Primero, todas las entregas de los mejores post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Historias de Cornudos
Ana Laura y yo llevábamos una vida normal de matrimonio, ella aun hoy en día tiene una boutique en la zona céntrica de la ciudad y yo soy corredor inmobiliario, nos habíamos conocido por casualidad, en esos tiempos yo estaba de novio, y solo estábamos de paseo mirando vidrieras, el destino quiso que mi chica viera una falda exhibición y entrara a preguntar por ella, fue la primera vez que vi a la que luego sería la mujer de mi vida, si bien ella no reparó en mi puesto que estaba muy ocupada atendiendo a la clientela, yo sentí un flechazo en mi corazón como jamás había sentido, solo me quedé parado a un lado, en silencio entre el parloteo incesante de las mujeres, ella iba de un lado a otro, llevando prendas de acá para allá, y mientras mi novia estaba en los probadores yo me deleitaba con las curvas de la chica de mis sueños.
Ella me lleva un par de años, aunque parece ser mucho más joven que yo, recuerdo que esa tarde en su negocio me llené la vista con sus curvas, una chica de busto grande y amplias caderas, piernas largas y torneadas, un culo saltón y una figura digna de admiración, pero lo que en verdad me fascinó fue su rostro, Ana Laura tenía cara de puta, esas caras que esconden pecados que no se pueden ocultar, de pómulos saltones, ojos grandes, redondos y negros, labios marcados, rostro oval y un sexi corte carré, con raya al medio, llegando a sus hombros, castaños por nacimiento, rubios en esos días, pelirrojos en la actualidad.
Mi novia de esos días se probó un montón de prendas, pero al final no compró nada. Días después volví al local, dí algunos rodeos antes de entrar, pero al fin me decidí con la excusa de comprar la misma falda por la que habíamos entrado en la primera ocasión, y entre sonseras del momento logré empezar una conversación, y una cosa llevó a otra y, en fin, pasaron ya diez años y soy feliz a su lado.
Ella es una mujer de fuerte carácter, decidida, incluso puedo decir que es quien lleva el timón de nuestra relación, de común acuerdo decidimos postergar para un futuro sin fecha la posibilidad de ser padres, y hasta acá no estoy contando más que la forma en que nos conocimos.
Bien, no puedo precisar cómo empezó todo, solo recuerdo que con los años, Ana Laura se ponía más y más bonita, y no solo eso, al tener una boutique céntrica ella sabía cómo vestirse y tenía ropa de sobra, cuando estábamos juntos me excitaba de solo mirarla, y también notaba como otros hombres la miraban, y eso era adrenalina pura, por su parte, mi esposa es de esas mujeres que llevan la seducción a flor de piel, que se sabe bonita, deseada, y que se excita en consecuencia, le gusta ser y sentirse centro del universo y empezamos jugar juegos peligrosos, a imaginar situaciones en que ella podría estar con otro y yo disfrutar de la sensación de compartirla, poco a poco empezó a vestirse más provocativa, empezó a mirar a otros en mis narices, a hacerse la puta, y en la intimidad solo me llamaba cornudo. La verdad es que yo me enloquecía con la posibilidad y la empujaba a más, quería sentir el placer de que ella me metiera los cuernos, compré algunas revistas que trataban del tema y las leímos juntos, ella empezó a tomar la iniciativa, a veces salía sin ropa interior solo para hacerme hervir la sangre, otras veces, cuando se cruzaba con algún tipo guapo me susurraba al oído, 'ya vengo cornudo' y se adelantaba para ir a seducirlo, se hacía la puta y le regalaba sonrisas y yo me moría de placer.
Llegó la primera vez, su primera infidelidad se daría naturalmente, consecuencia de su hermosura y de que yo la empujara a ello, no supe quién fue el tipo, solo solía contarme que como yo la había conocido, de la misma forma había alguien rondando el nido, y si bien era excitante imaginarlo, más resultó hacerlo realidad.
