No dejes de pasar por mi mejor post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
A veces hay que darse oportunidades en la vida, porque uno nunca termina de conocerse a sí mismo.
Esto pasó unos diez años atrás, cuando me acercaba a los treinta años.
En esos días era un joven de larga melena a media espalda, cuando la calvicie no me acorralaba, una persona que se mataba en el gimnasio y lucía unos músculos envidiables, un soltero que solo buscaba cogerse a las mejores mujeres que se cruzaran en su camino, y por pura casualidad terminé como terminé, sería el fin de una vida, el comienzo de otra.
Noche de viernes, terrible frío invernal que invitaba a meterse bajo diez cobijas y ni asomar la nariz por la puerta, pero para el cazador nada es imposible, así que me puse impecable y a media noche me monté a mi motocicleta y salí por mi presa.
La moto y yo éramos inseparables, por más frío que hiciera, es que saben, a las putitas les encantan las motocicletas, y a mí me encantan las putitas…
Fui a un boliche entre tantos que acostumbraba a ir, estuve un par de horas y no había un buen ambiente, ni siquiera chicas que llegaran a mis pretensiones, así que un tanto frustrado, después de tomar un par de cervezas, decidí buscar oportunidades en otro sitio.
Entre una cosa y otra ya eran las cuatro de la mañana, por lo que elegí un antro que conocía hacía algunos años, un lugar donde seguro uno no conseguiría a la mujer de su vida, lugar de putas y tranzas, un lugar donde si lo que querías era coger, bien, iba como anillo al dedo.
Fue donde la conocí, la vi a unos metros de la barra, estaba sentada sobre un alto taburete dándome la espalda en ese momento, una rubia platinada de cabello corto, a la nuca, lacio, un tanto original, asimétrico, a un lado cortado arriba de su oreja, al otro llegaba a su hombro, tenía un vestido marrón oscuro, chocolate, con toda la espalda descubierta, por lo que adiviné que no llevaba sostén, donde resaltaba el tatuaje de un gran tigre, la profundidad de ese escote trasero llegaba casi al límite de la cola, se hacía muy sugerente, y sus anchas caderas relucían sobre ese pequeño banco.
Fui al abordaje, a encararla cara a cara, en ese momento estaba bebiendo un trago largo por un sorbete, sus carnosos labios se me hicieron excitantes, como su original nariz, delgada, pero terminando como en un pequeño botoncito, lucía un pircing brillante atravesándola, de ojos miel y mirada pecaminosa, la observé y le dije
Hola, te pago una copa.
Hola, primero, ya estoy tomando una, segundo, pensé que me invitarías a coger…
Su respuesta directa, inesperada y franca me causó una sonrisa, seguí la charla…
Tienes razón, ya tienes una copa, y también es cierto, y ya que lo mencionas, pretendo cogerte…
Ella se rio y puso un freno a mi avance, avance que ella misma había iniciado.
Pedí una cerveza, y mientras hablábamos pavadas, Noelia (ese era su nombre) se me hacía muy excitante, en especial sus pechos, dado que al no tener sostén se movían libremente de una forma loca, incluso marcando sus pezones en la tela rasada.
Y todo ese apuro que noté en sus primeras palabras pareció estancarse cuando traté de avanzar, más cuando se produjo un diálogo que a punto estuvo de terminar la relación
Qué te parece si nos vamos, a un lugar más íntimo
Me encantaría, pero sabes que pasa? vine con mi amiga, no voy a dejarla sola…
Bueno, pero tu amiga es grandecita…
Si… es que la traje en mi auto…
Bien, que se tome un taxi…
A esta hora?, no… no puedo dejarla sola en la calle, es mi amiga…
Ella empezaba a fastidiarme con las excusas, entonces le dije
Hagamos una cosa, estoy en moto, le dejas las llaves del coche y nosotros hacemos la nuestra, te parece?
Ja! es que ella no sabe conducir!!!
Realmente me sacaba de sitio así que fui por lo último antes de mandarla al demonio
Mirá flaca, dejá de dar vueltas querés? Me dijiste de ir a coger y ahora te haces la boluda, dentro de un rato va a amanecer, así que decidite y no me hagas perder más tiempo…
Noelia me tomó del brazo, meditó y respondió
Dejame que la llamo, y vemos como arreglamos esto, si?
