No dejes de pasar por mi mejor post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir
PALABRAS ESCRITAS
Solo son mis fantasías, mi imaginación volando, lo que vivo al masturbarme en soledad, en secreto, pero solo quería compartirlo con personas que, como yo, gustan la buena lectura.
La parte real es que con apenas veintiséis años siento vivir cada día mi fracaso de pareja, donde veo que todo poco a poco se cae a pedazos.
Parece mentira que apenas un par de años atrás había creído encontrar en Flavio el hombre perfecto, el amor de mi vida, pero una cosa había sido la preciosa fantasía del noviazgo y otra muy diferente era luchar con la rutina de la convivencia.
Es que últimamente discutimos por cualquier cosa, por todo, por detalles, por pavadas, me resisto a aceptar que vivimos en un camino sin retorno, pero siento que el poco a poco se aleja más y más de mí.
Y todo repercute en la cama, desearía tener sexo todos los días, cada día, pero apenas si tenemos encuentros esporádicos, furtivos, una vez al mes, es más, tengo serias sospechas de que él tiene otra mujer, pero no me animo a indagar por miedo a confirmarlo.
Y nuestras vidas no tienen mucho en común, él se va a su trabajo muy temprano y vuelve muy tarde, es profesional laboral y honestamente nunca sé que es de su vida, por donde anda, o que está haciendo, por confiada, por eso seguramente no le sería difícil engañarme. Y no sé qué es lo que está mal entre nosotros, no es que no sea una chica atractiva, por el contrario, tengo cabellos largos, rostro atractivo y asumo que mi cuerpo no es problema, por el contrario, bien de busto, de cintura, y de cola, buenas proporciones para los ojos de un hombre, veo como me miran en la calle y entiendo en que punto está mi auto estima, tampoco la cama, soy dentro de todo muy complaciente y permisiva, trato de satisfacerlo como hombre y darle todos los gustos, tal vez demasiados, y en la intimidad soy bastante putita, pero claro, mi hombre debe saber sacar esa perra de mi interior.
Se que tengo un carácter un tanto complicado y suelo ser bipolar, pero también Flavio tiene un YO muy grande y es obsesivamente celoso y controlador, además, tenemos un gran desacuerdo, él quiere ser padre, sostiene que un bebé sería la solución a nuestros problemas, pero, por el contrario, mi opinión es que debemos arreglar nuestros problemas antes de pensar de traer un niño al mudo.
Y así divaga mi presente, día tras día, él se va tipo las seis de la mañana, un rato después yo me levanto, desayuno, riego mis plantas, a media mañana me pongo una de mis calzas, un top, alguna campera si está fresco y voy al gimnasio, rutinas de musculación con pesas, aerobic, fitness y vuelvo a casa, una ducha rápida, y un almuerzo light para engañar el estómago, luego me transformo en la señorita Yanina, mi vocación de docente y mis amados niños de cinco años, cuando se despegan del hogar, los primeros pasitos.
Regreso cuando ya cae el sol, de camino a casa paso por la granja, siempre hay que comprar algo, una nueva ducha, a preparar la cena. Cuando Flavio llega pasa, me da un beso y derecho a tomar su ducha mientras yo pongo la mesa, cenamos casi sin hablar, televisión de por medio, lavo las cosas, a veces el me ayuda, y luego a la cama, me quedo leyendo algún libro esperando a que el venga a mi lado, pero él se queda mirando cualquier cosa en la tv, en el comedor, esperando a que me venza el sueño para no sentirse en la obligación de hacerme el amor, y siempre le funciona, y así al día siguiente, y al próximo.
Los fines de semana son nuestros días de convivencia, pero honestamente siento que cada vez más vivimos en mundos separados, que no tenemos mucho en común, que nos transformamos en perfectos extraños, y noto que cuando le cuento sobre mis proyectos ni siquiera me presta atención, que, aunque asienta con la cabeza o me regale una mirada su mente está viajando por otro lugar, y haciendo mea culpa, seguramente no soy mejor, mucho hablar y poco escuchar...
