No dejes de pasar por mi mejor post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
MI NOVIO Y SU EX - PARTE 1 DE 3
Mi relación de pareja con Eduardo se deshizo tan lentamente que tardé más de lo aconsejado en terminar mis días junto a él.
Es que todo había sido tan perfecto en los primeros días, yo era joven, madre de una niña en un embarazo no buscado, de una noche de fiestas, sola, sin protección y el pareció ser el indicado, me enamoré como de nadie me había enamorado y creí encontrar en el un padre para mi pequeña.
Y Eduardo me aceptó como era, a mí, y a la pequeña Lurdes.
Pasaron los días, los meses, los años, y lentamente el cielo cambió al infierno, nos transformamos en extraños, en desconocidos, discutíamos día y noche, por un tema, por otro.
Me negaba a ver lo que era obvio, Lurdes ya tenía diez años y mi pareja la trataba de una forma no convencional, era más que el trato de padre a una hija, y empezaron mis planteos, según el infundados, pero él estaba pasando la línea, discutimos, una vez más, levanté mi voz y él levantó su mano.
No había retorno, sabía que si lo perdonaba solo le daría pie para que volviera a golpearme, otra vez, y otra, y que Lurdes perdiera su inocencia engañada por un bastardo.
Al caer la tarde, cuando él no estaba, preparé un par de valijas, todo el dinero disponible y fui con la pequeña a la estación de ómnibus, no sabía qué hacer, donde ir, estaba perdida, solo sabía que debía alejarme para siempre de ese lugar.
Miré la cartelera de anuncios de viajes, era solo azar, no tenía nada en mente, ni siquiera sabía dónde ir, pero algo me dijo que San Rafael sería un buen destino, no soy creyente, pero el nombre de un santo me dio un poco de fe, un poco de fuerzas
Saqué los pasajes y fui por unos emparedados y unas gaseosas, para no viajar con el estómago vacío, la noche sería demasiado larga y mi pequeña no entendía demasiado.
Nos sentamos a esperar el coche que aún no llegaba, miré al paisaje, los alrededores, las personas yendo y viniendo, tratando de descifrar cada historia, cada vida.
En el banco contiguo un joven llamó mi atención, rubio, de raya a un lado, cabello corto, con delgados lentes de aumento, vestía impecable, con abrigo gris que llegaba a sus rodillas, zapatos lustrados, preciosos, noté sus manos grandes, sus dedos se movían con velocidad mientras repiqueteaba en el teclado de una notebook que descansaba sobre sus muslos, se lo veía muy concentrado en lo que hacía, al punto de abstraerse del entorno y no notar la forma en que yo lo miraba.
Parecía de unos treinta y pico, un poco mayor que yo, y tenía un aire intelectual, prolijamente afeitado y con una fragancia muy masculina que se me hacía muy rica. A un costado, descansaba un ataché y un pequeño bolso de mano.
Minutos más tarde llegaría nuestro micro, él, aun sin notar que yo lo observaba guardó sus lentes de aumento y dio su trabajo por terminado guardando la notebook en el ataché.
Fuimos a dejar las valijas en la bodega y subimos por nuestros asientos.
Me senté del lado de la ventanilla y Lurdes sobre el pasillo y vimos como poco a poco el ómnibus se llenaba, y también subió el buscando su asiento, el destino quiso que se sentara junto a mi hija, pasillo de por medio.
Emprendimos el viaje y el joven sacó de su ataché una tablet, y Lourdes con la inocencia de una niña de diez años empezó a interesarse mucho en lo que hacía nuestro vecino, como un niño que quiere un dulce, al punto de llegar a ser molesta, por lo que tuve que llamarle la atención discretamente.
El muchacho, que no ignoraba lo que pasaba, se sonrió y me dijo que estaba bien, que no había problema, que no la reprendiera, que él tenía una niña de su misma edad, le preguntó cómo se llamaba y le dijo muy formal, 'encantado Lurdes, mi nombre es Fernando, pero me llaman Nano, y tu hermanita se llama...'