Ella sacó el celular y entre el bullicio le pidió que se acercara a la barra, había demasiada gente en el lugar y estaba demasiado oscuro. En esos segundos me imaginé a su amiga, la típica incogible, por frígida, por fea, por lo que fuera, no sería la primera vez que me pasaría algo así, esa amiga inoportuna que llega en el momento inoportuno…
Pero Aldana (luego sabría su nombre) sería una rica sorpresa esa noche, una pelirroja de cabellos enrulados como pequeños tirabuzones que caían hasta sus hombros, de ojos celestes, con una boca enorme que parecía querer comerse el mundo, con dientes blancos que sobresalían y brillaban como perlas, con pechos prominentes que llamaban la atención, enfundada en un pantalón de cuero que resaltaba su silueta.
Noelia me la presentó rápidamente y le susurró algo al oído, seguro algo sobre mí, ya que Aldana me miraba de reojo y se reía con pecado en sus labios, en un momento ella me apretó uno de mis bíceps entre sus dedos y dijo
Pero que pedazo de papito! mi amiga tiene mucha suerte! Ella siempre tiene suerte…
Y nos quedamos un rato más hablando los tres juntos, bebiendo, riendo, Aldana estaba a mi lado y no dejaba de toquetearme, el cabello, los brazos, mi pecho por debajo de la camisa, se la notaba muy puta y muy caliente, pero fue Noelia quien se estiró y me propuso un beso boca a boca, aproveché la situación tomándola por la cintura, para acariciar su espalda y estirar por debajo del vestido con mi mano llegando con un poco de esfuerzo a uno de sus pechos, para acariciarlo con delicadeza.
No podía ser cierta tanta belleza junta, Noelia y Aldana, Aldana y Noelia, al fin, nos decidimos ir a coger, los tres juntos, ellas partieron en el coche, yo las seguí en la moto…
Llegamos al octavo piso de un modesto edificio en las afuera de la ciudad, al llegar, una de ellas encendió la calefacción, la otra corrió las cortinas de un amplio ventanal y la luminosidad tenue del amanecer llenó el cuarto, quedamos en una penumbra que aclaraba rápidamente…
Beijei uma, depois a outra, Noelia me parou e falou:
"Calma, vai muito rápido... só observa um pouco, quer?"
Elas começaram a se beijar, o que interpretei como um show lésbico, se abraçaram, se tocaram, riram. Noelia começou a lamber os dedos de Aldana, de um jeito que parecia chupar uma rola, enfiando quase até a garganta, e isso me parecia muito sexy. A outra, ao mesmo tempo, baixou um pouco o vestido da loira, revelando os peitos siliconados. Elas se beijavam de novo, como se eu não estivesse ali, na boca, no pescoço. A ruiva também tirou a parte de cima e começaram a esfregar peito contra peito, bico contra bico...
Depois de me dar esse show por vários minutos, vieram para perto de mim. Aldana sentou no sofá à minha direita e começou a me beijar, a me acariciar: o cabelo, meu corpo, meu peito, meus braços. Senti a respiração dela ofegante e minhas mãos brincavam nos peitos dela. Noelia tinha ido para o chão, entre minhas pernas, tinha puxado minha rola e parecia querer arrancá-la de mim. Como ela era boa nisso! Muito boa!
Nisso, Noelia pediu para parar um minuto, precisava mijar. Então vi ela se afastar até o banheiro que ficava perto. Era um ambiente simples, não tinha muito o que conhecer.
A ruiva continuou do meu lado, mordiscando minha orelha e sussurrou:
"Sabe que eu e minha amiga somos bem putinhas, vamos te dar essa bundinha pequena e vamos tomar todo seu leite, passando de boquinha em boquinha..."
Ela falava de um jeito tão puta e com esses diminutivos que só me deixavam mais excitado. Mas foi nesse momento que minha sorte mudou, quando percebi que as coisas não eram como eu pensava. Talvez pela minha bebedeira, talvez pela penumbra, mas Noelia tinha deixado a porta entreaberta e eu pude notar que ela mijava em pé, igual eu faço, igual os homens fazem!
