No dejes de pasar por mi mejor post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
Esta historia sucedió poco tiempo atrás cuando recién tenía diecinueve años, fue la primera vez que me acosté con un hombre porque necesitaba algo a cambio, era casi una niña inexperta y sabía poco de la vida, hoy me da un poco de risa puesto que ese bastardo me cogió casi por nada, le puse un bajo precio a mi conchita, cosa que aprendí a cotizar con los años y hoy en día el que quiera llevarme a la cama tiene que tener unos buenos pesos.
Siempre fui una chica de clase baja, única hija de madre soltera, jamas conocí a mi padre.
Toda mi vida viví en la casa de mi abuela materna, mi abuelo falleció cuando era pequeña producto del alcoholismo.
También tengo un tío, hermano de mi mamá, pero el hizo su familia y vive en otra ciudad, nos visita cada tanto y solía dejarle unos pesos a mi madre para poder salir adelante.
La casa donde vivo es muy humilde, una edificación vieja, con revoques caídos, faltos de pintura y llenos de humedad, con puertas y ventanas pasadas de moda, la ausencia de un hombre en casa solo lograba que el deterioro sea cada vez mas pronunciado e irreversible.
La casa tiene por detrás un extenso terreno de verde césped, y soy quien siempre lo mantiene prolijo, en temporada de verano armamos una pequeña pileta de lona donde podemos refrescarnos, no mucho mas.
Como imaginarán, somos personas privadas de casi todo, mis mejores prendas y juguetes fueron siempre las cosas que me dejaba mi tío, que eran pertenencias de mi prima, imaginen lo frustrante que puede ser para una chica en desarrollo que sus mejores ropas fueran el descarte usado de otra persona.
Mi abuela estaba vieja y sorda, casi no veía, había tenido un pequeño accidente cardio vascular que la mantenía casi postrada y desconectada del mundo, también era mi tarea cuidarla, como así también estudiar, completar mis estudios. Mamá estaba ausente casi todo el día, trabajaba limpiando casas por aquí y por allá, donde le pagaban unos míseros pesos, ademas de contar con lo que cada tanto dejaba su hermano y un bono mensual que otorgaba el gobierno para gente de bajos recursos, a pesar de todo, solo era suficiente para comprar alimentos, no mucho mas.
Mi vida era muy triste, mi madre no quería que yo terminara como ella, por lo cual solo me obligaba a estudiar, ella se rompía el alma para que yo pudiera ser alguien en el futuro y tener una vida mas acomodada. Yo coincidía con ella en eso, no me veía refregando la mugre de otros, y estaba harta de respirar humedad y barrer polvillo de los pisos. Mamá y yo teníamos el mismo objetivo a futuro, solo que teníamos distintas ideas en como conseguirlo.
Mi mas preciado tesoro era un celular que mi tío me había regalado para mis quince años, no era de los mas modernos, pero me permitía hacer cosas básicas en mi momentos de ocio acompañando a mi anciana abuela. Yo ya me había desarrollado como mujer, de cabellos lacios y castaños a la cintura, rostro oval y ojos almendra, me siento bonita y me gusta como soy, carita inocente como dicen mis amigos, no tengo mucho busto, soy delgada, tampoco muchas caderas, pero si considero que tengo muy buenas piernas y una cola mas que generosa y llamativa, de hecho me apodan por ahí 'araña de galpón' porque soy puro culo.
Aprendería con rapidez que mi cuerpo y mi celular serían una mezcla explosiva, un arma para usar a mi favor y conseguir lo que deseaba conseguir.
En poco tiempo anduve navegando en distintos foros, me hice mis redes sociales, grupos de amigos, y aprendí que las fotos sexis pagaban, y jugaban a mi favor.
Empecé a morbosear con los chicos, me pasaba horas por chat, me excitaba muchos cuando trataban de seducirme, de acosarme, cuando me pedían fotos jugadas y cuando me decían que les hacía parar la verga, incluso que se masturbaran viendo mi culo.
Las primeras tomas fueron vestida, polleras, jean, normales, pero ellos siempre piden mas y mas, empecé a usar una tanga hilo dental, en la pileta de lona del patio y noté que eso era mejor aun, finalmente decidí tomar sol completamente desnuda e inundar la web con mis tomas, yo sabía que enloquecía a los hombres y eso me calentaba mucho.
Obviamente mi mamá no sabía nada de todo esto, ella era ajena y yo poco a poco me iba haciendo toda una putita, y me excitaba serlo, varios chicos me habían llevado a la cama, chicos que había conocido en la web, por mis fotos, por mis palabras, por mis curvas.
Todo era un juego divertido para mi, solo que aun no vislumbraba la posibilidad de hacer dinero con ello.
