No dejes de pasar por mi mejor post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
Pasados mis cincuenta años había logrado demasiados objetivos y había fracasado en otros. Después de años de esfuerzo ejercía la gerencia de una prestigiosa multinacional y gozaba de una inmejorable posición económica.
Esto me había ayudado a acostarme con cuanta mujer quisiera, lo que me llevó a un fracaso matrimonial tras otro, siempre fui desprolijo en este aspecto y mi pasión, mi devoción por una mujer terminaba en la cama, cumplido el objetivo perdía el interés y en poco tiempo aparecía una nueva presa a la que cotejar.
Saben, creo que nunca supe lo que era el amor, solo sentí esa adrenalina con mi posición laboral y con el dinero, pero con las mujeres, jamás.
Así puedo justificar las cuatro esposas que dejé en el camino, a los veinte, a los treinta, a los cuarenta y la última hace tres años.
Con todas tuve hijos, tres, uno, dos y uno respectivamente, pero terminé viviendo solo en mi castillo, con el respeto de cada uno, pero solo al fin, a pesar que nunca les hice faltar nada, siempre tapando con dinero mi poco afecto.
Tobías es mi hijo mayor y era el que más se acercaba a mí, un poco por la edad, otro poco porque nunca se llevaba bien con su madre.
Así fue que una noche trajo a su novia a cenar a casa, el, ella y yo, quería presentármela, a pesar que él hacía rato que había pasado los veinte ella aun no llegaba a esa edad.
No tuve una buena impresión de Taiana, casi una adolescente que se paraba en unos enormes zapatos con plataformas, para disimular su pequeña estatura, un diminuto vestido negro que cubría apenas lo necesario dejando a las claras que todo lo que no se había desarrollado en altura lo había hecho hacia a atrás y hacia adelante con unas tetas y un culo que llegaban al límite de la desproporción, se hacía evidente que era de esas chicas que estaban en el momento justo.
Pero no era su vestimenta la que no me daba buena impresión, al fin y al cabo, era joven, lo que si me molestó fue su desfachatez al tutearme y tratarme como a uno más de sus amiguitos y a pesar que yo trataba de mantener distancia ella usaba un tono vulgar desprovisto del más mínimo respeto, aunque sea por la diferencia de edad.
A pesar que más de una vez traté de advertirle a mi hijo de mi percepción de que era una putita cualquiera, él se molestaba conmigo objetando que mis relaciones de pareja no eran justamente un ejemplo, y no solo que no logré separarlos, sino que al poco tiempo él la traería a convivir bajo el mismo techo.
Y ahí sí que comenzaron los problemas…
Cómo yo manejaba mis horarios a conveniencia, empecé caer en casa a cualquier hora, para evaluar la convivencia, así descubriría por ejemplo que mi hijo preparaba el almuerzo, ponía la mesa, sacaba la mesa, lavaba, secaba y acomodaba todo mientras la señorita miraba las novelas, me cansé de decirle que no podía ser tan estúpido.
En una oportunidad, llegué por la tarde y no estaba ninguno de los dos, pero arriba de la mesa había quedado ‘olvidada’ una diminuta tanga usada, toda enrollada y con olores femeninos, que tuve que sacar del lugar.
Pero lo que realmente me molestó fue llegar un día y verla aparecerse en sostén y bombacha, prácticamente desnuda para que me dijera:
-Uy! perdón papi (si, también debía tolerar que me dijera ‘papi’), no sabía que habías llegado…
Y encima, en lugar de cubrirse pretendía quedarse así, por lo que retruqué
-Mirá mocosa, no sé qué educación te dieron tus padres, pero haceme el favor de cubrirte un poco!
Y ella se molestó, y el inútil de Tobías también se molestó conmigo…
Todo explotó por los aires una tarde de verano, llegué de improviso, mi hijo no estaba, ella escuchaba música en el patio trasero, por lo que al asomarme alcanzo a ver a la distancia que Taiana tomaba sol casi desnuda, con una colaless infartante y sin nada arriba, refrescándose con el agua de la piscina que tenía a su alcance, por lo que advertí:
-Taiana, te aviso que llegué!