Ese día llegó más tarde de lo habitual, yo empecé a contarles cosas del día a día, como acostumbrábamos a hacer, pero ella me tomó del brazo, me miro con gesto adusto y con la seriedad del caso me dijo
- Lo hice, te metí los cuernos, tengo la concha llena de leche
La miré un tanto incrédulo, no sabía si solo estaba jugando, pero ella llevó mi mano entre sus piernas, bajo el pantalón, para que comprobara que hablaba en serio mientras me quemaba con la mirada observándome fijamente. Qué les digo, mi excitación no tenía límites y la arrastré a la cama a coger como animales y tuve el mejor sexo de mi puta vida, y cuando ella me susurraba al oído 'cornudo' me hacía morir en placer.
En adelante, solo tendríamos un objetivo común de pareja, ser el hombre con los mejores cuernos del planeta, Ana Laura se transformó poco a poco en una puta y le tomó el gusto a portarse como tal, a provocar, a coger con cualquiera, con o sin mi consentimiento, y eso me encantaba de ella, pero la semana pasada, avanzó un casillero más en nuestro perverso secreto.
Miércoles, mitad de semana, como cada mañana desayunamos juntos, para comenzar el día, hacía calor así que mi esposa lucía una blusa color verde fuerte, abotonada por el frente, un tanto holgada, pero no lo suficiente como para marcar la generosidad de sus pechos y hacer notar esos sostenes armados que solo le daban mayor voluptuosidad. Tenía una falda negra a medio muslo, que alcanzaba justo a tapar las ligas que sostenían sus medias de nailon, si, era parte de nuestro morbo que usara porta ligas como puta de cabaré y siempre daba resultados, como de costumbre, zapatos de finos tacos altos que le regalaban generosos centímetros para estilizar aún más sus preciosas piernas.
Como cada mañana, la dejé en la puerta de la boutique y seguí camino a mi trabajo.
Cerca del medio día pasé nuevamente por ella, como hacía todos los días, para compartir el almuerzo. Fuimos a un fast food de los alrededores, el lugar estaba lleno de gente y no había mesas disponibles, por lo que fuimos a la barra y nos acomodamos sobre un par de taburetes, pedimos un menú de comida chatarra y solo nos aprestamos a almorzar. Algo curioso pasó entonces, no pudimos evitar notar que a un par de mesas de donde estábamos dos jóvenes que se mostraban interesantes no dejaban de mirarnos, trataban de disimular sin éxito, incluso susurraban por lo bajo y se reían en complicidad.
Miré de reojo a mi mujer, el pequeño asiento del taburete hacía que su generoso trasero sobrara sexualmente por todos lados, además, naturalmente su pollera se había subido, desnudando sus muslos hasta descubrir el nacimiento de sus ligueros, era un plato imposible de evitar, cualquier hombre se hubiera llenado los ojos con su figura.
Seguimos jugando en pareja el juego de la seducción, y a los muchachos se les hizo cada vez más difícil poder disimular.
Al terminar, el dolor de mi vejiga me obligó a ir baño de caballeros, por lo que dejé a Ana Laura sola y en forma socarrona le recomendé que se portara bien.
A mi regreso, noté la mesa de los jóvenes ya vacía, sin embargo, mi esposa me mostró una tarjeta personal, uno de los muchachos se había acercado a la barra a pagar y con esa tonta excusa había entablado una breve charla, y el resultado estaba a la vista.
La dejé nuevamente en la boutique, como cada tarde, y solo me fui a realizar la segunda parte de mi jornada. Cerca de las ocho de la noche Ana Laura me llamó al celular, me pidió que no la pasara a buscar como hacía cada tarde, y además que no fuera a casa, que había arreglado con los chicos del almuerzo y que habían quedado en coger, así que necesitaba la casa libre. Me quedé con cara de 'que diablos pasa acá?', acaso iba a tener sexo con dos tipos al mismo tiempo? en segundos tenía una terrible erección entre las piernas, más cuando antes de cortar la comunicación mi mujer me dijo que después me contaría todo con lujo de detalles.
Tomé al coche y fui a un moderno bar de la zona, me senté en una mesa frente a un enorme led donde se veía un partido de fútbol de la liga inglesa, pedí un emparedado caliente y una cerveza.