Y en todo ese torbellino de seducción apareció el señor Arturo en mi vida.
El como la mayoría me contactó para chatear, era un tipo de cincuenta y ocho años, imaginen que yo recién cumplía los diecinueve, era mucho mayor que yo, incluso que mi madre. Habitualmente me interesaban chicos de hasta treinta, treinta y cinco como mucho, por lo que en principio no le dí mucho calce a este vejete.
Pero no se, el señor Arturo por un lado era educado, me trataba bien, me enseñaba cosas, me gustaba su forma de ser, y por otro, cuando era la oportunidad me trataba como a una puta, una calienta pijas, una perra, y esa dualidad me excitaba demasiado.
Además, tenía una verga inmensa el viejo degenerado, primero pensé que eran fotos de la web, pero cuando hicimos vídeo llamada comprobé que no mentía, y aunque nunca se lo dije, mas de una vez me masturbé solo imaginando.
El señor Arturo siempre fue honesto conmigo, me dijo que era casado, se refería a su mujer cariñosamente como 'la gordi', por lo que sabía que no podía solo molestarlo y debía esperar a que el me contactara, eran las reglas del juego, también sabía que tenía cuatro hijos, y que su hija, la menor de los cuatro tenía mi edad.
El tenía un cuerpo acorde a su edad, de cabellos prematuramente encanecidos, altura media, bastante fornido y con una pancita generosa propia de los hombres de esa edad, sus orejas eran alargadas y llamativas, su mirada penetrante, ojos negros, piel bastante oscura, tenía eso si unos labios muy bonitos, muy marcados y delineados, era lo que mas me atraía de su rostro.
Pasábamos mucho tiempo escribiéndonos, el siempre decía que quería cogerme y yo solo le daba vueltas al asunto, tenía una lista muy larga de chicos que querían hacerlo, así que siempre le regalaba alguna foto para mantenerlo ahí, caliente y que solo se masturbara para bajarse la calentura. Siempre buscaba que mis fotos fueran insinuantes, ya fuera con ropas, con tangas, o completamente desnuda siempre me aseguraba de no mostrar todo para guardarme un as en la manga, sabía que la mejor manera de tener a los hombres a mis pies era mostrar pero no todo, que pensaran que en la próxima sería, pero esa próxima nunca llegaría.
Y señor Arturo terminaría cogiéndome...
En esos días mi mayor descarga a tierra era salir a patinar, era el único deporte por así decirlo que me motivaba. Claro, mis patines era esos tradicionales, con un un par de ruedas adelante y otro por detrás, con el freno de goma en la punta, gastados, obviamente eran la sobra de mi prima, a quien se los habían regalado por nunca le habían interesado demasiado.
Y fue cuando llegó la nueva moda, los nuevos rollers con cuatro ruedas en línea, y mientras mis amigas no tardaron en tenerlos, yo seguía con mis gastados patines. Para la mayoría de las personas, los rollers no significaban una gran inversión, pero para mi, eran inalcanzables.
Este tema, obviamente salió a la luz en mis charlas con el señor Arturo, y entre una cosa y otra el dejó ver que yo podría tenerlos si estaba dispuesta a a pagarlos...
Todo estaba claro, y como el tenía esposa le di la dirección de mi casa, total mi madre nunca estaba y mi abuela era casi una estatua. El señor Arturo llegó pasado el medio día, a la hora de la siesta, era mi primer encuentro cara a cara con el y lo cómico es que nunca pude tutearlo, yo lo esperaba ansiosa como una niña que espera el paso de Papá Noel o los Reyes Magos, el traía mi obsequio en una caja de envoltorio dorado, con un gran moño rojo y confieso que rompí los papeles con gran desesperación, mientras el miraba libidinosamente el plato que se comería en breve, como el lobo miraba a caperucita roja.
Yo tenia una corta falda tableada, con mis piernas desnudas, aun observaba mis nuevos rollers cuando una mano indiscreta de mi acompañante se coló por debajo para prenderse a mi glúteo desnudo, para susurrarme al oído
-Putita, te gusta tu regalo? ahora yo quiero el mio...
Sorri e não hesitei em beijar ele fundo, com a boca bem aberta, num beijo longo e gostoso enquanto passava a mão por cima da calça dele naquele volume generoso. Comecei a tocar ele por todo lado, a me esfregar no corpo dele igual as putas fazem, queria deixar ele bem quente. Pedi pra ele esperar um momento, fui na sala e deixei minha avó na frente da TV, aumentei o volume. Sabia que a velha tava em outro mundo, mas por via das dúvidas quis ser precavida.