A amiga dela tentou me impedir, mas eu deixei ela no sofá e fui até o banheiro. Surpreendi Noelia saindo, segurei ela pelos braços e falei:
"Para, para, você não é... uma mulher… te vi mijando em pé…
Noelia então tentou me seduzir, me beijou de novo e, sem negar minhas palavras, partiu pra cima enquanto me apalpava
Vai, gostoso… que importa… vamos, me toca como antes…
Mas eu tava em outra, precisava confirmar, então entre leves empurrões onde ela tentava me acariciar e eu tentava chegar na buceta dela, finalmente fui entre as pernas dela e toquei um belo volume, então reclamei
Filho da puta! Tem pau! É um homem!
E ela continuou no jogo de sedução
Não seja careta… homem, mulher, que importa… o que importa é que você goste, olha… não gosta dos meus peitos, não gostou de como chupei seu pau?
E ela, ou ele, me tinha enredado nas teias dela, como se eu me rendesse de repente, Noelia era realmente gostosa pra negar, os peitos nus dela, as curvas, o rosto, os carinhos…
Ela me puxou de novo pro lado dela e me beijou outra vez, senti o calor dela, os gemidos, foi quando a voz de Aldana chamou nossa atenção
Ei, vocês dois, vão me deixar de fora dessa?
No sofá, a ruiva tava completamente nua, com os peitos empinados e um belo pau duro, não me surpreendeu que ela também fosse ele, e ali estava eu, entregue pela primeira vez, pronto pra transar com duas travestis…
Fomos os três pra cama de casal que tava num canto, rapidamente percebi que a loira parecia ser mais mulher, com uma posição passiva, mas Aldana não era de se confiar, o pau duro dela tava ameaçador.
As duas se colocaram de quatro, lado a lado, as bundas grandes delas me pareceram muito femininas, apesar de não serem o que aparentavam, completamente depiladas, se abriram pra mim, em posição receptiva, então fui por trás, molhei meus dedos e enfiei dois da mão direita no cu de Aldana, e dois da mão esquerda no de Noelia, as duas começaram a gemer e a pedir pau, eu tava com tesão, então fui atrás da loira e com uma enfiada só meti tudo. Toda no cu, ela se arqueou de prazer, comecei a meter nela, ela gemia.
Depois foi a vez da ruiva, enfiei tudo e me mexi dentro dela, e voltei a alternar umas duas vezes.
No geral, tudo parecia ir de maravilha, eu comia a bunda da Aldana e da Noelia, um pouco cada uma, mas as coisas iam mudar...
A loira quis que fosse tudo pra ela, só me deitou de costas pra vir por cima de mim, montar em mim com uma perna de cada lado, sentou no meu pau duro e empurrou até ter tudo dentro, começou a rebolando os quadris e foi estranho pra mim sentir as bolas e o pau dela no meu púbis, mas não me incomodou, ela me beijou e gemeu com meu pau no cu dela, a Aldana interrompeu, chegou perto do rosto dela e esfregou a rola na cara, nos lábios, eu só olhava enquanto metia no cu dela, uma das garotas chupava a outra, o pau da ruiva tava perto do meu rosto, eu acariciava os peitos da Noelia, de repente ela veio até mim e me deu um beijo enorme, e parece loucura, mas o fato dela estar chupando um pau não me incomodou, na verdade acho que ela só tava testando minha reação, então ela voltou a chupar, e voltou a me beijar, e mais uma vez, na seguinte ela pegou uma das minhas mãos que tava no peito dela e levou até o pau duro pra eu acariciar, na real comecei a masturbar ela devagar enquanto ela lambia.
