Conhecendo o Brian

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No te vas a arrepentir


CONOCIENDO A BRIAN

Brian es mi esposo, pero solo conocía una parte de él, hasta hace poco tiempo…



El es hombre de negocios, si bien originalmente era corredor de seguros, actualmente está desarrollando una importante carrera bancaria.

Somos casi de la misma edad, nos conocimos con veinti tantos años, él ya estaba buscando su futuro y se fijó en mi por una cierta atracción mutua, pero también por otro motivo no menor, mi padre, era el número uno en una cadena bancaria internacional, tipo gerente general, con mucho peso, dominio y poder, y eso, a sus ojos era una inmejorable oportunidad, obviamente él no se hubiera fijado en mi si yo hubiera la hija de don nadie.



Pero no me quejo, porque de alguna manera yo soy igual, siempre ignoré al chico del mercado que se moría de amor por mí, justamente, porque era el chico del mercado

Y tampoco me importaron las declaraciones de amor del primo de una amiga, porque el no tenía futuro, al menos el que yo quería para mi, porque yo era la hija de uno de los banqueros más importantes del país!

Y por eso cuando Brian apareció en mi vida, supe que era mi hombre, porque eso es lo que buscaba, un tipo ganador, de negocios, de esos que buscan ser número uno a cualquier precio, incluso cotejando a una de las hijas del gerente general



Mi esposo estaba haciendo carrera, ya brillaba por peso propio cuando nos casamos, pero aun necesitaba el apoyo de papá para llegar a la cima, pero el tiempo había pasado y las cosas habían cambiado

Mi padre estaba muy mayor y llegó el tiempo de retirarse, y con eso se opacó su brillo, es cierto, conservaba contactos, tenía influencias, pero él había sido corrido del círculo del poder, y con eso Brian perdió el respaldo en los pasos que daba, y todo se tornó complicado.



La oportunidad se presentó poco tiempo después, una fusión mundial entre dos bancos hizo tambalear los mercados, buscaban gente con sangre en las venas y Brian fue tentado, el triple de paga y un puesto gerencial que siempre había soñado, pero, no era en nuestra ciudad, teníamos que ir a otro sitio, otra provincia.

No lo dudamos un instante, nos daban casa, incluso me becaban mis estudios para que terminara mi carrera de abogada que había dejado años atrás



Y ahí fuimos, con treinta años, jóvenes, inquietos, llenos de desafíos, lleno de ilusiones, vacíos de prejuicios

Fue cuando entre tantas personas nuevas conocimos a Piero, el hombre que cambiaría para siempre nuestras vidas, el vecino de la casa contigua, un chico más joven que nosotros, un estereotipo diametralmente opuesto a mi marido, de cabellos largos y lacios casi a la cintura, en un tono entre pelirrojo y rubio, con barba rala del mismo color, de vestir informal, remeras preferentemente oscuras, viejos jeans gastados cortos a la rodillas y borceguíes tipo militar. Piero, aun hoy se pasa largas horas del día tocando su guitarra eléctrica, sueña con ser estrella de rock.

Es el típico hombre que hace de todo en el hogar, electricista, gasista, plomero, albañil, y cuantos etcéteras se imaginen, y así se gana la vida.



Brian por el contrario siempre viste de punta en blanco, luce como un ejecutivo y claro, obviamente no sabe arreglar nada, así que ante el menor problema su respuesta siempre era la misma ‘llamalo al rocker’, así le decía comúnmente a Piero, en una forma despectiva.



Así se tornó un poco costumbre que Piero visitara nuestro domicilio por las reparaciones que iban surgiendo y que pasaba entonces? el me caía simpático, era simpático, no era mi tipo de hombre pero siempre era divertido hablar con él, tenía salidas ocurrentes y solía dejarme en ridículo, me divertía con sus charlas, claro, éramos cómplices y nos reíamos juntos, pero realmente me hacía pasar las horas sin darme cuenta.