Já sem preocupação com a vovó, e sabendo que minha mãe não vinha, peguei ele pela mão e levei pro quarto dela. Ela dormia na cama de casal velha onde muitos anos atrás meus avós dormiam, era o lugar mais confortável pra fazer o love.
Em segundos a gente já tava se revirando no colchão véio, o pobre tava fino, com aquelas marcas típicas de peso dos corpos. Me senti estranha pela diferença de idade, mas a aposta era excitante. O senhor Arturo começou a meter a mão em mim por todo lado, a beijar minha boca, meu pescoço, a acariciar minhas costas, minha bunda, minhas pernas, a chupar meus peitos de um jeito muito gostoso. Os dedos dele foram na minha buceta depilada e eu apertei as pernas pra ele não chegar no meu buraco, ele tava rápido demais, parecia uma locomotora.
Ele ainda tava de cueca e eu não parava de passar a mão no pacote dele, era enorme no toque, e ele tava adorando. Finalmente ele tirou a cueca e, num tom de ordem, falou:
— Dá-lhe, putinha, manda um boquete bem gostoso...
Ele se apoiou na cabeceira da cama, eu fui entre as pernas dele, me ajeitei com meu rosto colado na intimidade dele. Peguei com uma mão, tava uma delícia. Comecei a lamber devagar, a chupar tudo, pelo menos o que cabia na minha boca, porque era grande demais, comprido e grosso. O senhor Arturo só empurrava minha cabeça pra baixo, mas só conseguia me fazer engasgar.
Eu adorava chupar paus, mas aquele era especial. Aí ele, no meio do tesão, pegou o celular e começou a filmar o que eu tava fazendo. reclamei por ter notado - Seu Arturo... o que o senhor tá fazendo? - Tô te filmando, piranha, cê não vê o que eu tô fazendo? - Não... não me filma... o que o senhor vai fazer com esse vídeo? - Vou mostrar pra todos os meus amigos, o que cê acha? Cala a boca e continua chupando, olha pro celular e mostra bem a língua - Mas não, seu moço, não seja mau, não faça isso comigo... Ele não respondeu mais e só fez questão de que eu lambesse e me comportasse como uma puta, e o fato de me sentir filmada na intimidade me dava um formigamento entre as pernas, senti que tava toda molhada e excitada como poucas vezes estive. Senti que ele tava chegando lá, e só abri mais a boca e olhei fixo pro celular como ele tinha pedido. Um jorro longo de porra quente saltou do pau dele, bateu no meu céu da boca e nos meus dentes, e foi caindo na barriga dele enquanto a cabeça do pau ainda escorria com menos força. O seu Arturo continuava filmando, me mandou então limpar ele bem limpinho, comecei a fazer com minha língua e meus lábios, devagarzinho, até não sobrar nada, tinha adorado lamber toda aquela porra gostosa igual uma gatinha. - Que puta chupa-pau que você é... Só ri do comentário, na verdade ele já tava mais relaxado, mas eu tava quente igual brasa, queria pau, fui na cara dele e tentei beijar ele, mas ele me rejeitou e com um pouco de nojo disse: - Sai, suja... vai me beijar? Cê deve ter um gosto nojento de porra... puta chupa-pau... Longe de me humilhar, só me deixava mais e mais excitada, o seu Arturo tinha perdido a ereção e só dava atenção ao celular dele, me fez ver como ele compartilhava meu vídeo com os amigos dele e as coisas que eles comentavam sobre 'a mina que ele tava comendo' e, embora eu gostasse desse jogo, naquele momento eu só queria ter um pau bom dentro de mim. Deixei meu amante de lado e fui até o banheiro, trouxe comigo um desodorante aerosol de família, sentei na cama, abri minhas pernas e comecei a fazer o que precisava fazer, foi quase um insulto pro seu Arturo. Arturo, eu enfiava o desodorante bem fundo uma e outra vez pra ele perceber que tinha me deixado muito excitada.
Minhas insinuações sutis surtiram efeito e em pouco tempo eu tinha de novo a atenção do senhor Arturo, ele tinha largado o celular em cima do criado-mudo e agora o olhar dele ia pro meu corpo, e notei que devagar o monstro adormecido começava a se levantar de novo, ele me pegou quase à força e me arrastou pro lado dele, tirou o desodorante e jogando no chão gritou
-Vem aqui, puta, vou te ensinar o que é um homem...