Essa nova situação também não me desagradou, o pau da Aldana era bem grosso e a cabeça brilhava na luz do amanhecer, Noelia continuava alternando essas lambidas com beijos na minha boca, só que de vez em quando ia aproximando mais e mais da minha boca, de novo observando minha reação, até ficar tão perto que precisei saber do que se tratava, e estiquei minha língua pra alcançar a glande, foi quando a loira se deu por satisfeita, me deixou chupando o pau da ruiva e ela focou no próprio prazer, acelerando o ritmo, gemendo, e a outra fazia eu chupar a rola depilada, mais e mais fundo, mais forte. Mais selvagem…
Foi descobrir algo novo, adorava lamber a pica dela, fiquei tão excitado que não aguentei e em poucos minutos enchi o cu da Noélia de porra…
A loira saiu do meu lado com o cu aberto e cheio de sêmen, meio resignada, disse pra Aldana:
— Esse otário já gozou… pouca resistência…
E me deixaram de lado, Aldana ainda com o pau duro e voltaram ao início, quando a outra chupava ela, enquanto Noélia parecia não conseguir ereção, se mostrando totalmente passiva.
Só fiquei observando a ruiva chupar a pica da loira, achei muito excitante, só olhar…
Logo trocaram, as duas na minha frente, de lado, Noélia na frente, Aldana atrás, uma penetrando a outra, a loira de pernas abertas e eu via em primeiro plano a pica entrando e saindo do cu dela, os peitos balançando, os gemidos, a cena foi muito forte, o pau mole dela balançava sem controle pra todo lado, e eu me senti duro de novo, fui com tudo, me juntei a elas, peguei aquele membro mole e meti na boca, comecei a chupar loucamente e Noélia só empurrou minha cabeça entre as pernas dela, até o fundo.
Aos poucos foi crescendo na minha boca, e mais, e mais, até sentir na garganta, estava delicioso, acariciei as pernas, os peitos, éramos naquele momento uma triangulação perfeita.
Não sei como aconteceu, mas em algum momento eu estava de quatro, a ruiva na frente com a boceta na minha boca, a outra atrás lambendo a minha.
Senti a loira passar a língua na minha glande, depois no tronco, depois nas bolas, e depois no meu cu… mesmo gostando, reclamei nervoso:
— Para, puta! Onde cê vai???
— Calma, pai… não reclama… vê se é homem… reclama de tudo…
E voltou a lamber meu cu, fiquei nervoso, na defensiva e com desejo, com medo e loucura ao mesmo tempo…
Senti ela se ajeitar atrás de mim pelas costas, me segurou pelos quadris, a rola dela afiada passeou perto da minha intimidade, e antes de dar a estocada final disse
Agora é minha vez…
Empurrou com força, me abriu de uma vez e arrancou um gemido grave de mim, me manteve na posição, esperando meu esfíncter se acostumar, a ruiva ria e tentava me comer pela boca.
Era uma loucura total, fiquei preso entre as duas, uma na frente, outra atrás, se eu avançava, uma enterrava na minha boca, se eu recuava, a outra no meu cu, tava cercado, nem sei como fui parar ali.
Elas brincaram comigo, me balançavam de um lado pro outro, buscando o próprio prazer nos meus movimentos, o pau no meu rabo me dava uma dor gostosa, e a satisfação da que lambia me fazia brotar saliva entre os lábios. Senti prazer, prazer demais, a Noelia me masturbou enquanto me comia pelo cu, foi muito gostoso, comecei a jorrar porra, a gemer, ela se contraiu e gozou quase junto, enchendo meus intestinos até transbordar…
A Aldana foi a última e me pegou de surpresa, ainda tava concentrado no que rolava nas minhas costas quando um gosto estranho tomou minha boca, percebi que ela começava a gozar, tentei me afastar mas, como tantas vezes eu fiz com tantas mulheres, ela segurou minha cabeça com força e não deixou eu me soltar, cuspi parte dos sucos dela, mas também engoli um bocado, sentindo meu esôfago viscoso…
Naquela madrugada fiquei estupefato, incrédulo, uma virada na minha vida, tava suado, ofegante, com sêmen no meu cu, meu esfíncter dolorido e esticado, ainda saboreando o amargor da porra na minha boca, naquela madrugada comprovei que podia curtir o sexo de um jeito muito mais amplo do que sempre curti, sem pensar, derrubava muitos mitos, muitos preconceitos.
Pra fechar, só digo que o tempo passou, e me sinto feliz pela confusão daquela noite, nunca mais visitei aquelas minas, mas elas abriram as portas pra eu ter uma mente aberta...
Se você gostou dessa história e é maior de idade, pode me escrever com o título 'CONFUSÃO' para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
A veces hay que darse oportunidades en la vida, porque uno nunca termina de conocerse a sí mismo.
