bastaram alguns segundos para ele também meter o pau no meu cu, Deus… que gostoso… dois paus ao mesmo tempo, entrando e saindo, me deixavam empalada como uma puta gostosa…
Eles me xingavam enquanto me violentavam, que eu era uma puta, que arrombavam meu cu, e uma coisa e outra, isso só fazia meu pau ficar duro igual a um sabre.
Alejandro deu lugar ao Sebastian, agora ele era o recheio do sanduíche do gordo e do careca, e eu, todo depilado, ainda com meia-calça de rede, salto alto, peruca, era a rainha da festa…
Terminamos no quarto, me jogaram na cama, levantaram minhas pernas e meteram de novo, tudo até o fundo, enquanto eu lambia os dois paus livres, eles foram se revezando, fizeram de tudo comigo…
Quando o final estava Próximo, fui de novo até a mesinha de luz buscar meu amigo. Tenho um brinquedo lindo em formato de pinto de cavalo, é meu favorito, especialmente pelo tamanho, porque sou muito gulosa…
Eu só enfiei ele inteiro no meu cu, tão comprido e grosso, porque nada podia ser tão lindo quanto meu pinto de cavalo, metendo e tirando, me masturbando ao mesmo tempo, enquanto eles, já sem camisinha, também buscavam o final em cima do meu corpo…
Marcos foi o primeiro, uma porrada de porra chegou no meu corpo, no meu rosto, no meu peito, sujando tudo por onde passava. Depois foi a vez do Alejandro, quase ao mesmo tempo que eu gozava, entre gemidos de prazer, o leite dele foi direto na minha barriga e peito, onde se encontrava com o meu, tudo se misturando num só.
Sebastião foi o último, o que demorou mais. Ele, vendo que eu já era um bagaço de pessoa naquele momento, só apontou até a última gota na minha boca, pra eu beber de novo uma porção de porra gostosa e nutritiva…
Tudo tinha acabado. Eles só foram espectadores do que eu fazia, enquanto eu ainda saboreava o sêmen na minha boca e o que estava espalhado no meu corpo. Tinha deixado o pinto de cavalo enorme de lado e curtia enfiar os dedos no meu rabo, exceto o polegar, tava tudo dentro…
Chegou a hora da despedida, eles já tinham se vestido de novo, embora eu ainda estivesse feita uma puta suja e fedida. O curioso e que me chamou a atenção naquele momento é que o Alejandro tentou me dar um beijo na boca, mas eu recuei, colocando a mão entre nossos lábios. Não era a ideia, não era o momento. Eu amava essas relações loucas, livres, sem compromisso. Ele entendeu, só se despediram.
Não demorou muito pra eu perceber que tinha cometido um erro. O moreno realmente tinha me gustado, e me arrependi de não ter beijado ele. A parte triste da história…
Pouco depois, voltei a passar pelo cinema Apolo. Na verdade, hoje em dia ainda passo por lá, em busca de novas aventuras, de novos encontros loucos, em busca de… sexo. Sempre na esperança de te encontrar de novo, meu olhar sempre vai pra aquela poltrona, pra aquele lugar onde tudo começou, mas sempre sem sorte. Mas não vou desistir, sabe, Alejandro, vou continuar indo, na esperança de te encontrar…
Se você é maior de idade, pode me escrever com o assunto 'CINE APOLO' para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
CINE APOLO
El cine Apolo no era un cine más, era un sitio especial, lejos de las complejas y modernas salas de cines actuales, este lugar era una edificación levantada por los años cincuenta, sesenta, esas viejas sala con techos altísimos, espacios enormes y butacas incómodas y ruidosas, de paredes gastadas por los años, con ese típico aroma a rancio que produce la humedad contenida en años y años de vida.
Está emplazado en la zona céntrica de mi ciudad, y es un sitio muy conocido, especialmente por una particularidad, cuando terminó la dictadura militar y llegaron los años de democracia, y con ello los nuevos aires liberales, el cine Apolo comenzó a emitir películas pornográficas, fue el primero y el único, y en esos primeros años de liberación fue toda una novedad, algo desconocido, un éxito seguro.
Hoy en día es un clásico, el único que está en el rubro de emisiones de porno, y seguro se preguntarán, en este presente, con tanta pornografía en la web, gratuita, de fácil acceso, con tantas empresas que se dedican a proyecciones de categoría, como puede ser que un bodegón maloliente siga teniendo éxito?