E fez eu sentar em cima dele, só pra cavalgar, peguei o pau dele entre meus dedos e ajeitei pra entrar, eu tava tão molhada, escorrendo sucos que engoli tudo de uma vez até o fundo, porra, que pau terrível que ele tinha, senti uma pontada lá no fundo, tentei me afastar um pouco mas ele me segurou pelos quadris e empurrou bem pra baixo pra entrar tudo de novo, e ali me manteve, em movimentos curtos pra deixar enterrado até o fundo, só fez eu começar a gemer, a gritar, e tudo ficava perversamente delicioso. Ele pegou minha mão, começou a chupar meus dedos e então me ordenou
-Puta, enfia os dedos no seu cu...
E eu fiz, enfiei meus dedos finos pelo meu esfíncter pra sentir o pau enorme se mexendo no canal vaginal, eu me derretia em pequenos orgasmos e pra completar o senhor Arturo chupava meus peitos de beijos e provocava meus mamilos com a língua, era tudo tão gostoso...
Ele me virou, fiquei deitada e ele se meteu entre minhas pernas, começou a me comer o mais fundo que podia enquanto eu me tocava no clitóris, com força, mais força, rápido, mais rápido, o pau dele me penetrava tão fundo e tão gostoso que parecia me matar, meus gemidos se misturavam com o gemido constante da cama velha que parecia não aguentar as porradas, finalmente senti que ia gozar e como um mar de espasmos gritei um orgasmo lindo no quarto da minha mãe.
Tentei relaxar depois, mas ele continuava mais e mais, e agora ele tinha enfiado os dedos dele no meu cu. jogando um jogo de dupla penetração, caralho, até aquele momento eu não sabia que era multiorgásmica, o senhor Arturo conseguiu arrancar de mim seis orgasmos seguidos, contínuos, deliciosos, tive que implorar pra ele parar porque eu tava à beira do abismo, sentia meu coração querendo pular pra fora do peito.
Ele me virou de novo quase à força, fiquei de bruços no colchão e ele sentado nas minhas costas, em cima da parte de trás das minhas pernas, me disse algo tipo:
— Que pedaço de raba que você tem, garota, filha da puta!
E na sequência cuspiu no meu esfíncter pra massagear de leve, entendi a intenção dele e falei num tom de reprovação:
— O que o senhor Arturo tá fazendo? Vai me machucar... não seja mau...
Mas ele nem ligou pra minhas palavras, só apontou e se deixou cair com todo o peso do corpo, o pau dele entrou à força e, honestamente, me arrancou um grito de dor. O senhor Arturo cuspiu de novo, e aos poucos minha bunda se acostumou com aquele pedaço de carne.
Ele começou a meter com força enquanto fazia eu mesma separar minhas nádegas com as mãos, de novo ele tava com o celular na mão filmando tudo, isso me excitava, eu adorava ser filmada, ser fotografada, amava provocar os homens e adorava deixá-los com tesão com meus gemidos, era uma delícia ele arrebentar meu cu, caralho, me molho só de lembrar.
O senhor Arturo só parou quando gozou de novo, senti ele vindo, todo o esperma quente dele banhou meu buraco traseiro, ele se retirou deixando minha bunda toda dilatada e dolorida, mas tinha valido a pena.
A gente relaxou um pouco, ele me mostrou a nova filmagem e compartilhou com os amigos dele, e era sabido que aquilo ia se espalhar como fofoca de celular pra celular.
Depois daquele dia, o senhor Arturo tinha conseguido o que queria, e eu também, tava feliz com meus novos rollers.
E teve um antes e um depois, meus seguidores aumentaram de forma exponencial por causa daqueles vídeos, e com isso também vieram as propostas indecentes, e Entendi de verdade o valor incalculável do que eu carregava entre as pernas, e comecei a conseguir favores levando homens pra cama.
Comecei a me valorizar, a vender caro minha buceta, e hoje me sinto tão idiota por ter feito aquilo por uns patins miseráveis. Hoje, por isso, nem me dou ao trabalho de escrever. O senhor Arturo me comeu mais algumas vezes, mas como eu aumentava o preço, chegou um momento em que ele preferiu não pagar mais e foi atrás de conquistar outras garotas.
As coisas mudaram. A primeira coisa que consegui fazer foi pagar um asilo pra minha pobre avó viver seus últimos dias em paz. Agora tô terminando a papelada do financiamento da casinha que vamos comprar e, além disso, tô tirando minha carteira de motorista. Não tenho carro, mas quem sabe um dia.
Minha mãe não fala nada. Sabe que é disso que eu suo pra conseguir dinheiro. Ela não aprova, mas também não me julga. Pelo menos ela já não limpa a sujeira dos outros pra sobreviver.
Me despeço dando de presente uma das tantas fotos que me fizeram popular, de algum jeito. Beijinhos.