Además, el me miraba de una forma dulce y especial, de una forma sexual, sería muy complejo describir la situación, pero Piero me excitaba, por qué no decirlo…



Esa era la situación, un raro juego de seducción, en el que mi esposo era parte, muchas veces él estaba presente cuando el vecino arreglaba las cosas y yo le hacía compañía y le daba charla, mientras él estaba embebido con su notebook y sus negocios, pero sin ignorar lo que pasaba a sus espaldas

Y muchas veces mi esposo, en la intimidad jugaba con la figura del rocker, con que, si me gustaba, si me excitaba, o como fuera, incluso a veces me daba sexo oral y me pedía que imaginara que el vecino estaba en su lugar haciéndolo…

En resumen, había una peligrosa atracción entre Piero y yo, y Brian no parecía molestarle, por el contrario, era cómplice…



Lo que sigue sucedió hace ya seis meses, fue el principio de algo inesperado para mi…



Teníamos en casa un viejo equipo de audio, yo hubiera comprado uno nuevo, pero Brian parecía tener una estúpida obsesión con esa porquería, cada tanto se apagaba solo y estaba un tanto abandonado, obviamente mi esposo me dijo que lo llamara al ‘rocker’.

Piero vino tipo cinco de la tarde, y yo como siempre, como buena curiosa fui encima de él, es que me encantaba ver la facilidad que tenía para toquetear esos aparatos.

Mi esposo, un tanto alejado miraba un partido de tenis en el led de pared, pero atento a lo que pasaba entre nosotros.

Piero empezó a revisar, una cosa, otra, en algún momento dijo



Es que este equipo está atestado de porquerías, y le hace falta un poco de Megadeth!



Tontamente yo pregunté



Y donde se consigue ese repuesto?



El largó una carcajada y me tocó con el dedo índice la punta de la nariz, claro, otra vez me dejaba en ridículo, que iba a imaginar yo, que me pasaba escuchando Ariana Grande, Enrique Iglesias y Justin Bieber entre otros, que Megadeth era en verdad uno de esos grupos ruidosos que el escuchaba y que me martillaban la cabeza cada día todos los días desde el otro lado del tapial lindero

A todo esto, el gesto de su dedo en mi nariz fue demasiado fuerte para dejarlo pasar por alto, Brian lo notó y fue la llave para abrir la puerta de la perdición…



Cuando terminó de revisar las cosas y era hora de pagar, mi marido se acercó y dijo



Escucha… Piero… ese es tu nombre cierto? Mira… andamos escasos de efectivo… pero que te parece si para saldar las deudas mi mujer te pega una buena mamada, que dices?



El me miró por instinto, y yo no supe que hacer, me puse rojo fuego, que diablos le pasaba?, quise matarlo en ese momento… pero el insistió



Vamos mi amor… si te morís de ganas de chuparle la pija, cuantas veces lo hablamos?



Ahhh!!! me sentía fatal, me hacía quedar como una puta delante del vecino, y encima noté que el me miraba con ojos de lobo hambriento, quería que la tierra me tragase en ese momento…

Pero Brian parecía tener todo bajo control, Piero no sabía si hablaba en serio o solo era broma, pero mi esposo, en forma muy jocosa lo tomó del hombro y lo condujo a nuestro dormitorio como si fuera lo más normal del mundo, y yo fui por detrás por curiosidad, aun no creía que mi marido hablara en serio.



Pero entonces le dijo



Vamos hombre… desnúdate antes que cambie de opinión, yo solo quiero ver como ella lo hace… no sabes como la chupa no te vas a arrepentir…



Piero parecía un chico que obtiene un premio, su sonrisa iba de oreja a oreja, y empezó a quitarse la ropa, yo me tapé los ojos con una mano para no ver, pero entre nosotros, espiaba entre mis dedos para ver que cargaba

Y tenía una rica y tentadora pija que se mostraba erecta y sentí picazón entre mis piernas, mierda… estaba por darle sexo oral a mi vecino ante la mirada atenta de mi hombre


Conhecendo o BrianNosso roqueiro se deitou na beirada da nossa cama de casal, com o pau apontando pro teto e, bom, se eu tinha que me sacrificar, afinal de contas, era meu Brian que me empurrava pra fazer isso.

Baixei minha mão e olhei diretamente pra ele, tava grande, apetitoso, deu água na boca de tesão, uma mão do meu marido apoiou nas minhas costas, me empurrando suavemente pra frente, mostrando o caminho.

Fui pro lado, olhando nos olhos do Piero que tava claramente excitado, me ajoelhei do lado dele, o cheiro dele era gostoso, selvagem, parei uns instantes pra observar com calma o sexo dele e ter certeza de que o passo que eu ia dar era o certo, porque não teria volta.

Peguei ele docemente com uma mão, apontei pro teto, e descobri a glande por completo, me aproximei um pouco mais, me senti uma puta, porque apesar de meu homem ter me pedido, eu sempre tinha fantasiado aquilo, e o momento tinha chegado.