Y todo ese calor de mujer acumulado y mi gusto por la lectura, parecieron combinarse para buscar nuevos caminos y encontrar en
escritos eróticos una válvula de escape y una adicción imposible de manejar.
Deambulé por un sitio y por otro, hasta que de casualidad topé con una historia que me atrapó por completo, en cierta manera me vi reflejada en la vida de la protagonista, pero no era solo sexo, estaba muy bien escrito, la narración, la ambientación, el nexo narrativo, los personajes, sus sentimientos, las palabras justas para que sonara todo erótico y para nada pornográfico, en diez minutos que duró la lectura terminé inundada en mis jugos y tuve que tocarme para terminar esa historia.
Al día siguiente, ya más tranquila, reviví en mi mente lo que había leído y recordé que al pie del relato había una dirección de correo electrónico, tuve el impulso de contactar a la dueña de tan increíble vivencia.
No tardó en responderme, pero para mí absoluta sorpresa sus palabras decían que era solo una historia, y no solo eso, quien escribía era Pablo, un hombre.
Me costó un poco entender la situación, Pablo escribía para pasar su tiempo y me llamó la atención la manera en que siendo hombre pudiera meterse tan bien en el cuerpo de una mujer y escribir desde sus sentimientos.
Y cambiamos más correos, y me hice esclava de sus escritos, porque ese hombre podía escribir indistintamente como hombre o como mujer, y cada historia era única, diferente, irrepetible y solo no podía dejar de leerlo.
Y caí presa de sus redes, en mi vida se hizo más importante masturbarme con sus historias que el frío sexo que me daba Flavio.
No conozco a Pablo, más que por escritos, apenas sé que es un tipo mayor y que me doblega en edad, pero sin darme cuenta idealicé poco a poco a ese hombre y en mi mente, el escritor se comió a sus propios escritos, se coló en mis fantasías, suelo ponerme muy cómoda en estas situaciones de soledad, solo con ropa interior o a veces con algún pijama de entrecasa, no me hace falta estar sexi para nadie, mis fantasías pueden con todo, me recuesto sobre la cama, o algún sillón, o solo una silla, cualquier sitio es buen sitio para hacer mi propia historia, la que narro a continuación
Una mañana como todas, rutina de gimnasio, hace calor, la atmósfera esta densa y se presiente en el ambiente una cercana tormenta. Busco entre mis ropas, elijo una calza en tono mezcla de blancos y gises claros, también un top haciendo juego, me veo sexi, me presento frente al espejo, mis pechos generosos son llamativos y noto mis pezones marcados como dos botones bajo el sostén y la tela de licra, las piedras del pircing que adorna mi ombligo desnudo reflejan la luz del lugar, giro un poco y me sorprendo a mí misma, 'guau! que culo que tengo' digo en voz baja, me veo demasiado llamativa, y más en la forma provocativa en la que se marca la diminuta tanga que cubre mi intimidad.
Aclaro que esta imagen la había visto varias veces, con un conjunto de calza y top que alguna vez me había comprado, pero al verme muy puta jamás me había atrevido a usarlo, además, Flavio me había prohibido expresamente que saliera así a la calle y había sido motivo de una de nuestras tantas discusiones. Pero sin dudas, en mi imaginación, para verme puta esa eran las prendas adecuadas.
Y voy al gimnasio como cada día, realmente se hace difícil respirar y más que placer es una tortura hacer ejercicios, salgo un poco tarde, y camino de regreso a casa, estoy toda transpirada y me siento sucia, sudada, con olor a salvaje, el color del cielo llama mi atención, de pronto todo se oscurece y parece venirse la noche de repente, al punto que se encienden automáticamente las luces de la acera, el viento ha rotado al sur y siento un frescor en el rostro, miro al horizonte, infinitas centellas lo iluminan y el cuadro se hace terrorífico, estoy paralizada, solo observando como los desprevenidos transeúntes corren como perdidos en la nada tratando de buscar refugio antes que el cielo se abra en dos.