Se você gostou da história, pode me escrever com o título A YUMMY COCK DO SENHOR ARTURO para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
Esta historia sucedió poco tiempo atrás cuando recién tenía diecinueve años, fue la primera vez que me acosté con un hombre porque necesitaba algo a cambio, era casi una niña inexperta y sabía poco de la vida, hoy me da un poco de risa puesto que ese bastardo me cogió casi por nada, le puse un bajo precio a mi conchita, cosa que aprendí a cotizar con los años y hoy en día el que quiera llevarme a la cama tiene que tener unos buenos pesos.
Siempre fui una chica de clase baja, única hija de madre soltera, jamas conocí a mi padre.
Toda mi vida viví en la casa de mi abuela materna, mi abuelo falleció cuando era pequeña producto del alcoholismo.
También tengo un tío, hermano de mi mamá, pero el hizo su familia y vive en otra ciudad, nos visita cada tanto y solía dejarle unos pesos a mi madre para poder salir adelante.
La casa donde vivo es muy humilde, una edificación vieja, con revoques caídos, faltos de pintura y llenos de humedad, con puertas y ventanas pasadas de moda, la ausencia de un hombre en casa solo lograba que el deterioro sea cada vez mas pronunciado e irreversible.
La casa tiene por detrás un extenso terreno de verde césped, y soy quien siempre lo mantiene prolijo, en temporada de verano armamos una pequeña pileta de lona donde podemos refrescarnos, no mucho mas.
Como imaginarán, somos personas privadas de casi todo, mis mejores prendas y juguetes fueron siempre las cosas que me dejaba mi tío, que eran pertenencias de mi prima, imaginen lo frustrante que puede ser para una chica en desarrollo que sus mejores ropas fueran el descarte usado de otra persona.
Mi abuela estaba vieja y sorda, casi no veía, había tenido un pequeño accidente cardio vascular que la mantenía casi postrada y desconectada del mundo, también era mi tarea cuidarla, como así también estudiar, completar mis estudios. Mamá estaba ausente casi todo el día, trabajaba limpiando casas por aquí y por allá, donde le pagaban unos míseros pesos, ademas de contar con lo que cada tanto dejaba su hermano y un bono mensual que otorgaba el gobierno para gente de bajos recursos, a pesar de todo, solo era suficiente para comprar alimentos, no mucho mas.
Mi vida era muy triste, mi madre no quería que yo terminara como ella, por lo cual solo me obligaba a estudiar, ella se rompía el alma para que yo pudiera ser alguien en el futuro y tener una vida mas acomodada. Yo coincidía con ella en eso, no me veía refregando la mugre de otros, y estaba harta de respirar humedad y barrer polvillo de los pisos. Mamá y yo teníamos el mismo objetivo a futuro, solo que teníamos distintas ideas en como conseguirlo.
Mi mas preciado tesoro era un celular que mi tío me había regalado para mis quince años, no era de los mas modernos, pero me permitía hacer cosas básicas en mi momentos de ocio acompañando a mi anciana abuela. Yo ya me había desarrollado como mujer, de cabellos lacios y castaños a la cintura, rostro oval y ojos almendra, me siento bonita y me gusta como soy, carita inocente como dicen mis amigos, no tengo mucho busto, soy delgada, tampoco muchas caderas, pero si considero que tengo muy buenas piernas y una cola mas que generosa y llamativa, de hecho me apodan por ahí 'araña de galpón' porque soy puro culo.
Aprendería con rapidez que mi cuerpo y mi celular serían una mezcla explosiva, un arma para usar a mi favor y conseguir lo que deseaba conseguir.
En poco tiempo anduve navegando en distintos foros, me hice mis redes sociales, grupos de amigos, y aprendí que las fotos sexis pagaban, y jugaban a mi favor.
Empecé a morbosear con los chicos, me pasaba horas por chat, me excitaba muchos cuando trataban de seducirme, de acosarme, cuando me pedían fotos jugadas y cuando me decían que les hacía parar la verga, incluso que se masturbaran viendo mi culo.
Las primeras tomas fueron vestida, polleras, jean, normales, pero ellos siempre piden mas y mas, empecé a usar una tanga hilo dental, en la pileta de lona del patio y noté que eso era mejor aun, finalmente decidí tomar sol completamente desnuda e inundar la web con mis tomas, yo sabía que enloquecía a los hombres y eso me calentaba mucho.
Obviamente mi mamá no sabía nada de todo esto, ella era ajena y yo poco a poco me iba haciendo toda una putita, y me excitaba serlo, varios chicos me habían llevado a la cama, chicos que había conocido en la web, por mis fotos, por mis palabras, por mis curvas.
Todo era un juego divertido para mi, solo que aun no vislumbraba la posibilidad de hacer dinero con ello.
