Miranda una esposa puta y su cornudito beta 9 Miranda y Eduardo se pararon un segundo más afuera de la puerta del baño, el corazón de ambos latiendo tan fuerte que parecía que se oía en el pasillo vacío del refugio. Eduardo miró a su esposa con ojos vidriosos de nervios y morbo absoluto, la...
Miranda, a esposa safada e seu corno beta REFUGIO DE INDIGENTES Otro domingo a fines de mes, como todos los últimos domingos desde hacía años. Miranda y Eduardo se levantaron temprano, prepararon a los chicos para dejarlos con la abuela y salieron rumbo al refugio para indigentes del barrio...
Confissões da puta da minha esposa Hola a todos me llamo Jose, tengo 32 años, estoy casado desde hace 10años con Pau, tiene 28 años, a los dos años de relación nos casamos y nosfuimos a vivir juntos, yo soy ingeniero informático y pau es profesora de baile Pau es una preciosidad,...
Miranda: esposa gostosa e seu corno beta Miranda abrió la puerta con el corazón latiéndole en la garganta, la sonrisa pícara y hermosa iluminándole la cara. Raúl y Norberto estaban ahí, llenando el umbral con su presencia pesada y ruda. Raúl, el de siempre: overol sucio, barba blanca...
Miranda, a esposa safada e seu corno beta Pasados unos días, era una mañana cualquiera de miércoles en Quilmes. El sol entraba tímido por la ventana de la cocina mientras Miranda preparaba el desayuno: café para Eduardo, leche chocolatada para los chicos, tostadas con mermelada. Los niños
Miranda: esposa puta e seu corno beta 4 Miranda seguía abrazada a Eduardo, ambos desnudos y pegajosos sobre la cama revuelta, cuando le acarició la cabeza calva con ternura y le sonrió con esa mezcla perfecta de amor y malicia. —Mi cornudito bueno… has sido tan obediente hoy, tan perfe
Miranda: esposa puta e seu corno beta 3 Llegó el domingo, ese día cargado de morbo y anticipación que habían planeado con tanto detalle sucio. Eduardo se levantó temprano, antes de que el sol saliera del todo en Quilmes, con la pija ya medio dura solo de pensar en lo que vendría. Besó...
Miranda, a esposa safada e seu corno beta 2 Una semana después, el sol de la tarde caía pesado sobre Quilmes y Miranda empujaba el carrito por los pasillos del supermercado del barrio, con la lista de compras en una mano y el culo redondo marcándose bajo unos leggings negros ajustados que se...
Miranda, a esposa safada e seu corno beta Miranda era una diosa pelirroja de 34 años, con esa melena rojiza que caía en ondas salvajes hasta la mitad de su espalda, como fuego líquido que invitaba a quemarse. No era una flaca de revista; no, Miranda tenía unos kilos de más que la convertí