Levei meus lábios praquele pau duro, passei minha língua docemente, de baixo pra cima, como se fosse um sorvete delicioso, bem puta, olhando fixo nos olhos do Piero que ainda não parecia acreditar no que tava rolando, comecei a deixar minha saliva só pra lubrificar ele, que gostoso que tava.

Depois de várias lambidas pornográficas, porque me excita quando um homem me observa enquanto eu chupo ele, na verdade, eu tava toda molhada, só fechei os olhos e me dediquei a fazer do meu jeito, levando a glande bem fundo, roçando contra o céu da boca, acariciando ele contra meu rosto, aquele pau duro, venoso, pulsando entre meus dedos, porra, mas se eu tô me molhando só de lembrar e escrever.

Tava só concentrada no que fazia e tinha perdido a noção do ambiente, num instante, ao abrir os olhos, percebi meu marido ajoelhado do meu lado, ele observava com muita atenção o que eu fazia, com uma excitação profunda, e comecei a olhar pra ele então, agora nossos olhares se cruzavam, só o pau duro do roqueiro atrapalhava de vez em quando.

Brian me Acariciava a nuca dela suavemente, e num surto de loucura parecia que ia me arrancar de onde eu tava e me deu um beijo terrível de boca a boca, bem profundo, bem quente, enfiando a língua bem fundo.

O gesto dele me pegou de surpresa, foi muito erótico e quente, mas porra, se eu tava chupando a rola do vizinho, ele me levou de volta pra fazer aquilo, mas me beijou de novo, e eu gostei de fazer aquilo, comecei num jogo louco de chupar a rola de um e beijar o outro, e cada beijo era mais profundo, mais quente.

Meu marido voltou a tomar a direção do jogo e falou:

Meu amor, por que você não monta nele um pouco? Vamos ver... vamos ver como o vizinho que sabe fazer de tudo te dá uma boa fodida.

Porra, o bastardo enquanto ia soltando as palavras foi tirando minha calcinha e também a saia, deixando minha buceta nua, não posso culpá-lo, era cúmplice no jogo, fui pra cima do Piero, com uma perna de cada lado, peguei a rola dele entre meus dedos e enfiei na minha buceta, por completo, que gostoso! ahhh!!!!

Comecei a me mexer, bem suave, bem fundo, a rola dele preenchia meu buraco, comecei a morder meus lábios, a gemer, a perder o controle, as mãos do meu amante casual apertaram meus peitos que estavam escondidos debaixo da roupa, sim! sim! que gostoso...

Piero levou as mãos pra minhas nádegas e me ajudou nos movimentos, mais rápido, mais, mais, os dois juntos, os dois como uma locomotiva, sem freio, a rola dele ficou dura, mais dura, mais.

Chegou aquele momento crítico, sem volta, tão gostoso... o esperma quente dele começou a jorrar dentro de mim... ahhhhhhh!!!!

E meu marido ia nos surpreender de novo, se deitou na cama olhando pro teto e me pediu pra me masturbar em cima do rosto dele, foi sexy, não nego, me ajeitei de cócoras em cima da cara dele, minha buceta tava a centímetros do rosto dele, comecei a mastigar meu clitóris com frenesi, e o esperma que tava dentro de mim começou a escorrer pela gravidade.

Brian me pegou pelas cadeiras e se certificou de apontar pra onde queria apontar. comecei a expelir porra quente e tudo que saía ia parar na boca dele, e ele curtia, e eu curtia também

Me senti gozando naquela punheta louca, um orgasmo enorme, minhas pernas foram cedendo aos poucos com o peso do meu corpo e terminei com minha buceta em cima dele, colada nos lábios dele

Só deixei ele me lamber bem lambida, e beber todo resto de sêmen do meu amante improvisado

Piero parecia não entender muito bem o que tinha acontecido, honestamente eu também não entendia naquele momento, só sabia que estava realmente conhecendo Brian

E nesses seis meses, meu marido se abriu pra uma bissexualidade impensada, primeiro foi o Piero, depois um conhecido meu, também pagamos alguns caras, acabamos compartilhando homens, e a verdade, não me incomoda, aliás, eu curto cada pau novo que compartilhamos

Se você gostou da história, pode me escrever com o título ’CONHECENDO BRIAN’ para dulces.placeres@live.com

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