La respuesta es simple, ese lugar se trasformó en un sitio de encuentros clandestinos, las películas son casi una excusa, el que paga una entrada para el cine Apolo, en verdad solo está pagando un tique para tener un poco de sexo casual…
Y cual era la especialidad? Cine gay… obviamente este pequeño mundo degradado no es lo que busca una chica que quiere una noche de placer…
Podría contarles muchas aventuras que viví ahí, pero elegí una con un final tal vez triste, algo que no estaba en mis planes…
Llegué como siempre cuando ya había empezado la proyección, busqué un lugar en el que siempre solía ubicarme, miré al azar mis posibilidades, y vi un tanto retirado, por lo poco que veía un joven que parecía estar solo.
Me senté a su lado, un moreno de gruesos labios, carnosos, de pelo moteado cortado casi al ras, un aro dorado en su oreja brillaba en la poca luz que dejaba la proyección, alcancé a notar un sweater adherido al torso que lo hacía notar bastante fornido, su brazo izquierdo descansaba sobre el apoyabrazos que separaba su butaca de la mía, lo miraba discretamente, el mantenía la vista fija al frente, concentrado en la proyección que estaban pasando.
Puse mi brazo derecho sobre su brazo, el dejo que lo hiciera, y comprendí que había comunicación, así funcionaban las cosas en el cine Apolo…
Ya con menos discreción observé su entrepierna, su mano libre acariciaba insistentemente ese sitio, y al notar que yo acariciaba su brazo libre, se las ingenió para librear su verga de entre las ropas, empezó a masturbarse lentamente…
Fue mi oportunidad, estiré entonces mi mano y ocupé su lugar, su verga estaba tibia y dura, empecé a tocarlo muy rico, lo miré, pero él no me devolvía la mirada, seguía con su rostro fijo al frente, me sentí tan caliente…
Busqué escabullirme entre las filas de butacas y el poco espacio que quedaba, fui al piso y el me facilitó el acceso, solo quería mamársela…
El muchacho en cuestión tenía una rica verga, la tomé entre mis labios desde el glande y me la fui comiendo toda lentamente, puse mis manos en sus piernas, es que no quería usar mis manos, solo mi boca, empujé profundo, noté que ya estaba empapada en jugos, evidentemente la excitación lo tenía al límite…
Empecé a chupar con esmero, usando mi lengua para acariciar esa pija hermosa, el me empujaba la cabeza mas y más abajo, esto me demandaba un trabajo extra para no ahogarme, para poder respirar, pero soy tan puto que me encanta ahogarme con carne… que rico!!!
Fue muy loco, muy erótico, perdido entre las butacas le chupaba la verga con esmero, mis sentidos se concentraban en eso, pero mis oídos se llenaban del audio de la sala, gemidos porno que me excitaban, mi pija dura escondida entre mis prendas, mis manos fijas en los apoya brazos, mi boca golosa en esa hermosa pija, poniendo todo mi esmero, cambiando ritmos, velocidades, intentando que no escapara de mis labios, el muchacho se iba relajando sobre la butaca, siempre acariciando mi cabeza, cada vez mas abajo, mas, y más…
Lo sentí llegar, y no hay nada que me excite mas que beber los jugos de desconocidos, en situaciones improvisadas, como la que estaba viviendo, empecé a sentir en mi boca eses rico sabor, las primeras gotas de semen que no podía contener, empecé a gemir, apuré el ritmo, de repente una catarata de leche caliente exploto en mi boca, me contraje solo seguí, lo degusté y lo tragué lentamente, perfecto, exquisito, hasta la última gota…
Me incorporé en silencio, con una dureza mortal entre las piernas, con el culito latiendo en deseo, aun paladeando el sabor que perduraba en mi boca, me senté a su lado nuevamente, por primera vez presté atención a la proyección de la pantalla, un chico rubio era sometido por una jauría de hombres musculosos, por todos lados, esperaban uno a uno su turno par a penetrarlo, me acerqué al oído del morocho y le susurré
Lo que daría para ser el rubio ese…
El se acercó y me devolvió unas ricas palabras a mi oído
Tengo un par de amigos, si querés los llamo y probamos, salgamos de este antro y vemos que hacemos, si?
No lo pensé dos veces, me levanté y me dispuse a salir de la sala, asegurándome que el siguiera mis pasos, llegamos a la vereda, estaba oscuro y había refrescado, tomó su celular al tiempo que me dijo
Soy Alejandro, encantado, llamo a un par de chicos y vemos que hacemos…
Alcancé a decirle mi nombre, pero no supe si me escuchó, él ya estaba concentrado en hablar con sus amigos.