Y en todo ese torbellino de seducción apareció el señor Arturo en mi vida.
El como la mayoría me contactó para chatear, era un tipo de cincuenta y ocho años, imaginen que yo recién cumplía los diecinueve, era mucho mayor que yo, incluso que mi madre. Habitualmente me interesaban chicos de hasta treinta, treinta y cinco como mucho, por lo que en principio no le dí mucho calce a este vejete.
Pero no se, el señor Arturo por un lado era educado, me trataba bien, me enseñaba cosas, me gustaba su forma de ser, y por otro, cuando era la oportunidad me trataba como a una puta, una calienta pijas, una perra, y esa dualidad me excitaba demasiado.
Además, tenía una verga inmensa el viejo degenerado, primero pensé que eran fotos de la web, pero cuando hicimos vídeo llamada comprobé que no mentía, y aunque nunca se lo dije, mas de una vez me masturbé solo imaginando.
El señor Arturo siempre fue honesto conmigo, me dijo que era casado, se refería a su mujer cariñosamente como 'la gordi', por lo que sabía que no podía solo molestarlo y debía esperar a que el me contactara, eran las reglas del juego, también sabía que tenía cuatro hijos, y que su hija, la menor de los cuatro tenía mi edad.
El tenía un cuerpo acorde a su edad, de cabellos prematuramente encanecidos, altura media, bastante fornido y con una pancita generosa propia de los hombres de esa edad, sus orejas eran alargadas y llamativas, su mirada penetrante, ojos negros, piel bastante oscura, tenía eso si unos labios muy bonitos, muy marcados y delineados, era lo que mas me atraía de su rostro.
Pasábamos mucho tiempo escribiéndonos, el siempre decía que quería cogerme y yo solo le daba vueltas al asunto, tenía una lista muy larga de chicos que querían hacerlo, así que siempre le regalaba alguna foto para mantenerlo ahí, caliente y que solo se masturbara para bajarse la calentura. Siempre buscaba que mis fotos fueran insinuantes, ya fuera con ropas, con tangas, o completamente desnuda siempre me aseguraba de no mostrar todo para guardarme un as en la manga, sabía que la mejor manera de tener a los hombres a mis pies era mostrar pero no todo, que pensaran que en la próxima sería, pero esa próxima nunca llegaría.
Y señor Arturo terminaría cogiéndome...
En esos días mi mayor descarga a tierra era salir a patinar, era el único deporte por así decirlo que me motivaba. Claro, mis patines era esos tradicionales, con un un par de ruedas adelante y otro por detrás, con el freno de goma en la punta, gastados, obviamente eran la sobra de mi prima, a quien se los habían regalado por nunca le habían interesado demasiado.
Y fue cuando llegó la nueva moda, los nuevos rollers con cuatro ruedas en línea, y mientras mis amigas no tardaron en tenerlos, yo seguía con mis gastados patines. Para la mayoría de las personas, los rollers no significaban una gran inversión, pero para mi, eran inalcanzables.
Este tema, obviamente salió a la luz en mis charlas con el señor Arturo, y entre una cosa y otra el dejó ver que yo podría tenerlos si estaba dispuesta a a pagarlos...
Todo estaba claro, y como el tenía esposa le di la dirección de mi casa, total mi madre nunca estaba y mi abuela era casi una estatua. El señor Arturo llegó pasado el medio día, a la hora de la siesta, era mi primer encuentro cara a cara con el y lo cómico es que nunca pude tutearlo, yo lo esperaba ansiosa como una niña que espera el paso de Papá Noel o los Reyes Magos, el traía mi obsequio en una caja de envoltorio dorado, con un gran moño rojo y confieso que rompí los papeles con gran desesperación, mientras el miraba libidinosamente el plato que se comería en breve, como el lobo miraba a caperucita roja.
Yo tenia una corta falda tableada, con mis piernas desnudas, aun observaba mis nuevos rollers cuando una mano indiscreta de mi acompañante se coló por debajo para prenderse a mi glúteo desnudo, para susurrarme al oído
-Putita, te gusta tu regalo? ahora yo quiero el mio...
Sorri e não hesitei em beijar ele fundo, com a boca bem aberta, num beijo longo e gostoso enquanto passava a mão por cima da calça dele naquele volume generoso. Comecei a tocar ele por todo lado, a me esfregar no corpo dele igual as putas fazem, queria deixar ele bem quente. Pedi pra ele esperar um momento, fui na sala e deixei minha avó na frente da TV, aumentei o volume. Sabia que a velha tava em outro mundo, mas por via das dúvidas quis ser precavida. Já sem preocupação com a vovó, e sabendo que minha mãe não vinha, peguei ele pela mão e levei pro quarto dela. Ela dormia na cama de casal velha onde muitos anos atrás meus avós dormiam, era o lugar mais confortável pra fazer o love.