Respiro, mi aliento está helado a pesar del calor que amenaza con derretir todo.
Miro a un lado, estoy frente a un callejón sin salida, sombrío, donde suelen usar de hogar vagabundos sin techo, donde perros y gatos abandonados parecen hacerse amigos en su desgracia, el olor pestilente de contenedores con basura abandonados a su suerte me provoca náuseas, pero de repente lo diviso, ahí está él, en la penumbra, Pablo tiene los ojos fijos sobre mí, luce amenazante, como tratando de descifrarme, es curioso, es alto, un tanto corpulento, tiene un sombrero de ancha ala, un antifaz cubre sus ojos, y un grueso piloto impermeable en un gris que se camufla con el cielo me da una imagen que da miedo, llega casi hasta sus zapatos, y tiene las solapas levantadas, como tratando de ocultar su rostro.
Não conheço o Pablo, meu escritor, mas sei que é ele, sei que está me esperando, e apesar de tudo, não me assusta. Pelo contrário, sei que ele está ali só para me proteger, meu anjo da guarda. Os olhos verdes dele queimam através da máscara, não consigo ver muito mais desse mistério, mas ele me atrai como um ímã, irresistível. Ele vai me proteger contra a tempestade que parece se formar sobre nós. Só caminho até ele, sem preocupação, entregue.
Chego até ele, ele me abraça, me envolve, me olha de um jeito que só consegue me derreter, como um pão de queijo no sol. Não consigo sustentar o olhar, sinto o perfume dele, o poder dos braços dele. Fecho os olhos e, inconsciente, busco alcançar os lábios dele com os meus. Ele beija muito bem, quente, forte, beijo de macho. Tô perdida...
Na minha fantasia, nessa hora, abandono meu corpo, me coloco fora da cena, a alguns passos, como espectadora. Vejo ele, me vejo. Aliás, como tô provocativa, agora percebo de longe. Ele abusa de mim, me percorre de ponta a ponta. Tô na armadilha dele, não consigo evitar.
Pablo não para de me beijar, tenta me envolver com o casaco dele, como proteção, mas eu ainda consigo ver. Ele leva as mãos até minha legging, acaricia minha bunda, sei que ele gosta, sei que a pica dele tá dura se esfregando contra minha barriga.
Uma das mãos dele percorre por cima da lycra da legging, as linhas da minha calcinha, e sinto ele me provocar. Consigo ver como ele desce devagar, e também consigo sentir. Chega no meu cu, e só pressiona com um dedo, mais e mais. Fica ali, congelando o tempo, me beijando de um lado, brincando do outro.
E só pressiona fundo, e isso me esquenta. Sinto que minha bunda ambiciosa quer se abrir pra ele. Tento forçar empurrando na direção dele, me vejo tão puta, mas ele só me mantém na beira do abismo. A lycra da legging e a minha própria fio dental parecem querer entrar com a pressão que ele continua fazendo, mas isso é impossível, e isso me enlouquece. Beijos perversos têm gosto de mel, mel de pecado, me vejo entregue e percebo que o tecido da legging começa a molhar, bem ali, onde está minha fonte de prazer, e cada vez mais, as pequenas gotas logo viram um lago, que vergonha, que calor, é humilhante, perverso, erótico e apaixonado, tudo ao mesmo tempo e tudo sai do controle.
Ele me vira e encosta minhas costas na parede, me segura pelos ombros pra me imobilizar, me olha fixo, me hipnotiza, diz que sou sua putinha, e que ele tem o controle sobre mim, me ordena que me toque, pra ele, por ele.
