Martes, segundo día de vacaciones de mi esposa, nos habíamos preparado para ir a la playa, pero justo antes de salir recibimos una llamada, era su jefe y el muy cabrón le dijo que tenía que volver al día siguiente al trabajo, que tenía que posponer las vacaciones, Laura, mi mujer, al principio le dijo que si, pero después de colgar pensó que no estaba de acuerdo, así que pensó ir en persona a hablar con su jefe. Yo le pregunté que si se iba a cambiar, pues el bikini estaba mojado y no llevaba nada debajo del vestido amarillo a rallas, que por cierto era de esos elásticos que se pegan al cuerpo, el caso es que me dijo que no, y así mismo nos fuimos.
Tuve que dejar el coche en un parking, Cuando llegamos al edificio me dijo que me esperara en la puerta, y eso hice, así que la vi marchar meneando ese culo ella subió por el ascensor mientras que yo me senté frente al hombre que hay en recepción, que no sé cómo se llama, pero mi esposa lo conoce.
A lo que iba, Laura entró decidida, y fue directamente al despacho del jefe, cuando entró cerró la puerta tras de si. Él estaba sentado frente al monitor Desde el ventanal del despacho se veían unas cuantas mesas de trabajo, pero casi todas estaban vacías por que la mitad de la gente estaba de vacaciones. Su jefe la miró sorprendido, estaba muy enfadada.
-¿Se puede saber que te pasa conmigo? –preguntó ella.
-A mí nada.
-Como que nada, llevas unos días haciéndome la vida imposible: tomo vacaciones me llamas para que vuelva, ¿seguro que no has llamado a ninguna otra?
-Pues no pero…
-No te pongas así, tranquilízate –le dijo levantándose y acercándose a ella.
-¡¿Tú lo que quieres es jcogerme verdad?! –le dijo a la cara–
Diciendo esto, Laura lo agarro del brazo y lo atrajo hacia ella hasta que su espalda tocó la pared, acto y seguido se subió el vestido hasta la cintura.
-¡Vamos , ¿no querías cojerme ?! ¡–dijo mi esposa desabrochándole los pantalones.
Laura le sacó la pija la sujetó con una mano y con la otra le rodeó la cintura para pegarlo a su cuerpo, después levantó una pierna, la apoyó en su cintura rodeándola, y así poder poner la punta de su pija en la entrada de su cocnha
Su jefe no se lo creía, pero estaba sucediendo, tenía la punta de su pija en la entrada de Laura, y esta era una mujer deseable, su cuerpo decía cojeme cada vez que se movía, se había hecho tantas pajas pensando en ella que parecía increíble lo cerca que la tenía, así que no iba a desperdiciar la oportunidad y se la metió de golpe hasta el fondo.
-Aaaaah –gritó ella– así, , hazlo –su jefe la bombeaba con fuerza mientras le sujetaba el culo con una mano y con la otra exploraba el resto de su cuerpo– ¿esto es lo que querías verdad?
-Oh sí.
-Pues aprovecha, –dijo colgándose de su cuello. Su jefe le bajó los tirantes para descubrir sus pechos– ¿también quieres mis tetas?
-Sí, quería verlas – siempre vas con esos escotes llevándolas tan apretaditas.
-Pues… son tuyas
-Qué puta eres, me gusta que seas así.
-No sabes… lo puta… que puedo… llegar… a ser.
no tendrás que venir mañana, podrás acabar las vacaciones.
-Si me… lo prometes… te la limpio… con… la boca… cuando acabes.
-Trato hecho.
Entonces entró en el despacho un compañero, que había visto por el ventanal la espalda desnuda y los movimientos de ambos, los dos lo miraron sin dejar de cojer
–el compañero de Laura esperó su turno mientras se quitaba los pantalones– ahora te lo voy a hacer en mi mesa.
El jefe llevó a su empleada hasta la mesa y la inclinó sobre ella, dejando su culo a tiro para bombearlo.
-¿Me dejas metértela por el culo?
- Su jefe la enculó bombeando con fuerza.
-¡El culo de Laura, no me lo puedo creer, es todo mío! Vamos puta, quiero que chupes la mesa, es la mesa de tu jefe y la tienes que adorar, venga hazlo que yo te vea.
Mi mujer comenzó a lamer la mesa con esa lengua que tiene extremadamente sensual.
-
El jefe sacó su pija del ano de mi mujer para introducírsela en la rajita, y ahí dentro descargar su leche inundando el interior de mi esposa.
-¡Me corrooo!
-¡Así, bien, lléname de leche, bien, bien, asíii!
. Laura se lo metió en la boca con voracidad.
Ambos descargaron todo lo que tenían, Laura no dejó ni una gota, se lo tragó todo.