Em segundos a gente já tava se revirando no colchão véio, o pobre tava fino, com aquelas marcas típicas de peso dos corpos. Me senti estranha pela diferença de idade, mas a aposta era excitante. O senhor Arturo começou a meter a mão em mim por todo lado, a beijar minha boca, meu pescoço, a acariciar minhas costas, minha bunda, minhas pernas, a chupar meus peitos de um jeito muito gostoso. Os dedos dele foram na minha buceta depilada e eu apertei as pernas pra ele não chegar no meu buraco, ele tava rápido demais, parecia uma locomotora.
Ele ainda tava de cueca e eu não parava de passar a mão no pacote dele, era enorme no toque, e ele tava adorando. Finalmente ele tirou a cueca e, num tom de ordem, falou:
— Dá-lhe, putinha, manda um boquete bem gostoso...
Ele se apoiou na cabeceira da cama, eu fui entre as pernas dele, me ajeitei com meu rosto colado na intimidade dele. Peguei com uma mão, tava uma delícia. Comecei a lamber devagar, a chupar tudo, pelo menos o que cabia na minha boca, porque era grande demais, comprido e grosso. O senhor Arturo só empurrava minha cabeça pra baixo, mas só conseguia me fazer engasgar.
Eu adorava chupar paus, mas aquele era especial. Aí ele, no meio do tesão, pegou o celular e começou a filmar o que eu tava fazendo. reclamei por ter notado - Seu Arturo... o que o senhor tá fazendo? - Tô te filmando, piranha, cê não vê o que eu tô fazendo? - Não... não me filma... o que o senhor vai fazer com esse vídeo? - Vou mostrar pra todos os meus amigos, o que cê acha? Cala a boca e continua chupando, olha pro celular e mostra bem a língua - Mas não, seu moço, não seja mau, não faça isso comigo... Ele não respondeu mais e só fez questão de que eu lambesse e me comportasse como uma puta, e o fato de me sentir filmada na intimidade me dava um formigamento entre as pernas, senti que tava toda molhada e excitada como poucas vezes estive. Senti que ele tava chegando lá, e só abri mais a boca e olhei fixo pro celular como ele tinha pedido. Um jorro longo de porra quente saltou do pau dele, bateu no meu céu da boca e nos meus dentes, e foi caindo na barriga dele enquanto a cabeça do pau ainda escorria com menos força. O seu Arturo continuava filmando, me mandou então limpar ele bem limpinho, comecei a fazer com minha língua e meus lábios, devagarzinho, até não sobrar nada, tinha adorado lamber toda aquela porra gostosa igual uma gatinha. - Que puta chupa-pau que você é... Só ri do comentário, na verdade ele já tava mais relaxado, mas eu tava quente igual brasa, queria pau, fui na cara dele e tentei beijar ele, mas ele me rejeitou e com um pouco de nojo disse: - Sai, suja... vai me beijar? Cê deve ter um gosto nojento de porra... puta chupa-pau... Longe de me humilhar, só me deixava mais e mais excitada, o seu Arturo tinha perdido a ereção e só dava atenção ao celular dele, me fez ver como ele compartilhava meu vídeo com os amigos dele e as coisas que eles comentavam sobre 'a mina que ele tava comendo' e, embora eu gostasse desse jogo, naquele momento eu só queria ter um pau bom dentro de mim. Deixei meu amante de lado e fui até o banheiro, trouxe comigo um desodorante aerosol de família, sentei na cama, abri minhas pernas e comecei a fazer o que precisava fazer, foi quase um insulto pro seu Arturo. Arturo, eu enfiava o desodorante bem fundo uma e outra vez pra ele perceber que tinha me deixado muito excitada.
Minhas insinuações sutis surtiram efeito e em pouco tempo eu tinha de novo a atenção do senhor Arturo, ele tinha largado o celular em cima do criado-mudo e agora o olhar dele ia pro meu corpo, e notei que devagar o monstro adormecido começava a se levantar de novo, ele me pegou quase à força e me arrastou pro lado dele, tirou o desodorante e jogando no chão gritou
-Vem aqui, puta, vou te ensinar o que é um homem...
E fez eu sentar em cima dele, só pra cavalgar, peguei o pau dele entre meus dedos e ajeitei pra entrar, eu tava tão molhada, escorrendo sucos que engoli tudo de uma vez até o fundo, porra, que pau terrível que ele tinha, senti uma pontada lá no fundo, tentei me afastar um pouco mas ele me segurou pelos quadris e empurrou bem pra baixo pra entrar tudo de novo, e ali me manteve, em movimentos curtos pra deixar enterrado até o fundo, só fez eu começar a gemer, a gritar, e tudo ficava perversamente delicioso. Ele pegou minha mão, começou a chupar meus dedos e então me ordenou
-Puta, enfia os dedos no seu cu...