Me vejo perdida, desconexa, incapaz de contradizê-lo, de longe observo como enfio uma das mãos pra acariciar meus peitos por baixo da roupa, meus mamilos estão duros, me toco, me excita que ele veja como faço, levo a outra entre minhas pernas, me surpreendo, estou encharcada, meus fluidos são viscosos e quentes, meu clitóris está em chamas, ele adora e isso me leva ao abismo, tiro esses dedos inquietos da minha intimidade e os levo à boca, pra que ele pense que busco levá-lo e arrastá-lo no meu jogo de sedução, mas meu segredo é que já não quero mais me tocar, estou prestes a explodir e ainda não quero chegar ao meu orgasmo, preciso ganhar tempo e me esfriar um pouco, me distrair.
Meu amante mascarado ainda me segura pelos ombros, então me ajoelha aos pés dele, sei o que ele quer e quero fazer, logo surge uma pica enorme entre as roupas dele, ele diz que quer que eu chupe como as putas dos contos dele e é só isso que faço, lembro das histórias dele, do jeito que ele descreve como aquelas vadias de plantão se regozijam passando a língua por essas glandes rosadas, beijando esses troncos perfeitos, olhando nos olhos verdes dele, me tem cativa.
Me vejo ajoelhada, sei o quanto gosto e parece que sinto o gosto de homem dele na minha boca, desejo que o esperma quente desça pela minha garganta, aos poucos, devagar.
Mas ele tem o controle, e saciado o desejo dele ainda tem mais pra mim, do jeito dele, só me faz parar de novo. Ela me vira e apoia minhas mãos na parede, fica nas minhas costas, não vejo ele, só me faz empinar a raba, me vejo provocante, finalmente desce minha calça e minha calcinha, olho pra longe, ele cuspi na própria pica e vem por trás, arranca um gemido abafado de mim, enfia no meu cu, consigo ver, consigo sentir, adoro isso.
Ele mete forte na minha bunda, assim mostra a hombridade dele, o poder dele, ele é quem tem a pica e eu me curvo submissa diante do poder dele, queria que o Flávio, meu marido, estivesse vendo o que eu vejo, como ele arrebenta meu cu, e como eu me entrego pra ele.
Fiquei com vontade de gozar na boca dele, agora espero ele por trás, levo uma mão no meu clitóris, não aguento mais, mas ele me impede, abusa da força e coloca minha mão de volta na parede, onde ele tinha posto, porra.
Imploro pra ele me comer, suplico...
Pablo só muda de lugar e agora sim, desliza na minha buceta, inteirinha, até o fundo, é tão gostoso, me enche de prazer, agora sim me esfrego com tudo no clitóris, grito que nem uma puta, fico vermelha olhando, vejo ao redor, sorte que a tempestade que ainda não estourou afastou estranhos do lugar, minha imagem de puta sendo comida num beco é tão sexy quanto perigosa, adoro.
Ele só continua, a pica dele é uma delícia, perfeita, feita sob medida pra mim, morro de prazer, sinto ele gozar, sinto eu gozar, explodimos juntos, rebolando no ritmo, sinto o pau dele inchar e cuspir porra em jorros sem fim, morro aos pés dele...
Ele tira a pica da minha buceta, viro o rosto, procuro os lábios dele com os meus, beijo ele, sinto a porra quente escorrendo entre minhas pernas, ele sobe minha roupa e deixa todo o amor dele dentro de mim...
Com certeza naquele momento minhas fantasias somem e volto pro meu dia a dia, Pablo só desaparece, igual a imagem do beco e uma tempestade escura que já tinha virado nada, só me encontro deitada em algum lugar da casa, com as pernas abertas e meus dedos... Inquietas brincando entre si, meus bicos estão duros e minhas bochechas ainda febris. No quarto, agora só se ouve o pêndulo do relógio de parede, e o silêncio contrasta com os gemidos recentes do meu precioso orgasmo.
Ainda não consigo acreditar que meus pensamentos me levam a fazer o que faço: meus peitos nus, minha buceta deixando umidade por todo lado e meus buracos excitados e abertos pelo meu prazer descontrolado.
E bem, neste presente de um casamento sufocado que aos poucos caminha para o fracasso, meus momentos íntimos com meu escritor mascarado costumam ser minha maior fuga.
Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título PALAVRAS ESCRITAS para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir
PALABRAS ESCRITAS
Solo son mis fantasías, mi imaginación volando, lo que vivo al masturbarme en soledad, en secreto, pero solo quería compartirlo con personas que, como yo, gustan la buena lectura.
La parte real es que con apenas veintiséis años siento vivir cada día mi fracaso de pareja, donde veo que todo poco a poco se cae a pedazos.
Parece mentira que apenas un par de años atrás había creído encontrar en Flavio el hombre perfecto, el amor de mi vida, pero una cosa había sido la preciosa fantasía del noviazgo y otra muy diferente era luchar con la rutina de la convivencia.
Es que últimamente discutimos por cualquier cosa, por todo, por detalles, por pavadas, me resisto a aceptar que vivimos en un camino sin retorno, pero siento que el poco a poco se aleja más y más de mí.
Y todo repercute en la cama, desearía tener sexo todos los días, cada día, pero apenas si tenemos encuentros esporádicos, furtivos, una vez al mes, es más, tengo serias sospechas de que él tiene otra mujer, pero no me animo a indagar por miedo a confirmarlo.
Y nuestras vidas no tienen mucho en común, él se va a su trabajo muy temprano y vuelve muy tarde, es profesional laboral y honestamente nunca sé que es de su vida, por donde anda, o que está haciendo, por confiada, por eso seguramente no le sería difícil engañarme. Y no sé qué es lo que está mal entre nosotros, no es que no sea una chica atractiva, por el contrario, tengo cabellos largos, rostro atractivo y asumo que mi cuerpo no es problema, por el contrario, bien de busto, de cintura, y de cola, buenas proporciones para los ojos de un hombre, veo como me miran en la calle y entiendo en que punto está mi auto estima, tampoco la cama, soy dentro de todo muy complaciente y permisiva, trato de satisfacerlo como hombre y darle todos los gustos, tal vez demasiados, y en la intimidad soy bastante putita, pero claro, mi hombre debe saber sacar esa perra de mi interior.
Se que tengo un carácter un tanto complicado y suelo ser bipolar, pero también Flavio tiene un YO muy grande y es obsesivamente celoso y controlador, además, tenemos un gran desacuerdo, él quiere ser padre, sostiene que un bebé sería la solución a nuestros problemas, pero, por el contrario, mi opinión es que debemos arreglar nuestros problemas antes de pensar de traer un niño al mudo.
Y así divaga mi presente, día tras día, él se va tipo las seis de la mañana, un rato después yo me levanto, desayuno, riego mis plantas, a media mañana me pongo una de mis calzas, un top, alguna campera si está fresco y voy al gimnasio, rutinas de musculación con pesas, aerobic, fitness y vuelvo a casa, una ducha rápida, y un almuerzo light para engañar el estómago, luego me transformo en la señorita Yanina, mi vocación de docente y mis amados niños de cinco años, cuando se despegan del hogar, los primeros pasitos.
Regreso cuando ya cae el sol, de camino a casa paso por la granja, siempre hay que comprar algo, una nueva ducha, a preparar la cena. Cuando Flavio llega pasa, me da un beso y derecho a tomar su ducha mientras yo pongo la mesa, cenamos casi sin hablar, televisión de por medio, lavo las cosas, a veces el me ayuda, y luego a la cama, me quedo leyendo algún libro esperando a que el venga a mi lado, pero él se queda mirando cualquier cosa en la tv, en el comedor, esperando a que me venza el sueño para no sentirse en la obligación de hacerme el amor, y siempre le funciona, y así al día siguiente, y al próximo.
Los fines de semana son nuestros días de convivencia, pero honestamente siento que cada vez más vivimos en mundos separados, que no tenemos mucho en común, que nos transformamos en perfectos extraños, y noto que cuando le cuento sobre mis proyectos ni siquiera me presta atención, que, aunque asienta con la cabeza o me regale una mirada su mente está viajando por otro lugar, y haciendo mea culpa, seguramente no soy mejor, mucho hablar y poco escuchar...