Después de unos minutos comprobé que mi cabeza estaba en otro lado, no podía concentrarme en el partido, ni en disfrutar el sabor de lo que ingería, solo pensaba en mi esposa y en lo que estaría haciendo, miré el reloj, no había pasado mucho tiempo así que decidí llamarla, honestamente, yo no sabía en verdad que clase de personas eran esos tipos y tal vez necesitaba saber que todo estaba bien
Ana Laura atendió con prontitud, pregunté como andaba todo, me dijo que todo bien, que estaban tomando unas copas y que aún no habían llegado a la mejor parte, le plantee mis preocupaciones, entonces me dijo que para que yo estuviera tranquilo no cortara la comunicación, así yo podría estar al tanto de todo lo que estaba sucediendo. Claro, por una parte, era seguridad, pero había un doble juego, que yo pudiera oír como dos tipos se cogían a la perra de mi mujer.
Coloquei meus fones de ouvido e comecei a escutar o que rolava na minha casa, dinamite pura, dá pra imaginar? aquela sensação de se sentir cego, rodeado de gente num bar, com seus ouvidos transportados pra outro lugar? ouvir os gemidos e os gritos da mulher da sua vida? ouvir estranhos chamando ela de puta, ou pedindo pra ela chupar a rola deles, ou dizendo que iam arrombar o cu dela? imagina sua própria mulher pedindo por mais rola, dizendo como ela tá gostosa, ou implorando em voz alta pra não pararem de foder ela?
Eu tava com uma ereção tão forte debaixo da mesa que, na disfarçada, tive que escapar pro banheiro pra me masturbar e aliviar tanta pressão acumulada.
Deixei tudo acabar, senti os estranhos se despedindo, não sem antes agradecer por ela ser tão puta e avisando que já ia ter chance de foder de novo, foi quando ouvi Ana Laura dizer:
- Love? cê tá aí? vem pra casinha, mamãe quer te contar como eu fui uma puta...
Num piscar de olhos, já tinha chegado em casa, a imagem da minha mulher vai ficar pra sempre gravada na minha retina, ela tava na sala de jantar, sentada do lado direito de um sofá grande que a gente tem, a blusa dela toda aberta na frente, o sutiã debaixo dos peitos, mas eles estavam completamente nus, com os bicos duros, os braços amarrados atrás das costas com cordas que a gente usava nas cortinas, sentada de lado, apoiada na perna direita, com a saia na cintura, mostrando a curvatura perfeita das pernas dela, ainda com as ligas sensuais e os saltos finos, com mais amarras nas coxas e nos tornozelos, dava pra ver claramente a buceta dela nua, ainda escorrendo porra, e o melhor de tudo, o rosto dela, com aquele sorriso de puta satisfeita que me enlouquecia.
- Me ajuda, por favor, me desamarra, aquelas feras fizeram de tudo comigo...
Ela parecia implorar com a falsidade de uma mulher enjoada de rola, fui até o lado dela, mas pensei nos meus passos, mudei de ideia. Tirei meus sapatos, as meias, a calça e a roupa íntima, tava com o pau duro, sentei do lado dela e falei
- Não, não vou te soltar até você me contar todos os detalhes do que fizeram
Ela só riu com aquele sorriso tão peculiar e respondeu
- Tá bom, meu cuck, mas quero ver você bater uma e encher tudo de porra
Ana Laura respirou fundo e enquanto eu me tocava o pau, ela começou a narrar
- Bom, o que te digo, que encheram todos os meus buracos?
A gente tava tomando uns drinks quando você me ligou, eu contava pra esses caras sobre nosso relacionamento, de como você era cuck e como eu adorava te chifrar, falava sobre a puta que você me transformou e como eu gostava de pau, eles quiseram ir pro quarto, mas eu falei que melhor aqui, nesse sofá, achei mais erótico.
Comecei a beijar um, depois o outro, a acariciar os corpos deles, sabe que nunca tinha ficado com dois homens ao mesmo tempo e essa situação me deixou muito tesuda, pronta pra fazer qualquer coisa, eles começaram a me apalpar, que delícia, quatro mãos nos meus peitos, na minha buceta, no meu cu, nas minhas pernas, imagina isso?