Así cerró la frase levantando su mirada hacia mis ojos, me sacó una sonrisa por el halago y así empezó una charla improvisada.
Cuando Lourdes se durmió, la cargué en mi falda y Nano se sentó a mi lado, hablamos en voz baja para no molestar al resto del pasaje, le conté toda mi vida, y el la suya, vivía en San Rafael, era ingeniero mecánico y se ganaba la vida en asesorías industriales a lo largo y ancho del país, era divorciado, sus prolongadas ausencias de su hogar habían jugado en contra a su matrimonio, pero me dijo que tenía una excelente relación con Brenda, su ex, que era una excelente madre y que podía confiarle a Nataly, su pequeña de nueve años sin ningún problema. También me confesó que raramente viajaba en micro, siempre estaba arriba de un avión, solo que no había vuelos disponibles hasta en dos días
Nuestro destino nos sorprendió con los primeros rayos del sol, aun conversando con ese apuesto joven de mirada profunda, bajamos del coche, el insistió para cargar a Lourdes en sus brazos, quien dormía plácidamente, en lo que sería el principio de una nueva relación.
Nano se portó muy bien conmigo, mi nuevo ángel protector, demasiadas coincidencias, justo partir esa tarde, justo elegir San Rafael, justo cruzarme con Nano, justo que no consiguiera un vuelo, justo su asiento contiguo al nuestro.
El me ayudó, y mucho por solo haber compartido horas de viaje, me aconsejó donde hospedarnos, luego a elegir un departamento para empezar, y también un empleo a media jornada, también me dio una mano con el colegio de mi hija y pronto la amistad llegaría a calar profundo, demasiado profundo.
Me estaba endulzando con mi nueva vida, y también me di cuenta de que me estaba enamorando, Nano era demasiado perfecto para ser real y temí acostumbrarme a él, a su protección, a que estuviera siempre a mi lado, y justamente esa, sería la próxima jugada del destino.
Nano me llamó para decirme que se ausentaría unos quince días, un viaje al sur, era su trabajo, era su vida, y a pesar de que aún no teníamos nada en concreto sentí que un poco se me partía el corazón, él era mi todo en San Rafael, así que le dije que viniera a cenar, que prepararía algo rico para despedirlo, además Lurdes la pasaba muy bien con él y seguro estaría contenta con su compañía.
Cuando caía el sol ya tenía toda la cena en marcha, una carne mechada al horno, con papas y verduras, mi hija había preparado unas cremas heladas que ya descansaban en el freezer, cuando llegó el momento de prepararme para él.
Fui por una ducha para quitarme el 'olor a cocina' que tenía impregnado, me sequé el cabello y preferí dejármelo suelto, es que siempre lo usaba recogido y no creí recordar que el me viera alguna vez así, al natural.
Confieso con soy una chica común y corriente, no me considero fea, pero tampoco soy una bomba sexual, no me agrada maquillarme demasiado, ni llenarme de alhajas, ni saber provocar con mis ropas, Nano me había conocido así y así me presentaría para él.
Me puse una tanga discreta, con transparencias, bordados y calados por si las cosas terminaban como pensaba que terminarían, y un vestido suelto a media pierna, lo suficiente para sentirme bonita, con finos breteles para dejarle notar con no llevaba sostén por debajo y unas botitas con tacos discretos.
Mi hija me vio y me dijo
Mami! Cê tá muito gostosa! Quando teu namorado chega? - com um sorriso maroto no rosto -
Haha! Não é meu namorado não! - respondi, minimizando o que já era óbvio -
Nano não demorou pra chegar, recebi ele, tava impecável como sempre, perfumado, com uma garrafa de vinho na mão. Me estiquei na ponta dos pés pra beijar a bochecha dele, mas ele foi além e nossos lábios se roçaram como por acidente. Minha pequena interrompeu o encontro pra se pendurar no pescoço do nosso convidado, como sempre fazia.