Solo para ir a la cocina a preparar un refresco, imaginen la situación cuando diez minutos después ella aparece por sorpresa a mis espaldas diciendo:
-Uy! Papi! Que calor que hace…
Al girar me atraganto al verla acomodarse el cabello con su cuerpo todo mojado, con sus enormes pechos desnudos, con la tanga pegada en su intimidad denunciando un cavado profundo, perdiéndose entre sus labios…
-Que querés lograr? Sos puta ó te haces la puta? No respetas ni al padre de tu novio?
Lo cierto es que tenía una erección más que evidente, entonces ella girando para retirarse dejándome ver su culo enorme contestó
-Al final yo tenía razón…
-En qué? En que tenías razón?
-Nada, dejalo así…
Encolerizado, tomándola fuertemente del brazo repetí la pregunta
-En que tienes razón?
-Dejáme! … en decirle a Tobías que sos un viejo reprimido y afeminado…
Y al hacerlo se escabulló de mi alcance, haciendo que su brazo transpirado y mojado resbalara de mi puño, fui tras ella tirándole un manotazo con el que solo alcancé a enganchar el elástico de la tanga que no resistió ante al forcejeo, por lo que siguió desnuda hasta el dormitorio.
Llegué embravecido, enceguecido, hecho una bestia, entonces ella me retó:
-Qué? Vas a cogerme? Si sos un viejo puto, y además impotente…
Me desnudé rápidamente, la empujé con violencia haciéndola caer de espaldas sobre el colchón, sin perder tiempo levanté sus piernas y se la enterré hasta el fondo haciéndola arquear, ella empezó a gemir, y yo me llenaba la vista con su argolla depilada y sus enormes senos que se bamboleaban hacia arriba y hacia abajo producto de mis arremetidas como dos enormes gelatinas que no caben en la copa. Taiana gemía pareciendo que se quedaba sin aire, se acariciaba los labios, los pechos y hasta la concha.
Tenía furia, tenía fuego en la sangre, en la habitación había aroma a su sexo mezclado con la transpiración del sol, mi olfato se llenaba de ella, sus impresionantes curvas de mujer llenaban mi vista, sus gemidos de perra violada llenaban mis oídos y su piel de adolescente llenaba mi alma perversa, rápidamente llené su concha de leche, la había cogido toda…
Salí a un costado, transpirado y confundido, respirando agitado, entonces ella con cara de consternación preguntó:
-É só isso? Já acabou? Tô vendo quem sai do teu filho…
Isso mexeu com meu ego, minha vaidade de macho. Corri pro quarto pra pegar aquelas pílulas mágicas pra voltar à ação o mais rápido possível, e de novo aquela puta ia me surpreender. Quando cheguei, encontrei ela com um vibrador fino e pequeno acariciando o clitóris, enquanto enfiava outro gigante bem fundo na buceta, pra tirar ele encharcado de porra que minutos antes eu tinha deixado lá dentro, levar à boca e saborear tudo. Parecia estar adorando e me olhava provocante enquanto passava a ponta da língua no brinquedo cheio de sêmen, saboreando como se fosse um sorvete de creme gigante.
Rapidamente senti meu pau endurecer de novo, não sei se por causa da pílula ou da cena que se apresentava diante dos meus olhos. Fui pra cima dela de novo, mas ela esticou a perna, apoiando o pé no meu peito, e decretou:
-Não, não… com pressa? Agora você vai ter que esperar…
E me deixando de lado, ficou de quatro, sem parar de acariciar o clitóris com o brinquedo que não parava de vibrar. Os quadris largos dela pareciam ainda mais largos, e a bunda imponente, com as coxas curtas e grossas apontando pro meu lado. Aí ela começou a brincar com o consolo grosso e comprido na porta do cu. Isso me enlouqueceu, e ela percebeu. Então, devagar, pressionou a entrada do ânus até que a cabeça do brinquedo se enfiou lentamente, pra depois brincar naquela posição, tirar e me mostrar como ficava aberto diante dos meus olhos.
Ela repetia o jogo, só pra eu ver o anel dilatado e me deixar com vontade, pra provocar, sabendo como enlouquecer um homem.