Eu só escutava com toda atenção, me masturbando bem devagar, imaginando na minha mente cada palavra que ela dizia
- Tentaram me despir, mas também me recusei, queria brincar de estupro e pedi pra eles agirem de acordo, queria ser a vítima, um então tirou o pau dele e enfiou de uma vez na minha boca, me segurando pelos cabelos e me forçando a chupar, por sorte não era muito grande, mas me dava ânsia lá do fundo da garganta, que delícia! quer um beijo? ainda tenho gosto dele.
Que puta, ela adorava brincar com as palavras e sabia como fazer isso.
- Com minha sugestão de brincar de estupro, o outro cara notou os laços que enfeitavam as cortinas das janelas e foi pegar eles, veio até mim e eu resisti com todas as forças, mas ele me deu Um tapa que me fez espalhar no sofá, você precisava ver a cena, foi tão sexual, eu tava tão molhada, meu amor, pensei no espetáculo que você tava perdendo. Me pegaram à força, os dois, e me amarraram do jeito que você me vê agora. Eu tentava resistir, dizia não uma e outra vez, mas que porra, eles eram tão fortes, tão viris.
O outro então puxou o pau dele, e esse sim tinha um belo pau, foi a vez de eu chupar ele. Ele passou o pau gostosamente uma e outra vez nos meus peitos, brincando com meus mamilos. O que ficou livre foi por baixo e arrancou minha calcinha fio dental, enfiou a cabeça entre minhas pernas pra chupar minha pussy, mas foi um fiasco, com as pernas amarradas eu não conseguia abri-las, então ele não conseguia fazer direito o trabalho dele.
Eu prestava atenção nas palavras dele sem interromper, com meu rosto cheio de prazer.
- Então ele só se ajeitou e começou a me comer, que yummy cock! Ele metia tudo e falava obscenidades que você com certeza ouvia, isso me acendia, queria gemer como uma slut mas tinha um pau enorme enchendo minha boca, tava realizando uma fantasia, dois caras pra mim sozinha e meu marido corno ouvindo tudo do outro lado do celular.
Tava no melhor quando lembrei de você, e das suas malditas perversões. Olhei nos olhos do que tava metendo na minha boca, o de pau grande, e implorei pra ele me dar pelo cu. Ele não esperou eu repetir, como um selvagem tomou o lugar do amigo, me ajeitou aqui onde você me encontrou, nesse mesmo lugar, só usou um pouco de saliva e começou a forçar minha bunda, era grossa e tava doendo.
Naquele momento meu orgasmo interrompeu o diálogo, meu pau começou a cuspir cataratas de porra, e Ana Laura começou a rir às gargalhadas, que nem uma idiota. Que merda, como é que alguém aguentava tanta pressão? E apesar de tudo, apesar do banheiro do restaurante, do que tinha acabado de acontecer, eu queria mais, ainda queria mais...
Ela continuou falando, não sem antes me dizer o quanto tudo aquilo a excitava. acontecendo
- Quando minha bunda acostumou, ele só começou a me dar uma fodida gostosa, sabe, fenomenal, mas o melhor de tudo foi que o outro cara pegou o celular dele e começou a me filmar, claro, sem comprometer o amigo, mas não pude evitar que eles levassem uma lembrancinha minha enquanto me arrombavam e eu gemia que nem uma puta, o que eu podia fazer, tava amarrada...
Quer que eu confesse? Foi sexy... não sei em que parte da web isso vai parar, com certeza vai passar de WhatsApp em WhatsApp em cada grupo de homem que existe, mas não importa, só vai crescer seus chifres, meu amor...
Resumindo, me comeram duro e gostoso por todos os lados, tudo que você imaginar, meu amor, me deixaram toda dolorida, por isso que tô deitada de lado, ha ha!, o melhor foi quando gozaram, me perguntaram onde eu queria e eu lembrei do que você gosta, tudo na entrada da minha buceta, como você me vê, tava tão quentinha...
E sabe o quê? Como tô amarrada, me deixaram muito excitada, não pude me tocar, não é justo, por favor, amor, me desamarra?
Não vou me alongar muito, só desamarrei ela e imagina como a história terminou, uma história de chifres...
Só digo que me sinto feliz, podemos nos gabar de realizar as fantasias, aquelas fantasias que poucos têm coragem de viver...