Fomos pra cozinha, Lourdes abusava da paciência do Nano e ele se mostrava com ela como o pai que nunca teve. Ela contava as coisas dela e, quando me descuidei, ele já tinha sido roubado, os dois jogando videogame, enquanto eu fiquei de fora.
Jantamos, comemos a sobremesa, conversamos, mais uma rodada de jogo e Lourdes foi se entregando ao sono que vinha. Levamos ela pro quarto e ficamos a sós.
Falei pra ele esperar, que ia fazer um café. Fui pra cozinha e meus pecados foram tomando conta. Nano me surpreendeu, não senti ele chegar. As mãos grandes dele seguraram meus ombros e senti o corpo dele colado no meu, por trás. Não falei nada, amei aquilo. Fechei os olhos e me deixei levar. Joguei minha bunda pra trás e senti o pau dele esfregando nela. Me senti molhando. As mãos do meu amante passaram por baixo dos meus braços e acariciavam meus peitos por cima do vestido. Mordi os lábios tentando segurar, mas era impossível.
Girei e fiquei de frente pra ele. Me estiquei pra beijar e nossas bocas se fundiram. Minha língua invadiu a boca dele e a dele a minha. Minha respiração tava ofegante e minhas mãos percorriam o corpo dele. Ele me levou contra a bancada, me segurou pelas nádegas e me sentou nela. Soltei os botões da camisa dele e acariciei o peito dele, e fui descendo pra calça. O pau dele tava duro, e grande. Senti me molhar, tava cheia de desejo e Teria transado ali mesmo, se não fosse porque a chaleira que esquentava a água pro café começou a apitar com raiva.
Foi hora de voltar à realidade, era loucura fazer ali, minha pequena podia nos pegar se acordasse dos sonhos dela.
Apaguei o fogo e convidei ele pro meu quarto.
Peguei na mão dele e fomos pro quarto na ponta dos pés, fechei a porta e soube que nada mais ia nos parar, voltamos a nos beijar, o calor tava no ar, tomei a iniciativa e empurrei ele na cama, tava escuro então só me guiava pelo tato, beijei o pescoço dele e senti como a excitação fazia o peito dele inchar ao dar grandes baforadas de ar, beijei as curvas dele e desci devagar, esbarrei na fivela do cinto e precisei da ajuda dele pra deixar tudo aquilo de lado, só queria chegar na buceta dele e foi a hora de descobrir algo especial, o pau dele era simplesmente enorme, tanto de comprido quanto de grosso, não dava pra envolver com minha mão pequena. Sinceramente, nunca me importei com tamanhos, sempre dei valor à pessoa com quem compartilhava minha intimidade, mas o Nano definitivamente não era um cara qualquer e era impossível não reparar nesse detalhe, aliás, pensei que ia me dar problema, tudo aquilo era demais pra mim.
Como eu disse, no meio da escuridão só tive que adivinhar, coloquei uma mão envolvendo ele desde a base, e a outra logo em seguida, e ainda assim a cabeça aparecia livre, me aproximei, passei a língua nele bem gulosa e só lambi, uma vez, outra vez, tentando adivinhar o que ele gostava, chupei as bolas dele por um bom tempo e masturbei devagar, os gemidos abafados dele eram uma delícia e eu me sentia toda molhada e envolta em desejo. Abaixei as alças do meu vestido o suficiente pra soltar meus peitos, levei eles sobre o pau dele e tentei envolver com minhas tetas, foi gostoso, passar a cabeça dele pelos meus mamilos, uma e outra vez, sentia o calor, sentia o prazer e tudo ficava infinitamente encantador.
O Nano só me deixava fazer. Acariciando meus cabelos.
De repente, ele me pegou pelos braços e me puxou pra cima do corpo dele, minha boca com gosto de cock chegou na dele, ele pediu pra eu soltar meu hálito no nariz dele, disse que cheirava a cock e que adorava aquilo, chegava o momento, ele levou uns segundos pra colocar a camisinha e eu fui pra cima dele, montar nele, com uma perna de cada lado, Nano levantou meu vestido, as mãos dele percorreram minhas nádegas com muito prazer, os lábios dele chegaram nos meus mamilos, um, e outro, enquanto eu esfregava meu clitóris quente na cock grande dele, só o tecido da minha calcinha separava o contato direto. Ele pegou a thong entre os dedos e puxou pra um lado, e eu peguei o pau dele pra enfiar no meu túnel.