Esto pasó unos diez años atrás, cuando me acercaba a los treinta años.
En esos días era un joven de larga melena a media espalda, cuando la calvicie no me acorralaba, una persona que se mataba en el gimnasio y lucía unos músculos envidiables, un soltero que solo buscaba cogerse a las mejores mujeres que se cruzaran en su camino, y por pura casualidad terminé como terminé, sería el fin de una vida, el comienzo de otra.
Noche de viernes, terrible frío invernal que invitaba a meterse bajo diez cobijas y ni asomar la nariz por la puerta, pero para el cazador nada es imposible, así que me puse impecable y a media noche me monté a mi motocicleta y salí por mi presa.
La moto y yo éramos inseparables, por más frío que hiciera, es que saben, a las putitas les encantan las motocicletas, y a mí me encantan las putitas…
Fui a un boliche entre tantos que acostumbraba a ir, estuve un par de horas y no había un buen ambiente, ni siquiera chicas que llegaran a mis pretensiones, así que un tanto frustrado, después de tomar un par de cervezas, decidí buscar oportunidades en otro sitio.
Entre una cosa y otra ya eran las cuatro de la mañana, por lo que elegí un antro que conocía hacía algunos años, un lugar donde seguro uno no conseguiría a la mujer de su vida, lugar de putas y tranzas, un lugar donde si lo que querías era coger, bien, iba como anillo al dedo.
Fue donde la conocí, la vi a unos metros de la barra, estaba sentada sobre un alto taburete dándome la espalda en ese momento, una rubia platinada de cabello corto, a la nuca, lacio, un tanto original, asimétrico, a un lado cortado arriba de su oreja, al otro llegaba a su hombro, tenía un vestido marrón oscuro, chocolate, con toda la espalda descubierta, por lo que adiviné que no llevaba sostén, donde resaltaba el tatuaje de un gran tigre, la profundidad de ese escote trasero llegaba casi al límite de la cola, se hacía muy sugerente, y sus anchas caderas relucían sobre ese pequeño banco.
Fui al abordaje, a encararla cara a cara, en ese momento estaba bebiendo un trago largo por un sorbete, sus carnosos labios se me hicieron excitantes, como su original nariz, delgada, pero terminando como en un pequeño botoncito, lucía un pircing brillante atravesándola, de ojos miel y mirada pecaminosa, la observé y le dije
Hola, te pago una copa.
Hola, primero, ya estoy tomando una, segundo, pensé que me invitarías a coger…
Su respuesta directa, inesperada y franca me causó una sonrisa, seguí la charla…
Tienes razón, ya tienes una copa, y también es cierto, y ya que lo mencionas, pretendo cogerte…
Ella se rio y puso un freno a mi avance, avance que ella misma había iniciado.
Pedí una cerveza, y mientras hablábamos pavadas, Noelia (ese era su nombre) se me hacía muy excitante, en especial sus pechos, dado que al no tener sostén se movían libremente de una forma loca, incluso marcando sus pezones en la tela rasada.
Y todo ese apuro que noté en sus primeras palabras pareció estancarse cuando traté de avanzar, más cuando se produjo un diálogo que a punto estuvo de terminar la relación
Qué te parece si nos vamos, a un lugar más íntimo
Me encantaría, pero sabes que pasa? vine con mi amiga, no voy a dejarla sola…
Bueno, pero tu amiga es grandecita…
Si… es que la traje en mi auto…
Bien, que se tome un taxi…
A esta hora?, no… no puedo dejarla sola en la calle, es mi amiga…
Ella empezaba a fastidiarme con las excusas, entonces le dije
Hagamos una cosa, estoy en moto, le dejas las llaves del coche y nosotros hacemos la nuestra, te parece?
Ja! es que ella no sabe conducir!!!
Realmente me sacaba de sitio así que fui por lo último antes de mandarla al demonio
Mirá flaca, dejá de dar vueltas querés? Me dijiste de ir a coger y ahora te haces la boluda, dentro de un rato va a amanecer, así que decidite y no me hagas perder más tiempo…
Noelia me tomó del brazo, meditó y respondió
Dejame que la llamo, y vemos como arreglamos esto, si?