Queria mais, então parti pra cima de novo, obrigando ela a deitar de barriga pra baixo pra subir na cintura dela, com as pernas ao lado, sentando nas costas dela de um jeito que minhas mãos alcançassem a bunda. Ela ficou indefesa sob meu peso. Arranquei o vibrador enorme de minha mão direita e apontei no cu dela, comecei a empurrar pra dentro e ela reclamou de novo
-Para! Para! Não… não… é muito comprido… para! Tô falando pra você parar!!!
A sensação misturada de estupro com vingança era forte demais, e como se estivesse enterrando uma adaga em busca do coração dela, milímetro por milímetro eu pressionei e as reclamações dela embriagavam meus ouvidos, por mais longo que fosse, fui introduzindo até que os testículos siliconados da base encostaram na bunda dela, tudo até o fundo, meu sadismo estava satisfeito.
Então virei ela e mudei de posição, agora de barriga pra cima com o brinquedo no cu, me acomodei em cima dos peitos dela e me masturbei entre eles, eles se mostravam macios e perfeitos, a Taiana apertava pra esconder entre eles meu pau quente enquanto com os polegares acariciava os próprios mamilos.
Eu procurava de um lado o buraco da buceta dela pra enterrar meus dedos, sentindo o brinquedo duro no outro canal, do outro lado levava de vez em quando meu pau até a boca dela pra ela lamber à vontade, esticando a língua como uma cobra pra alcançar, pra chupar, pra depois esconder de novo no meio do busto dela, naquele momento ia até a boca dela com a minha, pra beijar, pra sentir meu próprio gosto no hálito dela, cheiro do meu sexo na boca dela…
Assim cheguei pela segunda vez, meu gozo banhou as montanhas dela, os mamilos, o pescoço e até os lábios, observei ela saborear meu esperma e acariciar os peitos com meus fluidos, como se passasse creme hidratante.
E eu não sabia se ela tinha tido orgasmos, também não tava nem aí…
Mas voltando à carga e se colocando de novo de quatro, ela me perguntou:
-E aí? não vai me fazer a Booty?
Nisso já tinha liberado o esfíncter dela e levado o brinquedo pro ânus, o rabo dela tava aberto como um cu de hóquei, fui atrás dela me levantando no colchão mas invertido, de modo a ver só os glúteos dela e como o consolo enorme entrava e saía da buceta dela. Assim eu subia e descia, enchendo o cu dela, meu pau parecia não ser suficiente pra um craterão daquele, mas não ia dar motivo pra ela reclamar, as palavras de incentivo dela me faziam continuar, não parar, meter com força, ela gritava enquanto se enfiava na pussy como uma louca, como uma ninfomaníaca.
Sentia meu coração batendo feito louco, minhas pernas cãibrando, mas finalmente o cu dela começava a encher com meu esperma, igual poço de petróleo, o líquido transbordando entre o buraco e meu pau quente...
Agora sim, me joguei exausto, mas Taiana continuou:
-Agora vou te dar o melhor boquete da sua vida!
Já tava me acovardando, mas ela se jogou em cima de mim, de cabeça pra baixo, e começou a chupar meu pau, endemoniada como se a gente tivesse começando agora, e como ela fazia bem! Era uma chupadora de pica excepcional, retribuí o gesto já que os lábios dela molhados e o cu aberto ainda escorrendo porra estavam na minha boca, beijei o clitóris dela e foi aí que comecei a me sentir mal, suando, com uma dor no peito insuportável...
E aqui estou, na maca do hospital, me recuperando da cirurgia do coração, tô assustado, quase não escapei, os médicos dizem que tô muito fraco e que não posso ter sustos, faz uns minutos que o horário de visitas acabou, não tinha muitos parentes, entre eles Tobias e Taiana, os dois com lágrimas nos olhos, Taiana volta uns segundos porque tinha esquecido a bolsa, não consigo falar, só olhar, ela se certifica que ninguém vê, vem do meu lado, me olha, pega meu dedo indicador e leva pra baixo da saia curta dela, enterra na pussy molhada, tira e coloca na boca, chupa, ri, me beija a testa, pisca um olho e vai embora...
Se você é maior de idade e quiser me deixar um comentário, pode fazer com o título 'A NAMORADA DO MEU FILHO' para dulces.placeres@live.com
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No te vas a arrepentir!