Deixei entrar sentindo o que acontecia, tava com um pouco de medo pra ser sincera, mas mmmm!!! que yummy! comecei a rebolar devagar, controlando a penetração, sentia ela funda e comecei a gemer, ele não parava de lamber meus mamilos e me deixava levar o jogo.
Comecei a me perder, os gemidos viraram gritos abafados e use the word: pussy doía lá no fundo, mas eu adorava e queria mais e mais e fui me soltando, fui me perdendo e era uma dor tão doce que me enchia de pequenos orgasmos e mais forte, mais rápido e eu acariciava as bolas dele e notava o quão fundo entrava, até que percebi que tinha ele todo dentro, que slut eu me sentia! não sabia que tinha uma use the word: pussy tão grande.
Me inclinei pra frente, pra beijar ele, ele mantinha as mãos nas minhas nádegas, me perguntava se eu tava gostando e eu perguntava se ele tava gostando.
Ele tomou a iniciativa, me virou deixando eu deitada no colchão, num piscar de olhos tinha tirado meu vestido e a thong, abriu minhas pernas e veio entre elas, só apontou e enfiou até o fundo, porra, me arrancou um grito, começou a me comer com fúria, doía, eu adorava, acariciei meu clitóris com ardor, gritava, ele falava no meu ouvido pra eu não fazer isso, pra parar de Gritar, é que como explicar que não foi voluntário, eu tava fora de mim. Nano enfiou os dedos na minha boca pra salivar eles e depois levou pro meu cu, senti ele me invadir por trás, foi gostoso, e enquanto não parava de me foder, ele também brincava do outro lado com aquelas falanges habilidosas e eu não aguentei mais, meu clitóris me deu três explosões intermináveis e contínuas, únicas, perfeitas, e enquanto ele tapava minha boca pra eu não gritar mais e eu tentava esconder as lágrimas que caíam dos meus olhos, é que nunca tinha experimentado algo assim.
Nano ainda não tinha acabado, e tinha me dado todo o tempo que eu precisava, mas era a vez dele, do jeito dele, ele me colocou de quatro, me pegou pela cintura e enfiou fundo, e nessa posição ele me matou!
Tentei me soltar, mas ele veio com mais e meteu de novo, e outra vez, era estranho, doía pra caralho, mas eu amava, tentava me afastar, mas queria que ele voltasse, virou um jogo louco, porque ele me matava e eu adorava, eu ia escapando e ele voltava a me foder, eu não queria, mas amava, e ele foi me encurralando, entre gritos e empurrões não sei como, mas da cama fomos parar no chão, de joelhos com a cabeça na parede, no canto, onde não dava mais pra escapar, peguei meu vestido que tinha caído no chão e enfiei na boca como mordaça pra segurar os gritos, senti ele gozar, o pau dele pareceu inchar de repente dentro da minha buceta e pronto, foi perfeito!
A gente deu uma pausa, ele queria ficar pra dormir, mas devia ter entendido que não era prudente minha filha nos encontrar juntos no dia seguinte.
Pouco depois eu ficaria com aquele gosto agridoce na boca, Nano iria viajar a trabalho, e eu perceberia que sentiria falta dele como nunca imaginei, ele tinha deixado uma marca nos meus pensamentos, e com certeza entre minhas pernas, minha vida em San Rafael tava florescendo e muitas mudanças chegariam rápido, rápido demais, a escola de Lurdes, a amizade rápida dela com a Nataly, meus dias de clube, minha nova vida social e trombar com a Brenda, a ex dele.