Se você gostou da história e é maior de idade, pode me escrever com o título ‘HISTÓRIAS DE CORNOS’ para doces.prazeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Historias de Cornudos
Ana Laura y yo llevábamos una vida normal de matrimonio, ella aun hoy en día tiene una boutique en la zona céntrica de la ciudad y yo soy corredor inmobiliario, nos habíamos conocido por casualidad, en esos tiempos yo estaba de novio, y solo estábamos de paseo mirando vidrieras, el destino quiso que mi chica viera una falda exhibición y entrara a preguntar por ella, fue la primera vez que vi a la que luego sería la mujer de mi vida, si bien ella no reparó en mi puesto que estaba muy ocupada atendiendo a la clientela, yo sentí un flechazo en mi corazón como jamás había sentido, solo me quedé parado a un lado, en silencio entre el parloteo incesante de las mujeres, ella iba de un lado a otro, llevando prendas de acá para allá, y mientras mi novia estaba en los probadores yo me deleitaba con las curvas de la chica de mis sueños.
Ella me lleva un par de años, aunque parece ser mucho más joven que yo, recuerdo que esa tarde en su negocio me llené la vista con sus curvas, una chica de busto grande y amplias caderas, piernas largas y torneadas, un culo saltón y una figura digna de admiración, pero lo que en verdad me fascinó fue su rostro, Ana Laura tenía cara de puta, esas caras que esconden pecados que no se pueden ocultar, de pómulos saltones, ojos grandes, redondos y negros, labios marcados, rostro oval y un sexi corte carré, con raya al medio, llegando a sus hombros, castaños por nacimiento, rubios en esos días, pelirrojos en la actualidad.
Mi novia de esos días se probó un montón de prendas, pero al final no compró nada. Días después volví al local, dí algunos rodeos antes de entrar, pero al fin me decidí con la excusa de comprar la misma falda por la que habíamos entrado en la primera ocasión, y entre sonseras del momento logré empezar una conversación, y una cosa llevó a otra y, en fin, pasaron ya diez años y soy feliz a su lado.
Ella es una mujer de fuerte carácter, decidida, incluso puedo decir que es quien lleva el timón de nuestra relación, de común acuerdo decidimos postergar para un futuro sin fecha la posibilidad de ser padres, y hasta acá no estoy contando más que la forma en que nos conocimos.
Bien, no puedo precisar cómo empezó todo, solo recuerdo que con los años, Ana Laura se ponía más y más bonita, y no solo eso, al tener una boutique céntrica ella sabía cómo vestirse y tenía ropa de sobra, cuando estábamos juntos me excitaba de solo mirarla, y también notaba como otros hombres la miraban, y eso era adrenalina pura, por su parte, mi esposa es de esas mujeres que llevan la seducción a flor de piel, que se sabe bonita, deseada, y que se excita en consecuencia, le gusta ser y sentirse centro del universo y empezamos jugar juegos peligrosos, a imaginar situaciones en que ella podría estar con otro y yo disfrutar de la sensación de compartirla, poco a poco empezó a vestirse más provocativa, empezó a mirar a otros en mis narices, a hacerse la puta, y en la intimidad solo me llamaba cornudo. La verdad es que yo me enloquecía con la posibilidad y la empujaba a más, quería sentir el placer de que ella me metiera los cuernos, compré algunas revistas que trataban del tema y las leímos juntos, ella empezó a tomar la iniciativa, a veces salía sin ropa interior solo para hacerme hervir la sangre, otras veces, cuando se cruzaba con algún tipo guapo me susurraba al oído, 'ya vengo cornudo' y se adelantaba para ir a seducirlo, se hacía la puta y le regalaba sonrisas y yo me moría de placer.
Llegó la primera vez, su primera infidelidad se daría naturalmente, consecuencia de su hermosura y de que yo la empujara a ello, no supe quién fue el tipo, solo solía contarme que como yo la había conocido, de la misma forma había alguien rondando el nido, y si bien era excitante imaginarlo, más resultó hacerlo realidad.