Pasados mis cincuenta años había logrado demasiados objetivos y había fracasado en otros. Después de años de esfuerzo ejercía la gerencia de una prestigiosa multinacional y gozaba de una inmejorable posición económica.
Esto me había ayudado a acostarme con cuanta mujer quisiera, lo que me llevó a un fracaso matrimonial tras otro, siempre fui desprolijo en este aspecto y mi pasión, mi devoción por una mujer terminaba en la cama, cumplido el objetivo perdía el interés y en poco tiempo aparecía una nueva presa a la que cotejar.
Saben, creo que nunca supe lo que era el amor, solo sentí esa adrenalina con mi posición laboral y con el dinero, pero con las mujeres, jamás.
Así puedo justificar las cuatro esposas que dejé en el camino, a los veinte, a los treinta, a los cuarenta y la última hace tres años.
Con todas tuve hijos, tres, uno, dos y uno respectivamente, pero terminé viviendo solo en mi castillo, con el respeto de cada uno, pero solo al fin, a pesar que nunca les hice faltar nada, siempre tapando con dinero mi poco afecto.
Tobías es mi hijo mayor y era el que más se acercaba a mí, un poco por la edad, otro poco porque nunca se llevaba bien con su madre.
Así fue que una noche trajo a su novia a cenar a casa, el, ella y yo, quería presentármela, a pesar que él hacía rato que había pasado los veinte ella aun no llegaba a esa edad.
No tuve una buena impresión de Taiana, casi una adolescente que se paraba en unos enormes zapatos con plataformas, para disimular su pequeña estatura, un diminuto vestido negro que cubría apenas lo necesario dejando a las claras que todo lo que no se había desarrollado en altura lo había hecho hacia a atrás y hacia adelante con unas tetas y un culo que llegaban al límite de la desproporción, se hacía evidente que era de esas chicas que estaban en el momento justo.
Pero no era su vestimenta la que no me daba buena impresión, al fin y al cabo, era joven, lo que si me molestó fue su desfachatez al tutearme y tratarme como a uno más de sus amiguitos y a pesar que yo trataba de mantener distancia ella usaba un tono vulgar desprovisto del más mínimo respeto, aunque sea por la diferencia de edad.
A pesar que más de una vez traté de advertirle a mi hijo de mi percepción de que era una putita cualquiera, él se molestaba conmigo objetando que mis relaciones de pareja no eran justamente un ejemplo, y no solo que no logré separarlos, sino que al poco tiempo él la traería a convivir bajo el mismo techo.
Y ahí sí que comenzaron los problemas…
Cómo yo manejaba mis horarios a conveniencia, empecé caer en casa a cualquier hora, para evaluar la convivencia, así descubriría por ejemplo que mi hijo preparaba el almuerzo, ponía la mesa, sacaba la mesa, lavaba, secaba y acomodaba todo mientras la señorita miraba las novelas, me cansé de decirle que no podía ser tan estúpido.
En una oportunidad, llegué por la tarde y no estaba ninguno de los dos, pero arriba de la mesa había quedado ‘olvidada’ una diminuta tanga usada, toda enrollada y con olores femeninos, que tuve que sacar del lugar.
Pero lo que realmente me molestó fue llegar un día y verla aparecerse en sostén y bombacha, prácticamente desnuda para que me dijera:
-Uy! perdón papi (si, también debía tolerar que me dijera ‘papi’), no sabía que habías llegado…
Y encima, en lugar de cubrirse pretendía quedarse así, por lo que retruqué
-Mirá mocosa, no sé qué educación te dieron tus padres, pero haceme el favor de cubrirte un poco!
Y ella se molestó, y el inútil de Tobías también se molestó conmigo…
Todo explotó por los aires una tarde de verano, llegué de improviso, mi hijo no estaba, ella escuchaba música en el patio trasero, por lo que al asomarme alcanzo a ver a la distancia que Taiana tomaba sol casi desnuda, con una colaless infartante y sin nada arriba, refrescándose con el agua de la piscina que tenía a su alcance, por lo que advertí:
-Taiana, te aviso que llegué!