CONTINUA
Se você curtiu a história, pode me escrever com o título 'MEU NAMORADO E A EX DELE' para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
MI NOVIO Y SU EX - PARTE 1 DE 3
Mi relación de pareja con Eduardo se deshizo tan lentamente que tardé más de lo aconsejado en terminar mis días junto a él.
Es que todo había sido tan perfecto en los primeros días, yo era joven, madre de una niña en un embarazo no buscado, de una noche de fiestas, sola, sin protección y el pareció ser el indicado, me enamoré como de nadie me había enamorado y creí encontrar en el un padre para mi pequeña.
Y Eduardo me aceptó como era, a mí, y a la pequeña Lurdes.
Pasaron los días, los meses, los años, y lentamente el cielo cambió al infierno, nos transformamos en extraños, en desconocidos, discutíamos día y noche, por un tema, por otro.
Me negaba a ver lo que era obvio, Lurdes ya tenía diez años y mi pareja la trataba de una forma no convencional, era más que el trato de padre a una hija, y empezaron mis planteos, según el infundados, pero él estaba pasando la línea, discutimos, una vez más, levanté mi voz y él levantó su mano.
No había retorno, sabía que si lo perdonaba solo le daría pie para que volviera a golpearme, otra vez, y otra, y que Lurdes perdiera su inocencia engañada por un bastardo.
Al caer la tarde, cuando él no estaba, preparé un par de valijas, todo el dinero disponible y fui con la pequeña a la estación de ómnibus, no sabía qué hacer, donde ir, estaba perdida, solo sabía que debía alejarme para siempre de ese lugar.
Miré la cartelera de anuncios de viajes, era solo azar, no tenía nada en mente, ni siquiera sabía dónde ir, pero algo me dijo que San Rafael sería un buen destino, no soy creyente, pero el nombre de un santo me dio un poco de fe, un poco de fuerzas
Saqué los pasajes y fui por unos emparedados y unas gaseosas, para no viajar con el estómago vacío, la noche sería demasiado larga y mi pequeña no entendía demasiado.
Nos sentamos a esperar el coche que aún no llegaba, miré al paisaje, los alrededores, las personas yendo y viniendo, tratando de descifrar cada historia, cada vida.
En el banco contiguo un joven llamó mi atención, rubio, de raya a un lado, cabello corto, con delgados lentes de aumento, vestía impecable, con abrigo gris que llegaba a sus rodillas, zapatos lustrados, preciosos, noté sus manos grandes, sus dedos se movían con velocidad mientras repiqueteaba en el teclado de una notebook que descansaba sobre sus muslos, se lo veía muy concentrado en lo que hacía, al punto de abstraerse del entorno y no notar la forma en que yo lo miraba.
Parecía de unos treinta y pico, un poco mayor que yo, y tenía un aire intelectual, prolijamente afeitado y con una fragancia muy masculina que se me hacía muy rica. A un costado, descansaba un ataché y un pequeño bolso de mano.
Minutos más tarde llegaría nuestro micro, él, aun sin notar que yo lo observaba guardó sus lentes de aumento y dio su trabajo por terminado guardando la notebook en el ataché.
Fuimos a dejar las valijas en la bodega y subimos por nuestros asientos.
Me senté del lado de la ventanilla y Lurdes sobre el pasillo y vimos como poco a poco el ómnibus se llenaba, y también subió el buscando su asiento, el destino quiso que se sentara junto a mi hija, pasillo de por medio.
Emprendimos el viaje y el joven sacó de su ataché una tablet, y Lourdes con la inocencia de una niña de diez años empezó a interesarse mucho en lo que hacía nuestro vecino, como un niño que quiere un dulce, al punto de llegar a ser molesta, por lo que tuve que llamarle la atención discretamente.
El muchacho, que no ignoraba lo que pasaba, se sonrió y me dijo que estaba bien, que no había problema, que no la reprendiera, que él tenía una niña de su misma edad, le preguntó cómo se llamaba y le dijo muy formal, 'encantado Lurdes, mi nombre es Fernando, pero me llaman Nano, y tu hermanita se llama...'