Y todo ese calor de mujer acumulado y mi gusto por la lectura, parecieron combinarse para buscar nuevos caminos y encontrar en
escritos eróticos una válvula de escape y una adicción imposible de manejar.
Deambulé por un sitio y por otro, hasta que de casualidad topé con una historia que me atrapó por completo, en cierta manera me vi reflejada en la vida de la protagonista, pero no era solo sexo, estaba muy bien escrito, la narración, la ambientación, el nexo narrativo, los personajes, sus sentimientos, las palabras justas para que sonara todo erótico y para nada pornográfico, en diez minutos que duró la lectura terminé inundada en mis jugos y tuve que tocarme para terminar esa historia.
Al día siguiente, ya más tranquila, reviví en mi mente lo que había leído y recordé que al pie del relato había una dirección de correo electrónico, tuve el impulso de contactar a la dueña de tan increíble vivencia.
No tardó en responderme, pero para mí absoluta sorpresa sus palabras decían que era solo una historia, y no solo eso, quien escribía era Pablo, un hombre.
Me costó un poco entender la situación, Pablo escribía para pasar su tiempo y me llamó la atención la manera en que siendo hombre pudiera meterse tan bien en el cuerpo de una mujer y escribir desde sus sentimientos.
Y cambiamos más correos, y me hice esclava de sus escritos, porque ese hombre podía escribir indistintamente como hombre o como mujer, y cada historia era única, diferente, irrepetible y solo no podía dejar de leerlo.
Y caí presa de sus redes, en mi vida se hizo más importante masturbarme con sus historias que el frío sexo que me daba Flavio.
No conozco a Pablo, más que por escritos, apenas sé que es un tipo mayor y que me doblega en edad, pero sin darme cuenta idealicé poco a poco a ese hombre y en mi mente, el escritor se comió a sus propios escritos, se coló en mis fantasías, suelo ponerme muy cómoda en estas situaciones de soledad, solo con ropa interior o a veces con algún pijama de entrecasa, no me hace falta estar sexi para nadie, mis fantasías pueden con todo, me recuesto sobre la cama, o algún sillón, o solo una silla, cualquier sitio es buen sitio para hacer mi propia historia, la que narro a continuación
Una mañana como todas, rutina de gimnasio, hace calor, la atmósfera esta densa y se presiente en el ambiente una cercana tormenta. Busco entre mis ropas, elijo una calza en tono mezcla de blancos y gises claros, también un top haciendo juego, me veo sexi, me presento frente al espejo, mis pechos generosos son llamativos y noto mis pezones marcados como dos botones bajo el sostén y la tela de licra, las piedras del pircing que adorna mi ombligo desnudo reflejan la luz del lugar, giro un poco y me sorprendo a mí misma, 'guau! que culo que tengo' digo en voz baja, me veo demasiado llamativa, y más en la forma provocativa en la que se marca la diminuta tanga que cubre mi intimidad.
Aclaro que esta imagen la había visto varias veces, con un conjunto de calza y top que alguna vez me había comprado, pero al verme muy puta jamás me había atrevido a usarlo, además, Flavio me había prohibido expresamente que saliera así a la calle y había sido motivo de una de nuestras tantas discusiones. Pero sin dudas, en mi imaginación, para verme puta esa eran las prendas adecuadas.
Y voy al gimnasio como cada día, realmente se hace difícil respirar y más que placer es una tortura hacer ejercicios, salgo un poco tarde, y camino de regreso a casa, estoy toda transpirada y me siento sucia, sudada, con olor a salvaje, el color del cielo llama mi atención, de pronto todo se oscurece y parece venirse la noche de repente, al punto que se encienden automáticamente las luces de la acera, el viento ha rotado al sur y siento un frescor en el rostro, miro al horizonte, infinitas centellas lo iluminan y el cuadro se hace terrorífico, estoy paralizada, solo observando como los desprevenidos transeúntes corren como perdidos en la nada tratando de buscar refugio antes que el cielo se abra en dos.