Ella sacó el celular y entre el bullicio le pidió que se acercara a la barra, había demasiada gente en el lugar y estaba demasiado oscuro. En esos segundos me imaginé a su amiga, la típica incogible, por frígida, por fea, por lo que fuera, no sería la primera vez que me pasaría algo así, esa amiga inoportuna que llega en el momento inoportuno…
Pero Aldana (luego sabría su nombre) sería una rica sorpresa esa noche, una pelirroja de cabellos enrulados como pequeños tirabuzones que caían hasta sus hombros, de ojos celestes, con una boca enorme que parecía querer comerse el mundo, con dientes blancos que sobresalían y brillaban como perlas, con pechos prominentes que llamaban la atención, enfundada en un pantalón de cuero que resaltaba su silueta.
Noelia me la presentó rápidamente y le susurró algo al oído, seguro algo sobre mí, ya que Aldana me miraba de reojo y se reía con pecado en sus labios, en un momento ella me apretó uno de mis bíceps entre sus dedos y dijo
Pero que pedazo de papito! mi amiga tiene mucha suerte! Ella siempre tiene suerte…
Y nos quedamos un rato más hablando los tres juntos, bebiendo, riendo, Aldana estaba a mi lado y no dejaba de toquetearme, el cabello, los brazos, mi pecho por debajo de la camisa, se la notaba muy puta y muy caliente, pero fue Noelia quien se estiró y me propuso un beso boca a boca, aproveché la situación tomándola por la cintura, para acariciar su espalda y estirar por debajo del vestido con mi mano llegando con un poco de esfuerzo a uno de sus pechos, para acariciarlo con delicadeza.
No podía ser cierta tanta belleza junta, Noelia y Aldana, Aldana y Noelia, al fin, nos decidimos ir a coger, los tres juntos, ellas partieron en el coche, yo las seguí en la moto…
Llegamos al octavo piso de un modesto edificio en las afuera de la ciudad, al llegar, una de ellas encendió la calefacción, la otra corrió las cortinas de un amplio ventanal y la luminosidad tenue del amanecer llenó el cuarto, quedamos en una penumbra que aclaraba rápidamente…
Beijei uma, depois a outra, Noelia me parou e falou:"Calma, vai muito rápido... só observa um pouco, quer?"
Elas começaram a se beijar, o que interpretei como um show lésbico, se abraçaram, se tocaram, riram. Noelia começou a lamber os dedos de Aldana, de um jeito que parecia chupar uma rola, enfiando quase até a garganta, e isso me parecia muito sexy. A outra, ao mesmo tempo, baixou um pouco o vestido da loira, revelando os peitos siliconados. Elas se beijavam de novo, como se eu não estivesse ali, na boca, no pescoço. A ruiva também tirou a parte de cima e começaram a esfregar peito contra peito, bico contra bico...
Depois de me dar esse show por vários minutos, vieram para perto de mim. Aldana sentou no sofá à minha direita e começou a me beijar, a me acariciar: o cabelo, meu corpo, meu peito, meus braços. Senti a respiração dela ofegante e minhas mãos brincavam nos peitos dela. Noelia tinha ido para o chão, entre minhas pernas, tinha puxado minha rola e parecia querer arrancá-la de mim. Como ela era boa nisso! Muito boa!
Nisso, Noelia pediu para parar um minuto, precisava mijar. Então vi ela se afastar até o banheiro que ficava perto. Era um ambiente simples, não tinha muito o que conhecer.
A ruiva continuou do meu lado, mordiscando minha orelha e sussurrou:
"Sabe que eu e minha amiga somos bem putinhas, vamos te dar essa bundinha pequena e vamos tomar todo seu leite, passando de boquinha em boquinha..."
Ela falava de um jeito tão puta e com esses diminutivos que só me deixavam mais excitado. Mas foi nesse momento que minha sorte mudou, quando percebi que as coisas não eram como eu pensava. Talvez pela minha bebedeira, talvez pela penumbra, mas Noelia tinha deixado a porta entreaberta e eu pude notar que ela mijava em pé, igual eu faço, igual os homens fazem!