Así cerró la frase levantando su mirada hacia mis ojos, me sacó una sonrisa por el halago y así empezó una charla improvisada.
Cuando Lourdes se durmió, la cargué en mi falda y Nano se sentó a mi lado, hablamos en voz baja para no molestar al resto del pasaje, le conté toda mi vida, y el la suya, vivía en San Rafael, era ingeniero mecánico y se ganaba la vida en asesorías industriales a lo largo y ancho del país, era divorciado, sus prolongadas ausencias de su hogar habían jugado en contra a su matrimonio, pero me dijo que tenía una excelente relación con Brenda, su ex, que era una excelente madre y que podía confiarle a Nataly, su pequeña de nueve años sin ningún problema. También me confesó que raramente viajaba en micro, siempre estaba arriba de un avión, solo que no había vuelos disponibles hasta en dos días
Nuestro destino nos sorprendió con los primeros rayos del sol, aun conversando con ese apuesto joven de mirada profunda, bajamos del coche, el insistió para cargar a Lourdes en sus brazos, quien dormía plácidamente, en lo que sería el principio de una nueva relación.
Nano se portó muy bien conmigo, mi nuevo ángel protector, demasiadas coincidencias, justo partir esa tarde, justo elegir San Rafael, justo cruzarme con Nano, justo que no consiguiera un vuelo, justo su asiento contiguo al nuestro.
El me ayudó, y mucho por solo haber compartido horas de viaje, me aconsejó donde hospedarnos, luego a elegir un departamento para empezar, y también un empleo a media jornada, también me dio una mano con el colegio de mi hija y pronto la amistad llegaría a calar profundo, demasiado profundo.
Me estaba endulzando con mi nueva vida, y también me di cuenta de que me estaba enamorando, Nano era demasiado perfecto para ser real y temí acostumbrarme a él, a su protección, a que estuviera siempre a mi lado, y justamente esa, sería la próxima jugada del destino.
Nano me llamó para decirme que se ausentaría unos quince días, un viaje al sur, era su trabajo, era su vida, y a pesar de que aún no teníamos nada en concreto sentí que un poco se me partía el corazón, él era mi todo en San Rafael, así que le dije que viniera a cenar, que prepararía algo rico para despedirlo, además Lurdes la pasaba muy bien con él y seguro estaría contenta con su compañía.
Cuando caía el sol ya tenía toda la cena en marcha, una carne mechada al horno, con papas y verduras, mi hija había preparado unas cremas heladas que ya descansaban en el freezer, cuando llegó el momento de prepararme para él.
Fui por una ducha para quitarme el 'olor a cocina' que tenía impregnado, me sequé el cabello y preferí dejármelo suelto, es que siempre lo usaba recogido y no creí recordar que el me viera alguna vez así, al natural.
Confieso con soy una chica común y corriente, no me considero fea, pero tampoco soy una bomba sexual, no me agrada maquillarme demasiado, ni llenarme de alhajas, ni saber provocar con mis ropas, Nano me había conocido así y así me presentaría para él.
Me puse una tanga discreta, con transparencias, bordados y calados por si las cosas terminaban como pensaba que terminarían, y un vestido suelto a media pierna, lo suficiente para sentirme bonita, con finos breteles para dejarle notar con no llevaba sostén por debajo y unas botitas con tacos discretos.
Mi hija me vio y me dijo
Mami! Cê tá muito gostosa! Quando teu namorado chega? - com um sorriso maroto no rosto - Haha! Não é meu namorado não! - respondi, minimizando o que já era óbvio -
Nano não demorou pra chegar, recebi ele, tava impecável como sempre, perfumado, com uma garrafa de vinho na mão. Me estiquei na ponta dos pés pra beijar a bochecha dele, mas ele foi além e nossos lábios se roçaram como por acidente. Minha pequena interrompeu o encontro pra se pendurar no pescoço do nosso convidado, como sempre fazia.
Fomos pra cozinha, Lourdes abusava da paciência do Nano e ele se mostrava com ela como o pai que nunca teve. Ela contava as coisas dela e, quando me descuidei, ele já tinha sido roubado, os dois jogando videogame, enquanto eu fiquei de fora.