Respiro, mi aliento está helado a pesar del calor que amenaza con derretir todo.
Miro a un lado, estoy frente a un callejón sin salida, sombrío, donde suelen usar de hogar vagabundos sin techo, donde perros y gatos abandonados parecen hacerse amigos en su desgracia, el olor pestilente de contenedores con basura abandonados a su suerte me provoca náuseas, pero de repente lo diviso, ahí está él, en la penumbra, Pablo tiene los ojos fijos sobre mí, luce amenazante, como tratando de descifrarme, es curioso, es alto, un tanto corpulento, tiene un sombrero de ancha ala, un antifaz cubre sus ojos, y un grueso piloto impermeable en un gris que se camufla con el cielo me da una imagen que da miedo, llega casi hasta sus zapatos, y tiene las solapas levantadas, como tratando de ocultar su rostro.
Não conheço o Pablo, meu escritor, mas sei que é ele, sei que está me esperando, e apesar de tudo, não me assusta. Pelo contrário, sei que ele está ali só para me proteger, meu anjo da guarda. Os olhos verdes dele queimam através da máscara, não consigo ver muito mais desse mistério, mas ele me atrai como um ímã, irresistível. Ele vai me proteger contra a tempestade que parece se formar sobre nós. Só caminho até ele, sem preocupação, entregue.Chego até ele, ele me abraça, me envolve, me olha de um jeito que só consegue me derreter, como um pão de queijo no sol. Não consigo sustentar o olhar, sinto o perfume dele, o poder dos braços dele. Fecho os olhos e, inconsciente, busco alcançar os lábios dele com os meus. Ele beija muito bem, quente, forte, beijo de macho. Tô perdida...
Na minha fantasia, nessa hora, abandono meu corpo, me coloco fora da cena, a alguns passos, como espectadora. Vejo ele, me vejo. Aliás, como tô provocativa, agora percebo de longe. Ele abusa de mim, me percorre de ponta a ponta. Tô na armadilha dele, não consigo evitar.
Pablo não para de me beijar, tenta me envolver com o casaco dele, como proteção, mas eu ainda consigo ver. Ele leva as mãos até minha legging, acaricia minha bunda, sei que ele gosta, sei que a pica dele tá dura se esfregando contra minha barriga.
Uma das mãos dele percorre por cima da lycra da legging, as linhas da minha calcinha, e sinto ele me provocar. Consigo ver como ele desce devagar, e também consigo sentir. Chega no meu cu, e só pressiona com um dedo, mais e mais. Fica ali, congelando o tempo, me beijando de um lado, brincando do outro.
E só pressiona fundo, e isso me esquenta. Sinto que minha bunda ambiciosa quer se abrir pra ele. Tento forçar empurrando na direção dele, me vejo tão puta, mas ele só me mantém na beira do abismo. A lycra da legging e a minha própria fio dental parecem querer entrar com a pressão que ele continua fazendo, mas isso é impossível, e isso me enlouquece. Beijos perversos têm gosto de mel, mel de pecado, me vejo entregue e percebo que o tecido da legging começa a molhar, bem ali, onde está minha fonte de prazer, e cada vez mais, as pequenas gotas logo viram um lago, que vergonha, que calor, é humilhante, perverso, erótico e apaixonado, tudo ao mesmo tempo e tudo sai do controle.
Ele me vira e encosta minhas costas na parede, me segura pelos ombros pra me imobilizar, me olha fixo, me hipnotiza, diz que sou sua putinha, e que ele tem o controle sobre mim, me ordena que me toque, pra ele, por ele.
Me vejo perdida, desconexa, incapaz de contradizê-lo, de longe observo como enfio uma das mãos pra acariciar meus peitos por baixo da roupa, meus mamilos estão duros, me toco, me excita que ele veja como faço, levo a outra entre minhas pernas, me surpreendo, estou encharcada, meus fluidos são viscosos e quentes, meu clitóris está em chamas, ele adora e isso me leva ao abismo, tiro esses dedos inquietos da minha intimidade e os levo à boca, pra que ele pense que busco levá-lo e arrastá-lo no meu jogo de sedução, mas meu segredo é que já não quero mais me tocar, estou prestes a explodir e ainda não quero chegar ao meu orgasmo, preciso ganhar tempo e me esfriar um pouco, me distrair.