Ese día llegó más tarde de lo habitual, yo empecé a contarles cosas del día a día, como acostumbrábamos a hacer, pero ella me tomó del brazo, me miro con gesto adusto y con la seriedad del caso me dijo
- Lo hice, te metí los cuernos, tengo la concha llena de leche
La miré un tanto incrédulo, no sabía si solo estaba jugando, pero ella llevó mi mano entre sus piernas, bajo el pantalón, para que comprobara que hablaba en serio mientras me quemaba con la mirada observándome fijamente. Qué les digo, mi excitación no tenía límites y la arrastré a la cama a coger como animales y tuve el mejor sexo de mi puta vida, y cuando ella me susurraba al oído 'cornudo' me hacía morir en placer.
En adelante, solo tendríamos un objetivo común de pareja, ser el hombre con los mejores cuernos del planeta, Ana Laura se transformó poco a poco en una puta y le tomó el gusto a portarse como tal, a provocar, a coger con cualquiera, con o sin mi consentimiento, y eso me encantaba de ella, pero la semana pasada, avanzó un casillero más en nuestro perverso secreto.
Miércoles, mitad de semana, como cada mañana desayunamos juntos, para comenzar el día, hacía calor así que mi esposa lucía una blusa color verde fuerte, abotonada por el frente, un tanto holgada, pero no lo suficiente como para marcar la generosidad de sus pechos y hacer notar esos sostenes armados que solo le daban mayor voluptuosidad. Tenía una falda negra a medio muslo, que alcanzaba justo a tapar las ligas que sostenían sus medias de nailon, si, era parte de nuestro morbo que usara porta ligas como puta de cabaré y siempre daba resultados, como de costumbre, zapatos de finos tacos altos que le regalaban generosos centímetros para estilizar aún más sus preciosas piernas.
Como cada mañana, la dejé en la puerta de la boutique y seguí camino a mi trabajo.
Cerca del medio día pasé nuevamente por ella, como hacía todos los días, para compartir el almuerzo. Fuimos a un fast food de los alrededores, el lugar estaba lleno de gente y no había mesas disponibles, por lo que fuimos a la barra y nos acomodamos sobre un par de taburetes, pedimos un menú de comida chatarra y solo nos aprestamos a almorzar. Algo curioso pasó entonces, no pudimos evitar notar que a un par de mesas de donde estábamos dos jóvenes que se mostraban interesantes no dejaban de mirarnos, trataban de disimular sin éxito, incluso susurraban por lo bajo y se reían en complicidad.
Miré de reojo a mi mujer, el pequeño asiento del taburete hacía que su generoso trasero sobrara sexualmente por todos lados, además, naturalmente su pollera se había subido, desnudando sus muslos hasta descubrir el nacimiento de sus ligueros, era un plato imposible de evitar, cualquier hombre se hubiera llenado los ojos con su figura.
Seguimos jugando en pareja el juego de la seducción, y a los muchachos se les hizo cada vez más difícil poder disimular.
Al terminar, el dolor de mi vejiga me obligó a ir baño de caballeros, por lo que dejé a Ana Laura sola y en forma socarrona le recomendé que se portara bien.
A mi regreso, noté la mesa de los jóvenes ya vacía, sin embargo, mi esposa me mostró una tarjeta personal, uno de los muchachos se había acercado a la barra a pagar y con esa tonta excusa había entablado una breve charla, y el resultado estaba a la vista.
La dejé nuevamente en la boutique, como cada tarde, y solo me fui a realizar la segunda parte de mi jornada. Cerca de las ocho de la noche Ana Laura me llamó al celular, me pidió que no la pasara a buscar como hacía cada tarde, y además que no fuera a casa, que había arreglado con los chicos del almuerzo y que habían quedado en coger, así que necesitaba la casa libre. Me quedé con cara de 'que diablos pasa acá?', acaso iba a tener sexo con dos tipos al mismo tiempo? en segundos tenía una terrible erección entre las piernas, más cuando antes de cortar la comunicación mi mujer me dijo que después me contaría todo con lujo de detalles.
Tomé al coche y fui a un moderno bar de la zona, me senté en una mesa frente a un enorme led donde se veía un partido de fútbol de la liga inglesa, pedí un emparedado caliente y una cerveza.