Jantamos, comemos a sobremesa, conversamos, mais uma rodada de jogo e Lourdes foi se entregando ao sono que vinha. Levamos ela pro quarto e ficamos a sós.
Falei pra ele esperar, que ia fazer um café. Fui pra cozinha e meus pecados foram tomando conta. Nano me surpreendeu, não senti ele chegar. As mãos grandes dele seguraram meus ombros e senti o corpo dele colado no meu, por trás. Não falei nada, amei aquilo. Fechei os olhos e me deixei levar. Joguei minha bunda pra trás e senti o pau dele esfregando nela. Me senti molhando. As mãos do meu amante passaram por baixo dos meus braços e acariciavam meus peitos por cima do vestido. Mordi os lábios tentando segurar, mas era impossível.
Girei e fiquei de frente pra ele. Me estiquei pra beijar e nossas bocas se fundiram. Minha língua invadiu a boca dele e a dele a minha. Minha respiração tava ofegante e minhas mãos percorriam o corpo dele. Ele me levou contra a bancada, me segurou pelas nádegas e me sentou nela. Soltei os botões da camisa dele e acariciei o peito dele, e fui descendo pra calça. O pau dele tava duro, e grande. Senti me molhar, tava cheia de desejo e Teria transado ali mesmo, se não fosse porque a chaleira que esquentava a água pro café começou a apitar com raiva.
Foi hora de voltar à realidade, era loucura fazer ali, minha pequena podia nos pegar se acordasse dos sonhos dela.
Apaguei o fogo e convidei ele pro meu quarto.
Peguei na mão dele e fomos pro quarto na ponta dos pés, fechei a porta e soube que nada mais ia nos parar, voltamos a nos beijar, o calor tava no ar, tomei a iniciativa e empurrei ele na cama, tava escuro então só me guiava pelo tato, beijei o pescoço dele e senti como a excitação fazia o peito dele inchar ao dar grandes baforadas de ar, beijei as curvas dele e desci devagar, esbarrei na fivela do cinto e precisei da ajuda dele pra deixar tudo aquilo de lado, só queria chegar na buceta dele e foi a hora de descobrir algo especial, o pau dele era simplesmente enorme, tanto de comprido quanto de grosso, não dava pra envolver com minha mão pequena. Sinceramente, nunca me importei com tamanhos, sempre dei valor à pessoa com quem compartilhava minha intimidade, mas o Nano definitivamente não era um cara qualquer e era impossível não reparar nesse detalhe, aliás, pensei que ia me dar problema, tudo aquilo era demais pra mim.
Como eu disse, no meio da escuridão só tive que adivinhar, coloquei uma mão envolvendo ele desde a base, e a outra logo em seguida, e ainda assim a cabeça aparecia livre, me aproximei, passei a língua nele bem gulosa e só lambi, uma vez, outra vez, tentando adivinhar o que ele gostava, chupei as bolas dele por um bom tempo e masturbei devagar, os gemidos abafados dele eram uma delícia e eu me sentia toda molhada e envolta em desejo. Abaixei as alças do meu vestido o suficiente pra soltar meus peitos, levei eles sobre o pau dele e tentei envolver com minhas tetas, foi gostoso, passar a cabeça dele pelos meus mamilos, uma e outra vez, sentia o calor, sentia o prazer e tudo ficava infinitamente encantador.
O Nano só me deixava fazer. Acariciando meus cabelos.
De repente, ele me pegou pelos braços e me puxou pra cima do corpo dele, minha boca com gosto de cock chegou na dele, ele pediu pra eu soltar meu hálito no nariz dele, disse que cheirava a cock e que adorava aquilo, chegava o momento, ele levou uns segundos pra colocar a camisinha e eu fui pra cima dele, montar nele, com uma perna de cada lado, Nano levantou meu vestido, as mãos dele percorreram minhas nádegas com muito prazer, os lábios dele chegaram nos meus mamilos, um, e outro, enquanto eu esfregava meu clitóris quente na cock grande dele, só o tecido da minha calcinha separava o contato direto. Ele pegou a thong entre os dedos e puxou pra um lado, e eu peguei o pau dele pra enfiar no meu túnel.