Solo para ir a la cocina a preparar un refresco, imaginen la situación cuando diez minutos después ella aparece por sorpresa a mis espaldas diciendo:
-Uy! Papi! Que calor que hace…
Al girar me atraganto al verla acomodarse el cabello con su cuerpo todo mojado, con sus enormes pechos desnudos, con la tanga pegada en su intimidad denunciando un cavado profundo, perdiéndose entre sus labios…
-Que querés lograr? Sos puta ó te haces la puta? No respetas ni al padre de tu novio?
Lo cierto es que tenía una erección más que evidente, entonces ella girando para retirarse dejándome ver su culo enorme contestó
-Al final yo tenía razón…
-En qué? En que tenías razón?
-Nada, dejalo así…
Encolerizado, tomándola fuertemente del brazo repetí la pregunta
-En que tienes razón?
-Dejáme! … en decirle a Tobías que sos un viejo reprimido y afeminado…
Y al hacerlo se escabulló de mi alcance, haciendo que su brazo transpirado y mojado resbalara de mi puño, fui tras ella tirándole un manotazo con el que solo alcancé a enganchar el elástico de la tanga que no resistió ante al forcejeo, por lo que siguió desnuda hasta el dormitorio.
Llegué embravecido, enceguecido, hecho una bestia, entonces ella me retó:
-Qué? Vas a cogerme? Si sos un viejo puto, y además impotente…
Me desnudé rápidamente, la empujé con violencia haciéndola caer de espaldas sobre el colchón, sin perder tiempo levanté sus piernas y se la enterré hasta el fondo haciéndola arquear, ella empezó a gemir, y yo me llenaba la vista con su argolla depilada y sus enormes senos que se bamboleaban hacia arriba y hacia abajo producto de mis arremetidas como dos enormes gelatinas que no caben en la copa. Taiana gemía pareciendo que se quedaba sin aire, se acariciaba los labios, los pechos y hasta la concha.
Tenía furia, tenía fuego en la sangre, en la habitación había aroma a su sexo mezclado con la transpiración del sol, mi olfato se llenaba de ella, sus impresionantes curvas de mujer llenaban mi vista, sus gemidos de perra violada llenaban mis oídos y su piel de adolescente llenaba mi alma perversa, rápidamente llené su concha de leche, la había cogido toda…
Salí a un costado, transpirado y confundido, respirando agitado, entonces ella con cara de consternación preguntó:
-É só isso? Já acabou? Tô vendo quem sai do teu filho…Isso mexeu com meu ego, minha vaidade de macho. Corri pro quarto pra pegar aquelas pílulas mágicas pra voltar à ação o mais rápido possível, e de novo aquela puta ia me surpreender. Quando cheguei, encontrei ela com um vibrador fino e pequeno acariciando o clitóris, enquanto enfiava outro gigante bem fundo na buceta, pra tirar ele encharcado de porra que minutos antes eu tinha deixado lá dentro, levar à boca e saborear tudo. Parecia estar adorando e me olhava provocante enquanto passava a ponta da língua no brinquedo cheio de sêmen, saboreando como se fosse um sorvete de creme gigante.
Rapidamente senti meu pau endurecer de novo, não sei se por causa da pílula ou da cena que se apresentava diante dos meus olhos. Fui pra cima dela de novo, mas ela esticou a perna, apoiando o pé no meu peito, e decretou:
-Não, não… com pressa? Agora você vai ter que esperar…
E me deixando de lado, ficou de quatro, sem parar de acariciar o clitóris com o brinquedo que não parava de vibrar. Os quadris largos dela pareciam ainda mais largos, e a bunda imponente, com as coxas curtas e grossas apontando pro meu lado. Aí ela começou a brincar com o consolo grosso e comprido na porta do cu. Isso me enlouqueceu, e ela percebeu. Então, devagar, pressionou a entrada do ânus até que a cabeça do brinquedo se enfiou lentamente, pra depois brincar naquela posição, tirar e me mostrar como ficava aberto diante dos meus olhos.
Ela repetia o jogo, só pra eu ver o anel dilatado e me deixar com vontade, pra provocar, sabendo como enlouquecer um homem.
