Los aires acondicionados w.alejandro

Después de mi experiencia anterior, sentí que algo volvía a mi, ganas en especial.
Estaban empezando los días de un poco más de calor en Buenos Aires, y mi preocupación era la refrigeración de la casa, eso siempre quedaba de mi lado, porque soy la que más sufre el calor.
de a poco había empezado a mutar mi día a día, estaba como mas animada, y el sexo con mi esposo empezó a mejorar mucho, mas por iniciativa mía. Estuve de shopping para renovar mi ropa interior. De apoco sin despertar muchas sospechas, pero de nuevo tenía ganas de usar algo más sensual. Me compre algunos conjuntos, con tangas y algo de encaje, uno negro y uno blanco, también no bikini pensando en el verano que venia. 
Recuerdo que fue un miércoles de compras antes de ir a buscar a los chicos al cole. 
Y por la tarde llamé al técnico del aire acondicionado para que revisara los equipos de casa, no quería que llegue el calor fuerte y ahí descubrir que nada andaba. El que viene todos los años no podía hasta dentro de un mes así que le escribí a uno que encontré googleando. 
Me dijo el viernes a la mañana estoy ahí, y ni lo agende, tampoco le creí mucho que vendría tan rápidamente.
Llegó el viernes, los chicos temprano al cole con el padre, y entre a bañarme tenía tiempo para mi hasta el mediodía, me tomé mi tiempo y al salir me probé la tanga blanca del conjunto nuevo, una pollera de jean bastante corta pero que tapa todo como debe ser y una musculosa que tiene a espalda bastante baja, me gusta como me queda sin corpiño muy cómoda, y unas zapas que también me había comprado.
me hice un café y me senté con el celu a tomarla tranquila, cuando escucho el timbre y ahí me acordé, el señor del aire. Maldije que mi mañana libre se esfumaba. Salí a abrirle, en la puerta un señor de unos 55 años (Alejandro) no muy alto, un poco pelado, canoso y la panza grande rigida. Acompañado por un chico más joven (Leo) le decía después me enteré que tenía 20 y era su sobrino que había venido de una provincia a vivir con ellos.  Se lo veía tímido. Alejandro me saludó con la mano, leo solo miro y dijo hola.
Abrí el portón y los invité a pasar, Alejandro con una valija de herramientas y leo con otra y una escalera chica. Camine delante y podía sentir la mirada de los dos en mi espalda casi toda libre y mis piernas. 
Entramos y les mostré primero el aire de living y después los de los cuarto de los chicos, para cerrar diciendo en mi cuarto está el ultimo.
“ok señora empezamos con el del living.”
“no me diga señora que no soy tan grande.” Un poquito lo coqueteaba.
Ahí comenzó la charla más con Alejandro que con Leo, él le daba órdenes al chico y eso ya me despertó curiosidad. 
Los deje trabajar tranquilos y me fui a la cocina con la compu para terminar unos pendientes. Cuando veo que se asoma  Alejandro para pedirme algo para tomar. “Entre” le dije y me hizo caso, le serví agua y seguimos charlando.  Ahí me contó que Leo era sobrino de su esposa y vino de Entre Ríos hace un mes para ayudarlo y trabajar con él. 
Recuerdo que mi frase fue “ no es fácil tener a cargo personas y dar tantas órdenes”. 
“A mi me gusta mucho” dijo Alejandro. “Date vuelta”
Y obedecí sin dudarlo. Apoyé mis manos sobre la isla de la cocina donde estaba. 
“Viste! El que nace para mandar sabe cuando uno quiera obedecer” me dijo el. Y apoyó su mano en la parte interna de mi muslo. Tome aire y sentí su mano mucho más rasposa y áspera de lo que estaba acostumbrada. Subió lentamente su mano más cerca de mi concha que ya sentía caliente y con la otra mano toco mi teta desde atrás y otro suspiro se me escapó.
”que calentita estas putita”. Yo creo que él entendió todo desde que entró a la casa y ya sabía que yo buscaba algo quizás inconscientemente.
Siguió subiendo su mano ya levantando un poco mi pollera y tocando con solo un dedo el central recorrió mi concha y mi apretó un poco en mi culo sobre mi tanga que ya estaba mojada. Corrió un poco y metió el dedo suavemente y lo saco muy mojada, yo mordiéndome los labios mientras con la otra mano seguía masajeando mi teta izquierda. 
Llevó su dedo a la boca como probando el sabor y me dijo “que rica estas puta”, escucho que baja su cierre y me doy vuelta a mirar sobre mi hombro. “Que haces? Mira que no tengo forros acá. Anda a buscar” le dije.
me agarró del pelo y mi tiro fuerte como para qué mira adelante. Era brusco y me encantaba, me apoyo la pija en la entra de la concha sentí como entro lento y constante. 
“A mi me vas a sentir así. O acaso no la sentís mejor así puta?” Hice que si con la cabeza. Se acomodo me agarra de la cintura y empezó a cogerme fuerte en serio, no se cuanto tiempo fue pero acabé dos veces, siempre en la misma posición y bien agarrado sentía que sus dedos apretaban fuerte mi cadera. 
Me dice “Voy a acabar”. Me doy vuelta, me agacho y abro la boca, me mete la pija y empiezo a chuparla, en realidad me cogía la boca. Su pija era gorda pero más bien corta. Siento que mete bastante adentro la pija y me llena la boca de leche. Me tenía de la cabeza suave pero no me dejaba salir, como pude saque un poco la pija y trague todo. Me limpie un poco la boca con la mano y acomode mi tanga que la tenia corrida de costado y también la pollera, mi musculosa con los breteles caídos también me acomode y vi al chico mirando desde la puerta de la cocina.
”veni pendejo cogetela” dijo Ale. Yo era una cosa para él. 
El chico entró y sin decirme nada se me vino encima, él era mucho más alto que yo y Alejandro. Me abrazó torpemente y me empezó a besar. 
“No boludo, no le des besos que le llene la boca le leche. Estas minas son para cogerlas, beso le da el marido” 
Me hace dar vuelta y le dice “mira el ojete que tiene. Chúpaselo”
el pendejo se agacha, me baja la pollera sacándola, y entierra su cara en mi cola. Empieza a chuparme el culo como nunca nadie lo hizo. Alejandro lo alentaba. Me baja la tanga hasta las rodillas y sigue comiéndome. “ si cómeme” salió de mi boca mientras lo tenía de la nuca. Sentía su lengua queriendo entrar y su barbita rozándome la cola.
Me saco la tanga del todo y se la guardo en el bolsillo, ahí estaba casi desnuda frente a dos desconocidos en mi cocina. 
“ Llévatela  y cogela en la cama, que yo termino de revisar los aires”. El pibe me lleva de la mano, yo caminando en culo y antes de irme Ale me da un rico chirlo. “esta cola déjamela que la quiero hacer yo”.
Ya sabia que tenia que cambiar el nombre del contacto con la w para que no quede arriba, ya parecía un comportamiento que se repetía. Sería mi segunda w

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