A amiga dela tentou me impedir, mas eu deixei ela no sofá e fui até o banheiro. Surpreendi Noelia saindo, segurei ela pelos braços e falei:
"Para, para, você não é... uma mulher… te vi mijando em pé…
Noelia então tentou me seduzir, me beijou de novo e, sem negar minhas palavras, partiu pra cima enquanto me apalpava
Vai, gostoso… que importa… vamos, me toca como antes…
Mas eu tava em outra, precisava confirmar, então entre leves empurrões onde ela tentava me acariciar e eu tentava chegar na buceta dela, finalmente fui entre as pernas dela e toquei um belo volume, então reclamei
Filho da puta! Tem pau! É um homem!
E ela continuou no jogo de sedução
Não seja careta… homem, mulher, que importa… o que importa é que você goste, olha… não gosta dos meus peitos, não gostou de como chupei seu pau?
E ela, ou ele, me tinha enredado nas teias dela, como se eu me rendesse de repente, Noelia era realmente gostosa pra negar, os peitos nus dela, as curvas, o rosto, os carinhos…
Ela me puxou de novo pro lado dela e me beijou outra vez, senti o calor dela, os gemidos, foi quando a voz de Aldana chamou nossa atenção
Ei, vocês dois, vão me deixar de fora dessa?
No sofá, a ruiva tava completamente nua, com os peitos empinados e um belo pau duro, não me surpreendeu que ela também fosse ele, e ali estava eu, entregue pela primeira vez, pronto pra transar com duas travestis…
Fomos os três pra cama de casal que tava num canto, rapidamente percebi que a loira parecia ser mais mulher, com uma posição passiva, mas Aldana não era de se confiar, o pau duro dela tava ameaçador.
As duas se colocaram de quatro, lado a lado, as bundas grandes delas me pareceram muito femininas, apesar de não serem o que aparentavam, completamente depiladas, se abriram pra mim, em posição receptiva, então fui por trás, molhei meus dedos e enfiei dois da mão direita no cu de Aldana, e dois da mão esquerda no de Noelia, as duas começaram a gemer e a pedir pau, eu tava com tesão, então fui atrás da loira e com uma enfiada só meti tudo. Toda no cu, ela se arqueou de prazer, comecei a meter nela, ela gemia.
Depois foi a vez da ruiva, enfiei tudo e me mexi dentro dela, e voltei a alternar umas duas vezes.
No geral, tudo parecia ir de maravilha, eu comia a bunda da Aldana e da Noelia, um pouco cada uma, mas as coisas iam mudar...
A loira quis que fosse tudo pra ela, só me deitou de costas pra vir por cima de mim, montar em mim com uma perna de cada lado, sentou no meu pau duro e empurrou até ter tudo dentro, começou a rebolando os quadris e foi estranho pra mim sentir as bolas e o pau dela no meu púbis, mas não me incomodou, ela me beijou e gemeu com meu pau no cu dela, a Aldana interrompeu, chegou perto do rosto dela e esfregou a rola na cara, nos lábios, eu só olhava enquanto metia no cu dela, uma das garotas chupava a outra, o pau da ruiva tava perto do meu rosto, eu acariciava os peitos da Noelia, de repente ela veio até mim e me deu um beijo enorme, e parece loucura, mas o fato dela estar chupando um pau não me incomodou, na verdade acho que ela só tava testando minha reação, então ela voltou a chupar, e voltou a me beijar, e mais uma vez, na seguinte ela pegou uma das minhas mãos que tava no peito dela e levou até o pau duro pra eu acariciar, na real comecei a masturbar ela devagar enquanto ela lambia.
Essa nova situação também não me desagradou, o pau da Aldana era bem grosso e a cabeça brilhava na luz do amanhecer, Noelia continuava alternando essas lambidas com beijos na minha boca, só que de vez em quando ia aproximando mais e mais da minha boca, de novo observando minha reação, até ficar tão perto que precisei saber do que se tratava, e estiquei minha língua pra alcançar a glande, foi quando a loira se deu por satisfeita, me deixou chupando o pau da ruiva e ela focou no próprio prazer, acelerando o ritmo, gemendo, e a outra fazia eu chupar a rola depilada, mais e mais fundo, mais forte. Mais selvagem…
Foi descobrir algo novo, adorava lamber a pica dela, fiquei tão excitado que não aguentei e em poucos minutos enchi o cu da Noélia de porra…
A loira saiu do meu lado com o cu aberto e cheio de sêmen, meio resignada, disse pra Aldana:
— Esse otário já gozou… pouca resistência…
E me deixaram de lado, Aldana ainda com o pau duro e voltaram ao início, quando a outra chupava ela, enquanto Noélia parecia não conseguir ereção, se mostrando totalmente passiva.