Después de unos minutos todo parecía encaminado, acordamos que mi casa sería un buen punto de encuentro, ambos estábamos en coche, así que cada uno por su lado partimos en busca de placer.
Llegamos, lo hice pasar, me pidió ir al baño, luego fui yo, esperábamos que llegaran sus amigos así que mientras él bebía una cerveza yo fui a producirme para la ocasión, es que en estos casos disfruto mucho vestirme de nena.
Fui a mi cuarto, me desnudé y busqué ponerme linda, ya saben, medias de red negras, caladas, una tanga infernal que enterré en mi cola y donde me costó trabajo meter mi verga dura dada la excitación que tenía, me puse un vestido corto turquesa que tengo para estas ocasiones, me pinté los labios y los ojos, obvio me puse peluca, tengo un fetiche con las pelucas…
Me miré al espejo por última vez, solo faltaban mis zapatos tacos altos…
Al volver, Alejandro ya estaba con sus dos amigos que me comieron con la mirada, estaba hecha una putita y el culito me latía incontrolable en deseo de verga…
Solo me tomé unos minutos para ver lo que me había tocado en suerte, Sebastian, silueta promedio, de ojos grandes y hundidos, mirada recia, calvo con barba de unos días prolijamente recortada, lucía informal con una remera blanca con inscripciones en celestes, un jean oscuro pegado al cuerpo y zapatillas de marca, muy prolijas.
Marcos, por su lado un tipo más grandote, de contextura digamos obesa, con esas panzas un tanto prominentes, de voz ronca, castaño con peinado raya al medio, tenía una camisa cuadriculada apenas abrochada, y pantalón bermudas y chancletas, lo que le daba un toque hasta vulgar. Unos tatuajes llamativos decoraban sus antebrazos y sus pantorrillas, por lo que intuí que seguramente bajo las ropas tendría algunos más.
A verdade é que me senti meio decepcionado, meus ‘modelos’ estavam longe daqueles caras musculosos e pauzudos que eu tinha visto pouco tempo antes na tela do cinema Apolo.E já estávamos no jogo, me perguntaram o que eu gostava de fazer, e sem hesitar respondi:
Quero que façam de tudo comigo, quero que me estupr3m, que não tenham piedade…
Porque é assim que eu sou, sou mais mulher do que muitas mulheres…
Só me vi de joelhos, no meio de três caras que disputavam pra meter o pau na minha boca, e eu me derretia por aquelas rolas lindas que me cercavam, pegava uma, chupava outra, eles batiam com os paus no meu rosto e isso me excitava pra caralho, senti meu pau duro escapando pra fora da calcinha fio dental, me sentia fervendo, ainda mais quando uma das mãos do Marcos deslizou por baixo do vestido e tentou prender entre os dedos a parte de trás da minha calcinha, começando a puxar pra cima uma e outra vez, fazendo ela se enterrar cada vez mais entre minhas nádegas, a ponto de me deixar febril de desejo, o esfíncter num desejo já incontrolável de ser penetrado, e eu realmente não aguentei mais…
Deixei eles de lado, fui até minha mala de luz, peguei camisinhas e joguei pra eles como se fossem balas, parte da festa, e também um pouco de lubrificante pra não doer meu cuzinho…
Me acomodei em cima da mesa da sala, apoiando os cotovelos, empinando a bunda sobre meus saltos altos e apressei eles:
Então? Quem vai ser o primeiro?
Pareceram correr uma corrida, o Alejandro rapidamente colocou a camisinha no pau e tomou a iniciativa, veio decidido em cima de mim, levantou o vestido, afastou a calcinha e tentou me penetrar, reagi me contraindo de dor.
Devagar! Não seja bruto… não tá vendo que tá me machucando?
Minha reclamação esfriou a situação, é que ele tinha sido muito rápido e doeu meu cuzinho…
Então ele passou os dedos no lubrificante e acariciou suavemente meu buraquinho, fazendo uma dilatação devagar, agora sim, tentou de novo um Um pouco mais calmo e docemente, o pau dele foi entrando no meu cu.