Después de unos minutos comprobé que mi cabeza estaba en otro lado, no podía concentrarme en el partido, ni en disfrutar el sabor de lo que ingería, solo pensaba en mi esposa y en lo que estaría haciendo, miré el reloj, no había pasado mucho tiempo así que decidí llamarla, honestamente, yo no sabía en verdad que clase de personas eran esos tipos y tal vez necesitaba saber que todo estaba bien
Ana Laura atendió con prontitud, pregunté como andaba todo, me dijo que todo bien, que estaban tomando unas copas y que aún no habían llegado a la mejor parte, le plantee mis preocupaciones, entonces me dijo que para que yo estuviera tranquilo no cortara la comunicación, así yo podría estar al tanto de todo lo que estaba sucediendo. Claro, por una parte, era seguridad, pero había un doble juego, que yo pudiera oír como dos tipos se cogían a la perra de mi mujer.
Coloquei meus fones de ouvido e comecei a escutar o que rolava na minha casa, dinamite pura, dá pra imaginar? aquela sensação de se sentir cego, rodeado de gente num bar, com seus ouvidos transportados pra outro lugar? ouvir os gemidos e os gritos da mulher da sua vida? ouvir estranhos chamando ela de puta, ou pedindo pra ela chupar a rola deles, ou dizendo que iam arrombar o cu dela? imagina sua própria mulher pedindo por mais rola, dizendo como ela tá gostosa, ou implorando em voz alta pra não pararem de foder ela?Eu tava com uma ereção tão forte debaixo da mesa que, na disfarçada, tive que escapar pro banheiro pra me masturbar e aliviar tanta pressão acumulada.
Deixei tudo acabar, senti os estranhos se despedindo, não sem antes agradecer por ela ser tão puta e avisando que já ia ter chance de foder de novo, foi quando ouvi Ana Laura dizer:
- Love? cê tá aí? vem pra casinha, mamãe quer te contar como eu fui uma puta...
Num piscar de olhos, já tinha chegado em casa, a imagem da minha mulher vai ficar pra sempre gravada na minha retina, ela tava na sala de jantar, sentada do lado direito de um sofá grande que a gente tem, a blusa dela toda aberta na frente, o sutiã debaixo dos peitos, mas eles estavam completamente nus, com os bicos duros, os braços amarrados atrás das costas com cordas que a gente usava nas cortinas, sentada de lado, apoiada na perna direita, com a saia na cintura, mostrando a curvatura perfeita das pernas dela, ainda com as ligas sensuais e os saltos finos, com mais amarras nas coxas e nos tornozelos, dava pra ver claramente a buceta dela nua, ainda escorrendo porra, e o melhor de tudo, o rosto dela, com aquele sorriso de puta satisfeita que me enlouquecia.
- Me ajuda, por favor, me desamarra, aquelas feras fizeram de tudo comigo...
Ela parecia implorar com a falsidade de uma mulher enjoada de rola, fui até o lado dela, mas pensei nos meus passos, mudei de ideia. Tirei meus sapatos, as meias, a calça e a roupa íntima, tava com o pau duro, sentei do lado dela e falei
- Não, não vou te soltar até você me contar todos os detalhes do que fizeram
Ela só riu com aquele sorriso tão peculiar e respondeu
- Tá bom, meu cuck, mas quero ver você bater uma e encher tudo de porra
Ana Laura respirou fundo e enquanto eu me tocava o pau, ela começou a narrar
- Bom, o que te digo, que encheram todos os meus buracos?
A gente tava tomando uns drinks quando você me ligou, eu contava pra esses caras sobre nosso relacionamento, de como você era cuck e como eu adorava te chifrar, falava sobre a puta que você me transformou e como eu gostava de pau, eles quiseram ir pro quarto, mas eu falei que melhor aqui, nesse sofá, achei mais erótico.
Comecei a beijar um, depois o outro, a acariciar os corpos deles, sabe que nunca tinha ficado com dois homens ao mesmo tempo e essa situação me deixou muito tesuda, pronta pra fazer qualquer coisa, eles começaram a me apalpar, que delícia, quatro mãos nos meus peitos, na minha buceta, no meu cu, nas minhas pernas, imagina isso?
Eu só escutava com toda atenção, me masturbando bem devagar, imaginando na minha mente cada palavra que ela dizia
- Tentaram me despir, mas também me recusei, queria brincar de estupro e pedi pra eles agirem de acordo, queria ser a vítima, um então tirou o pau dele e enfiou de uma vez na minha boca, me segurando pelos cabelos e me forçando a chupar, por sorte não era muito grande, mas me dava ânsia lá do fundo da garganta, que delícia! quer um beijo? ainda tenho gosto dele.