Queria mais, então parti pra cima de novo, obrigando ela a deitar de barriga pra baixo pra subir na cintura dela, com as pernas ao lado, sentando nas costas dela de um jeito que minhas mãos alcançassem a bunda. Ela ficou indefesa sob meu peso. Arranquei o vibrador enorme de minha mão direita e apontei no cu dela, comecei a empurrar pra dentro e ela reclamou de novo
-Para! Para! Não… não… é muito comprido… para! Tô falando pra você parar!!!
A sensação misturada de estupro com vingança era forte demais, e como se estivesse enterrando uma adaga em busca do coração dela, milímetro por milímetro eu pressionei e as reclamações dela embriagavam meus ouvidos, por mais longo que fosse, fui introduzindo até que os testículos siliconados da base encostaram na bunda dela, tudo até o fundo, meu sadismo estava satisfeito.
Então virei ela e mudei de posição, agora de barriga pra cima com o brinquedo no cu, me acomodei em cima dos peitos dela e me masturbei entre eles, eles se mostravam macios e perfeitos, a Taiana apertava pra esconder entre eles meu pau quente enquanto com os polegares acariciava os próprios mamilos.
Eu procurava de um lado o buraco da buceta dela pra enterrar meus dedos, sentindo o brinquedo duro no outro canal, do outro lado levava de vez em quando meu pau até a boca dela pra ela lamber à vontade, esticando a língua como uma cobra pra alcançar, pra chupar, pra depois esconder de novo no meio do busto dela, naquele momento ia até a boca dela com a minha, pra beijar, pra sentir meu próprio gosto no hálito dela, cheiro do meu sexo na boca dela…
Assim cheguei pela segunda vez, meu gozo banhou as montanhas dela, os mamilos, o pescoço e até os lábios, observei ela saborear meu esperma e acariciar os peitos com meus fluidos, como se passasse creme hidratante.
E eu não sabia se ela tinha tido orgasmos, também não tava nem aí…
Mas voltando à carga e se colocando de novo de quatro, ela me perguntou:
-E aí? não vai me fazer a Booty?
Nisso já tinha liberado o esfíncter dela e levado o brinquedo pro ânus, o rabo dela tava aberto como um cu de hóquei, fui atrás dela me levantando no colchão mas invertido, de modo a ver só os glúteos dela e como o consolo enorme entrava e saía da buceta dela. Assim eu subia e descia, enchendo o cu dela, meu pau parecia não ser suficiente pra um craterão daquele, mas não ia dar motivo pra ela reclamar, as palavras de incentivo dela me faziam continuar, não parar, meter com força, ela gritava enquanto se enfiava na pussy como uma louca, como uma ninfomaníaca.
Sentia meu coração batendo feito louco, minhas pernas cãibrando, mas finalmente o cu dela começava a encher com meu esperma, igual poço de petróleo, o líquido transbordando entre o buraco e meu pau quente...
Agora sim, me joguei exausto, mas Taiana continuou:
-Agora vou te dar o melhor boquete da sua vida!
Já tava me acovardando, mas ela se jogou em cima de mim, de cabeça pra baixo, e começou a chupar meu pau, endemoniada como se a gente tivesse começando agora, e como ela fazia bem! Era uma chupadora de pica excepcional, retribuí o gesto já que os lábios dela molhados e o cu aberto ainda escorrendo porra estavam na minha boca, beijei o clitóris dela e foi aí que comecei a me sentir mal, suando, com uma dor no peito insuportável...
E aqui estou, na maca do hospital, me recuperando da cirurgia do coração, tô assustado, quase não escapei, os médicos dizem que tô muito fraco e que não posso ter sustos, faz uns minutos que o horário de visitas acabou, não tinha muitos parentes, entre eles Tobias e Taiana, os dois com lágrimas nos olhos, Taiana volta uns segundos porque tinha esquecido a bolsa, não consigo falar, só olhar, ela se certifica que ninguém vê, vem do meu lado, me olha, pega meu dedo indicador e leva pra baixo da saia curta dela, enterra na pussy molhada, tira e coloca na boca, chupa, ri, me beija a testa, pisca um olho e vai embora...
Se você é maior de idade e quiser me deixar um comentário, pode fazer com o título 'A NAMORADA DO MEU FILHO' para dulces.placeres@live.com
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