Começou a se mover dentro de mim, arrombando minha bunda, meu pau duro esfregava na borda da mesa. Passaram-se alguns minutos, mete e tira, depois ele deu lugar ao Marcos, e depois ao Sebastian, um por um se revezavam e passavam pelo meu cu, me enchendo de prazer, arrancavam gemidos de mim, me davam tapas na bunda e me chamavam de puta. Pela posição, era inevitável que minha buceta roçasse na mesa, mais e mais, senti o gozo, senti meu esperma explodir enquanto arrombavam meu cu, caí rendida…
Marcos, que era o mais forte dos três, estava me comendo naquele momento. Ao ver o que acontecia, arrancou minha calcinha fazendo-a estalar entre os dedos, me fez virar para ficar de frente, meu pau gostoso e depilado ainda duro, minha perna direita e minha barriga molhadas de porra. Ele me levantou no ar como se eu fosse realmente uma garota, me segurou pelas nádegas, eu enrolei as pernas na cintura dele e os braços no pescoço, ele me deixou cair devagar até ter certeza de que o pau dele tinha me penetrado de novo, então começou a me balançar no ar, pra cima, pra baixo, arrancando gemidos de prazer de mim…
Alejandro veio então por trás, bastaram alguns segundos para ele também meter o pau no meu cu, Deus… que gostoso… dois paus ao mesmo tempo, entrando e saindo, me deixavam empalada como uma puta gostosa…
Eles me xingavam enquanto me violentavam, que eu era uma puta, que arrombavam meu cu, e uma coisa e outra, isso só fazia meu pau ficar duro igual a um sabre.
Alejandro deu lugar ao Sebastian, agora ele era o recheio do sanduíche do gordo e do careca, e eu, todo depilado, ainda com meia-calça de rede, salto alto, peruca, era a rainha da festa…
Terminamos no quarto, me jogaram na cama, levantaram minhas pernas e meteram de novo, tudo até o fundo, enquanto eu lambia os dois paus livres, eles foram se revezando, fizeram de tudo comigo…
Quando o final estava Próximo, fui de novo até a mesinha de luz buscar meu amigo. Tenho um brinquedo lindo em formato de pinto de cavalo, é meu favorito, especialmente pelo tamanho, porque sou muito gulosa…
Eu só enfiei ele inteiro no meu cu, tão comprido e grosso, porque nada podia ser tão lindo quanto meu pinto de cavalo, metendo e tirando, me masturbando ao mesmo tempo, enquanto eles, já sem camisinha, também buscavam o final em cima do meu corpo…
Marcos foi o primeiro, uma porrada de porra chegou no meu corpo, no meu rosto, no meu peito, sujando tudo por onde passava. Depois foi a vez do Alejandro, quase ao mesmo tempo que eu gozava, entre gemidos de prazer, o leite dele foi direto na minha barriga e peito, onde se encontrava com o meu, tudo se misturando num só.
Sebastião foi o último, o que demorou mais. Ele, vendo que eu já era um bagaço de pessoa naquele momento, só apontou até a última gota na minha boca, pra eu beber de novo uma porção de porra gostosa e nutritiva…
Tudo tinha acabado. Eles só foram espectadores do que eu fazia, enquanto eu ainda saboreava o sêmen na minha boca e o que estava espalhado no meu corpo. Tinha deixado o pinto de cavalo enorme de lado e curtia enfiar os dedos no meu rabo, exceto o polegar, tava tudo dentro…
Chegou a hora da despedida, eles já tinham se vestido de novo, embora eu ainda estivesse feita uma puta suja e fedida. O curioso e que me chamou a atenção naquele momento é que o Alejandro tentou me dar um beijo na boca, mas eu recuei, colocando a mão entre nossos lábios. Não era a ideia, não era o momento. Eu amava essas relações loucas, livres, sem compromisso. Ele entendeu, só se despediram.
Não demorou muito pra eu perceber que tinha cometido um erro. O moreno realmente tinha me gustado, e me arrependi de não ter beijado ele. A parte triste da história…
Pouco depois, voltei a passar pelo cinema Apolo. Na verdade, hoje em dia ainda passo por lá, em busca de novas aventuras, de novos encontros loucos, em busca de… sexo. Sempre na esperança de te encontrar de novo, meu olhar sempre vai pra aquela poltrona, pra aquele lugar onde tudo começou, mas sempre sem sorte. Mas não vou desistir, sabe, Alejandro, vou continuar indo, na esperança de te encontrar…
Se você é maior de idade, pode me escrever com o assunto 'CINE APOLO' para dulces.placeres@live.com
0 comentários - Cine Apolo