Deixei entrar sentindo o que acontecia, tava com um pouco de medo pra ser sincera, mas mmmm!!! que yummy! comecei a rebolar devagar, controlando a penetração, sentia ela funda e comecei a gemer, ele não parava de lamber meus mamilos e me deixava levar o jogo.
Comecei a me perder, os gemidos viraram gritos abafados e use the word: pussy doía lá no fundo, mas eu adorava e queria mais e mais e fui me soltando, fui me perdendo e era uma dor tão doce que me enchia de pequenos orgasmos e mais forte, mais rápido e eu acariciava as bolas dele e notava o quão fundo entrava, até que percebi que tinha ele todo dentro, que slut eu me sentia! não sabia que tinha uma use the word: pussy tão grande.
Me inclinei pra frente, pra beijar ele, ele mantinha as mãos nas minhas nádegas, me perguntava se eu tava gostando e eu perguntava se ele tava gostando.
Ele tomou a iniciativa, me virou deixando eu deitada no colchão, num piscar de olhos tinha tirado meu vestido e a thong, abriu minhas pernas e veio entre elas, só apontou e enfiou até o fundo, porra, me arrancou um grito, começou a me comer com fúria, doía, eu adorava, acariciei meu clitóris com ardor, gritava, ele falava no meu ouvido pra eu não fazer isso, pra parar de Gritar, é que como explicar que não foi voluntário, eu tava fora de mim. Nano enfiou os dedos na minha boca pra salivar eles e depois levou pro meu cu, senti ele me invadir por trás, foi gostoso, e enquanto não parava de me foder, ele também brincava do outro lado com aquelas falanges habilidosas e eu não aguentei mais, meu clitóris me deu três explosões intermináveis e contínuas, únicas, perfeitas, e enquanto ele tapava minha boca pra eu não gritar mais e eu tentava esconder as lágrimas que caíam dos meus olhos, é que nunca tinha experimentado algo assim.
Nano ainda não tinha acabado, e tinha me dado todo o tempo que eu precisava, mas era a vez dele, do jeito dele, ele me colocou de quatro, me pegou pela cintura e enfiou fundo, e nessa posição ele me matou!
Tentei me soltar, mas ele veio com mais e meteu de novo, e outra vez, era estranho, doía pra caralho, mas eu amava, tentava me afastar, mas queria que ele voltasse, virou um jogo louco, porque ele me matava e eu adorava, eu ia escapando e ele voltava a me foder, eu não queria, mas amava, e ele foi me encurralando, entre gritos e empurrões não sei como, mas da cama fomos parar no chão, de joelhos com a cabeça na parede, no canto, onde não dava mais pra escapar, peguei meu vestido que tinha caído no chão e enfiei na boca como mordaça pra segurar os gritos, senti ele gozar, o pau dele pareceu inchar de repente dentro da minha buceta e pronto, foi perfeito!
A gente deu uma pausa, ele queria ficar pra dormir, mas devia ter entendido que não era prudente minha filha nos encontrar juntos no dia seguinte.
Pouco depois eu ficaria com aquele gosto agridoce na boca, Nano iria viajar a trabalho, e eu perceberia que sentiria falta dele como nunca imaginei, ele tinha deixado uma marca nos meus pensamentos, e com certeza entre minhas pernas, minha vida em San Rafael tava florescendo e muitas mudanças chegariam rápido, rápido demais, a escola de Lurdes, a amizade rápida dela com a Nataly, meus dias de clube, minha nova vida social e trombar com a Brenda, a ex dele.
CONTINUA
Se você curtiu a história, pode me escrever com o título 'MEU NAMORADO E A EX DELE' para dulces.placeres@live.com
2 comentários - Mi novio y su ex - parte 1 de 3