E eu fiz, enfiei meus dedos finos pelo meu esfíncter pra sentir o pau enorme se mexendo no canal vaginal, eu me derretia em pequenos orgasmos e pra completar o senhor Arturo chupava meus peitos de beijos e provocava meus mamilos com a língua, era tudo tão gostoso...
Ele me virou, fiquei deitada e ele se meteu entre minhas pernas, começou a me comer o mais fundo que podia enquanto eu me tocava no clitóris, com força, mais força, rápido, mais rápido, o pau dele me penetrava tão fundo e tão gostoso que parecia me matar, meus gemidos se misturavam com o gemido constante da cama velha que parecia não aguentar as porradas, finalmente senti que ia gozar e como um mar de espasmos gritei um orgasmo lindo no quarto da minha mãe.
Tentei relaxar depois, mas ele continuava mais e mais, e agora ele tinha enfiado os dedos dele no meu cu. jogando um jogo de dupla penetração, caralho, até aquele momento eu não sabia que era multiorgásmica, o senhor Arturo conseguiu arrancar de mim seis orgasmos seguidos, contínuos, deliciosos, tive que implorar pra ele parar porque eu tava à beira do abismo, sentia meu coração querendo pular pra fora do peito.
Ele me virou de novo quase à força, fiquei de bruços no colchão e ele sentado nas minhas costas, em cima da parte de trás das minhas pernas, me disse algo tipo:
— Que pedaço de raba que você tem, garota, filha da puta!
E na sequência cuspiu no meu esfíncter pra massagear de leve, entendi a intenção dele e falei num tom de reprovação:
— O que o senhor Arturo tá fazendo? Vai me machucar... não seja mau...
Mas ele nem ligou pra minhas palavras, só apontou e se deixou cair com todo o peso do corpo, o pau dele entrou à força e, honestamente, me arrancou um grito de dor. O senhor Arturo cuspiu de novo, e aos poucos minha bunda se acostumou com aquele pedaço de carne.
Ele começou a meter com força enquanto fazia eu mesma separar minhas nádegas com as mãos, de novo ele tava com o celular na mão filmando tudo, isso me excitava, eu adorava ser filmada, ser fotografada, amava provocar os homens e adorava deixá-los com tesão com meus gemidos, era uma delícia ele arrebentar meu cu, caralho, me molho só de lembrar.
O senhor Arturo só parou quando gozou de novo, senti ele vindo, todo o esperma quente dele banhou meu buraco traseiro, ele se retirou deixando minha bunda toda dilatada e dolorida, mas tinha valido a pena.
A gente relaxou um pouco, ele me mostrou a nova filmagem e compartilhou com os amigos dele, e era sabido que aquilo ia se espalhar como fofoca de celular pra celular.
Depois daquele dia, o senhor Arturo tinha conseguido o que queria, e eu também, tava feliz com meus novos rollers.
E teve um antes e um depois, meus seguidores aumentaram de forma exponencial por causa daqueles vídeos, e com isso também vieram as propostas indecentes, e Entendi de verdade o valor incalculável do que eu carregava entre as pernas, e comecei a conseguir favores levando homens pra cama.
Comecei a me valorizar, a vender caro minha buceta, e hoje me sinto tão idiota por ter feito aquilo por uns patins miseráveis. Hoje, por isso, nem me dou ao trabalho de escrever. O senhor Arturo me comeu mais algumas vezes, mas como eu aumentava o preço, chegou um momento em que ele preferiu não pagar mais e foi atrás de conquistar outras garotas.
As coisas mudaram. A primeira coisa que consegui fazer foi pagar um asilo pra minha pobre avó viver seus últimos dias em paz. Agora tô terminando a papelada do financiamento da casinha que vamos comprar e, além disso, tô tirando minha carteira de motorista. Não tenho carro, mas quem sabe um dia.
Minha mãe não fala nada. Sabe que é disso que eu suo pra conseguir dinheiro. Ela não aprova, mas também não me julga. Pelo menos ela já não limpa a sujeira dos outros pra sobreviver.
Me despeço dando de presente uma das tantas fotos que me fizeram popular, de algum jeito. Beijinhos.
Se você gostou da história, pode me escrever com o título A YUMMY COCK DO SENHOR ARTURO para dulces.placeres@live.com
1 comentários - A piroca gostosa do senhor Arturo
Dejo +10