Só fiquei observando a ruiva chupar a pica da loira, achei muito excitante, só olhar…
Logo trocaram, as duas na minha frente, de lado, Noélia na frente, Aldana atrás, uma penetrando a outra, a loira de pernas abertas e eu via em primeiro plano a pica entrando e saindo do cu dela, os peitos balançando, os gemidos, a cena foi muito forte, o pau mole dela balançava sem controle pra todo lado, e eu me senti duro de novo, fui com tudo, me juntei a elas, peguei aquele membro mole e meti na boca, comecei a chupar loucamente e Noélia só empurrou minha cabeça entre as pernas dela, até o fundo.
Aos poucos foi crescendo na minha boca, e mais, e mais, até sentir na garganta, estava delicioso, acariciei as pernas, os peitos, éramos naquele momento uma triangulação perfeita.
Não sei como aconteceu, mas em algum momento eu estava de quatro, a ruiva na frente com a boceta na minha boca, a outra atrás lambendo a minha.
Senti a loira passar a língua na minha glande, depois no tronco, depois nas bolas, e depois no meu cu… mesmo gostando, reclamei nervoso:
— Para, puta! Onde cê vai???
— Calma, pai… não reclama… vê se é homem… reclama de tudo…
E voltou a lamber meu cu, fiquei nervoso, na defensiva e com desejo, com medo e loucura ao mesmo tempo…
Senti ela se ajeitar atrás de mim pelas costas, me segurou pelos quadris, a rola dela afiada passeou perto da minha intimidade, e antes de dar a estocada final disse
Agora é minha vez…
Empurrou com força, me abriu de uma vez e arrancou um gemido grave de mim, me manteve na posição, esperando meu esfíncter se acostumar, a ruiva ria e tentava me comer pela boca.
Era uma loucura total, fiquei preso entre as duas, uma na frente, outra atrás, se eu avançava, uma enterrava na minha boca, se eu recuava, a outra no meu cu, tava cercado, nem sei como fui parar ali.
Elas brincaram comigo, me balançavam de um lado pro outro, buscando o próprio prazer nos meus movimentos, o pau no meu rabo me dava uma dor gostosa, e a satisfação da que lambia me fazia brotar saliva entre os lábios. Senti prazer, prazer demais, a Noelia me masturbou enquanto me comia pelo cu, foi muito gostoso, comecei a jorrar porra, a gemer, ela se contraiu e gozou quase junto, enchendo meus intestinos até transbordar…
A Aldana foi a última e me pegou de surpresa, ainda tava concentrado no que rolava nas minhas costas quando um gosto estranho tomou minha boca, percebi que ela começava a gozar, tentei me afastar mas, como tantas vezes eu fiz com tantas mulheres, ela segurou minha cabeça com força e não deixou eu me soltar, cuspi parte dos sucos dela, mas também engoli um bocado, sentindo meu esôfago viscoso…
Naquela madrugada fiquei estupefato, incrédulo, uma virada na minha vida, tava suado, ofegante, com sêmen no meu cu, meu esfíncter dolorido e esticado, ainda saboreando o amargor da porra na minha boca, naquela madrugada comprovei que podia curtir o sexo de um jeito muito mais amplo do que sempre curti, sem pensar, derrubava muitos mitos, muitos preconceitos.
Pra fechar, só digo que o tempo passou, e me sinto feliz pela confusão daquela noite, nunca mais visitei aquelas minas, mas elas abriram as portas pra eu ter uma mente aberta...
Se você gostou dessa história e é maior de idade, pode me escrever com o título 'CONFUSÃO' para dulces.placeres@live.com
0 comentários - Confusão na Buceta