Meu amante mascarado ainda me segura pelos ombros, então me ajoelha aos pés dele, sei o que ele quer e quero fazer, logo surge uma pica enorme entre as roupas dele, ele diz que quer que eu chupe como as putas dos contos dele e é só isso que faço, lembro das histórias dele, do jeito que ele descreve como aquelas vadias de plantão se regozijam passando a língua por essas glandes rosadas, beijando esses troncos perfeitos, olhando nos olhos verdes dele, me tem cativa.
Me vejo ajoelhada, sei o quanto gosto e parece que sinto o gosto de homem dele na minha boca, desejo que o esperma quente desça pela minha garganta, aos poucos, devagar.
Mas ele tem o controle, e saciado o desejo dele ainda tem mais pra mim, do jeito dele, só me faz parar de novo. Ela me vira e apoia minhas mãos na parede, fica nas minhas costas, não vejo ele, só me faz empinar a raba, me vejo provocante, finalmente desce minha calça e minha calcinha, olho pra longe, ele cuspi na própria pica e vem por trás, arranca um gemido abafado de mim, enfia no meu cu, consigo ver, consigo sentir, adoro isso.
Ele mete forte na minha bunda, assim mostra a hombridade dele, o poder dele, ele é quem tem a pica e eu me curvo submissa diante do poder dele, queria que o Flávio, meu marido, estivesse vendo o que eu vejo, como ele arrebenta meu cu, e como eu me entrego pra ele.
Fiquei com vontade de gozar na boca dele, agora espero ele por trás, levo uma mão no meu clitóris, não aguento mais, mas ele me impede, abusa da força e coloca minha mão de volta na parede, onde ele tinha posto, porra.
Imploro pra ele me comer, suplico...
Pablo só muda de lugar e agora sim, desliza na minha buceta, inteirinha, até o fundo, é tão gostoso, me enche de prazer, agora sim me esfrego com tudo no clitóris, grito que nem uma puta, fico vermelha olhando, vejo ao redor, sorte que a tempestade que ainda não estourou afastou estranhos do lugar, minha imagem de puta sendo comida num beco é tão sexy quanto perigosa, adoro.
Ele só continua, a pica dele é uma delícia, perfeita, feita sob medida pra mim, morro de prazer, sinto ele gozar, sinto eu gozar, explodimos juntos, rebolando no ritmo, sinto o pau dele inchar e cuspir porra em jorros sem fim, morro aos pés dele...
Ele tira a pica da minha buceta, viro o rosto, procuro os lábios dele com os meus, beijo ele, sinto a porra quente escorrendo entre minhas pernas, ele sobe minha roupa e deixa todo o amor dele dentro de mim...
Com certeza naquele momento minhas fantasias somem e volto pro meu dia a dia, Pablo só desaparece, igual a imagem do beco e uma tempestade escura que já tinha virado nada, só me encontro deitada em algum lugar da casa, com as pernas abertas e meus dedos... Inquietas brincando entre si, meus bicos estão duros e minhas bochechas ainda febris. No quarto, agora só se ouve o pêndulo do relógio de parede, e o silêncio contrasta com os gemidos recentes do meu precioso orgasmo.
Ainda não consigo acreditar que meus pensamentos me levam a fazer o que faço: meus peitos nus, minha buceta deixando umidade por todo lado e meus buracos excitados e abertos pelo meu prazer descontrolado.
E bem, neste presente de um casamento sufocado que aos poucos caminha para o fracasso, meus momentos íntimos com meu escritor mascarado costumam ser minha maior fuga.
Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título PALAVRAS ESCRITAS para dulces.placeres@live.com
1 comentários - Palavras escritas