Que puta, ela adorava brincar com as palavras e sabia como fazer isso.
- Com minha sugestão de brincar de estupro, o outro cara notou os laços que enfeitavam as cortinas das janelas e foi pegar eles, veio até mim e eu resisti com todas as forças, mas ele me deu Um tapa que me fez espalhar no sofá, você precisava ver a cena, foi tão sexual, eu tava tão molhada, meu amor, pensei no espetáculo que você tava perdendo. Me pegaram à força, os dois, e me amarraram do jeito que você me vê agora. Eu tentava resistir, dizia não uma e outra vez, mas que porra, eles eram tão fortes, tão viris.
O outro então puxou o pau dele, e esse sim tinha um belo pau, foi a vez de eu chupar ele. Ele passou o pau gostosamente uma e outra vez nos meus peitos, brincando com meus mamilos. O que ficou livre foi por baixo e arrancou minha calcinha fio dental, enfiou a cabeça entre minhas pernas pra chupar minha pussy, mas foi um fiasco, com as pernas amarradas eu não conseguia abri-las, então ele não conseguia fazer direito o trabalho dele.
Eu prestava atenção nas palavras dele sem interromper, com meu rosto cheio de prazer.
- Então ele só se ajeitou e começou a me comer, que yummy cock! Ele metia tudo e falava obscenidades que você com certeza ouvia, isso me acendia, queria gemer como uma slut mas tinha um pau enorme enchendo minha boca, tava realizando uma fantasia, dois caras pra mim sozinha e meu marido corno ouvindo tudo do outro lado do celular.
Tava no melhor quando lembrei de você, e das suas malditas perversões. Olhei nos olhos do que tava metendo na minha boca, o de pau grande, e implorei pra ele me dar pelo cu. Ele não esperou eu repetir, como um selvagem tomou o lugar do amigo, me ajeitou aqui onde você me encontrou, nesse mesmo lugar, só usou um pouco de saliva e começou a forçar minha bunda, era grossa e tava doendo.
Naquele momento meu orgasmo interrompeu o diálogo, meu pau começou a cuspir cataratas de porra, e Ana Laura começou a rir às gargalhadas, que nem uma idiota. Que merda, como é que alguém aguentava tanta pressão? E apesar de tudo, apesar do banheiro do restaurante, do que tinha acabado de acontecer, eu queria mais, ainda queria mais...
Ela continuou falando, não sem antes me dizer o quanto tudo aquilo a excitava. acontecendo
- Quando minha bunda acostumou, ele só começou a me dar uma fodida gostosa, sabe, fenomenal, mas o melhor de tudo foi que o outro cara pegou o celular dele e começou a me filmar, claro, sem comprometer o amigo, mas não pude evitar que eles levassem uma lembrancinha minha enquanto me arrombavam e eu gemia que nem uma puta, o que eu podia fazer, tava amarrada...
Quer que eu confesse? Foi sexy... não sei em que parte da web isso vai parar, com certeza vai passar de WhatsApp em WhatsApp em cada grupo de homem que existe, mas não importa, só vai crescer seus chifres, meu amor...
Resumindo, me comeram duro e gostoso por todos os lados, tudo que você imaginar, meu amor, me deixaram toda dolorida, por isso que tô deitada de lado, ha ha!, o melhor foi quando gozaram, me perguntaram onde eu queria e eu lembrei do que você gosta, tudo na entrada da minha buceta, como você me vê, tava tão quentinha...
E sabe o quê? Como tô amarrada, me deixaram muito excitada, não pude me tocar, não é justo, por favor, amor, me desamarra?
Não vou me alongar muito, só desamarrei ela e imagina como a história terminou, uma história de chifres...
Só digo que me sinto feliz, podemos nos gabar de realizar as fantasias, aquelas fantasias que poucos têm coragem de viver...
Se você gostou da história e é maior de idade, pode me escrever com o título ‘HISTÓRIAS DE CORNOS’ para doces.prazeres@live.com
1 comentários - Historias de cornudos (resubido)