Mi esposa me dijo que había tardado por que la habían estado preguntando cosas del trabajo, que al parecer “les había gustado joderla” haciéndole tardar en salir. Y los dos salimos del edificio, no sin antes levantarse el vestido desde atrás y con dos dedos recoger el semen que emanaba de su ano, para después metérselo en la boca mirando al hombre con cara juguetona, no obstante, él no dejó de sostener una sonrisa burlona.
Tuve que dejar el coche en un parking, Cuando llegamos al edificio me dijo que me esperara en la puerta, y eso hice, así que la vi marchar meneando ese culo ella subió por el ascensor mientras que yo me senté frente al hombre que hay en recepción, que no sé cómo se llama, pero mi esposa lo conoce.
A lo que iba, Laura entró decidida, y fue directamente al despacho del jefe, cuando entró cerró la puerta tras de si. Él estaba sentado frente al monitor Desde el ventanal del despacho se veían unas cuantas mesas de trabajo, pero casi todas estaban vacías por que la mitad de la gente estaba de vacaciones. Su jefe la miró sorprendido, estaba muy enfadada.
-¿Se puede saber que te pasa conmigo? –preguntó ella.
-A mí nada.
-Como que nada, llevas unos días haciéndome la vida imposible: tomo vacaciones me llamas para que vuelva, ¿seguro que no has llamado a ninguna otra?
-Pues no pero…
-No te pongas así, tranquilízate –le dijo levantándose y acercándose a ella.
-¡¿Tú lo que quieres es jcogerme verdad?! –le dijo a la cara–
Diciendo esto, Laura lo agarro del brazo y lo atrajo hacia ella hasta que su espalda tocó la pared, acto y seguido se subió el vestido hasta la cintura.
-¡Vamos , ¿no querías cojerme ?! ¡–dijo mi esposa desabrochándole los pantalones.
Laura le sacó la pija la sujetó con una mano y con la otra le rodeó la cintura para pegarlo a su cuerpo, después levantó una pierna, la apoyó en su cintura rodeándola, y así poder poner la punta de su pija en la entrada de su cocnha
Su jefe no se lo creía, pero estaba sucediendo, tenía la punta de su pija en la entrada de Laura, y esta era una mujer deseable, su cuerpo decía cojeme cada vez que se movía, se había hecho tantas pajas pensando en ella que parecía increíble lo cerca que la tenía, así que no iba a desperdiciar la oportunidad y se la metió de golpe hasta el fondo.
-Aaaaah –gritó ella– así, , hazlo –su jefe la bombeaba con fuerza mientras le sujetaba el culo con una mano y con la otra exploraba el resto de su cuerpo– ¿esto es lo que querías verdad?
-Oh sí.
-Pues aprovecha, –dijo colgándose de su cuello. Su jefe le bajó los tirantes para descubrir sus pechos– ¿también quieres mis tetas?
-Sí, quería verlas – siempre vas con esos escotes llevándolas tan apretaditas.
-Pues… son tuyas
-Qué puta eres, me gusta que seas así.
-No sabes… lo puta… que puedo… llegar… a ser.
no tendrás que venir mañana, podrás acabar las vacaciones.
-Si me… lo prometes… te la limpio… con… la boca… cuando acabes.
-Trato hecho.
Entonces entró en el despacho un compañero, que había visto por el ventanal la espalda desnuda y los movimientos de ambos, los dos lo miraron sin dejar de cojer
–el compañero de Laura esperó su turno mientras se quitaba los pantalones– ahora te lo voy a hacer en mi mesa.
El jefe llevó a su empleada hasta la mesa y la inclinó sobre ella, dejando su culo a tiro para bombearlo.
-¿Me dejas metértela por el culo?
- Su jefe la enculó bombeando con fuerza.
-¡El culo de Laura, no me lo puedo creer, es todo mío! Vamos puta, quiero que chupes la mesa, es la mesa de tu jefe y la tienes que adorar, venga hazlo que yo te vea.
Mi mujer comenzó a lamer la mesa con esa lengua que tiene extremadamente sensual.
-
El jefe sacó su pija del ano de mi mujer para introducírsela en la rajita, y ahí dentro descargar su leche inundando el interior de mi esposa.
-¡Me corrooo!
-¡Así, bien, lléname de leche, bien, bien, asíii!
. Laura se lo metió en la boca con voracidad.
Ambos descargaron todo lo que tenían, Laura no dejó ni una gota, se lo tragó todo.
Mi esposa me dijo que había tardado por que la habían estado preguntando cosas del trabajo, que al parecer “les había gustado joderla” haciéndole tardar en salir. Y los dos salimos del edificio, no sin antes levantarse el vestido desde atrás y con dos dedos recoger el semen que emanaba de su ano, para después metérselo en la boca mirando al hombre con cara juguetona, no obstante, él no dejó de sostener una sonrisa burlona.
1 comentários - mi mujer me conto como se la cogieron