Te abro la puerta y entras al salón.
Te arrodillas sobre la alfombra en el medio de la habitación, mirando hacia abajo.
Estoy ante ti:
- Mírame. -
Me miras fijamente a los ojos, suplicando, mordiéndote el labio.
- ¿Vas a ser una buena chica? -
Tus ojos parpadean y asientes.
- Habla en voz alta. -
- Sí… - susurras, temblando.
- ¿Sí…? -
- Sí, Amo. -
- Buena chica. - digo.
Te estremeces y cierras los ojos, sientes mis manos alrededor de tu cuello y escuchas un clic.
- Las chicas buenas reciben collares.
Abres los ojos y una sola lágrima se escapa de tus ojos. Tus labios tiemblan y un sollozo retumba en tu garganta.
- No, ahora tienes dueño. No llores. -
- Sí, Amo, - te sientes cuidada.
Tomo tus manos y te levantas. Te doy un beso en los labios y seco tu lágrima con mi lengua. Te siento temblar.
- Sígueme. -
Empiezo a desvestirte mientras te llevo al baño, la bañera esperando caliente y humeante con tus olores favoritos...
Te guío hacia adentro y te miro a los ojos mientras me quito el boxer. Ves mi erección.
- Tú hiciste esto. Tú te encargarás de ello. -
- Sí, Amo – susurras.
Entro a la bañera y me siento.
- Ahora siéntate. -
Te ayudo a bajar y pongo mi pene lubricado entre tus nalgas...
- ¿Estás lista, mascota? -
- Sí, amo … -
Penetro tu ano, despacio y con afecto. Te recuerda cuando lo tomé por primera vez, lo feliz que estabas cuando sentiste que te llené y sentiste mi semen dentro. Te estremeces de nuevo, es placer y amor.
- Buena niña, ahora quédate quieta, muy quieta…- digo cuando te he entrado del todo.
Empiezo a enjabonarte las tetas, y tus pezones se endurecen cuando mis dedos los tocan, un espasmo alrededor de mi pene me dice que estás disfrutando. Juego un rato, pellizcándolos y retorciéndolos. Tu respiración se acelera a medida que el placer viaja a través de ti.
Tus manos agarran los bordes de la bañera, bloqueadas por mi orden, inmóviles. Gimes cuando mis manos abandonan tu pecho y bajan por tu estómago. Mis manos llegan a tu vagina completamente depilado y mis dedos comienzan a acariciar tus labios.
- Primero te limpiamos y luego jugamos. -
Un dedo entra en tu vagina y comienza a jugar con tu punto G y el otro comienza a jugar con tu clítoris. No te mueves porque eres una buena chica y las buenas chicas obedecen a su amo.
Tu respiración se acelera y mientras los dedos siguen tocando tus notas de placer, gimes y gimes hasta que te corres en mis dedos.
- Buena chica, ahora estás limpia. -
Lavo el jabón de tu piel, te levanto, todavía dentro de ti, y lentamente me retiro de ti. Te seco con una toalla suave y te doy un rápido beso en los labios. Te miras al espejo y ves tu collar con tu nombre. Te sientes poseída.
- Ahora jugamos, mascota. -
Tomo tu mano y guío tu cuerpo desnudo hacia el dormitorio...
Te arrodillas sobre la alfombra en el medio de la habitación, mirando hacia abajo.
Estoy ante ti:
- Mírame. -
Me miras fijamente a los ojos, suplicando, mordiéndote el labio.
- ¿Vas a ser una buena chica? -
Tus ojos parpadean y asientes.
- Habla en voz alta. -
- Sí… - susurras, temblando.
- ¿Sí…? -
- Sí, Amo. -
- Buena chica. - digo.
Te estremeces y cierras los ojos, sientes mis manos alrededor de tu cuello y escuchas un clic.
- Las chicas buenas reciben collares.
Abres los ojos y una sola lágrima se escapa de tus ojos. Tus labios tiemblan y un sollozo retumba en tu garganta.
- No, ahora tienes dueño. No llores. -
- Sí, Amo, - te sientes cuidada.
Tomo tus manos y te levantas. Te doy un beso en los labios y seco tu lágrima con mi lengua. Te siento temblar.
- Sígueme. -
Empiezo a desvestirte mientras te llevo al baño, la bañera esperando caliente y humeante con tus olores favoritos...
Te guío hacia adentro y te miro a los ojos mientras me quito el boxer. Ves mi erección.
- Tú hiciste esto. Tú te encargarás de ello. -
- Sí, Amo – susurras.
Entro a la bañera y me siento.
- Ahora siéntate. -
Te ayudo a bajar y pongo mi pene lubricado entre tus nalgas...
- ¿Estás lista, mascota? -
- Sí, amo … -
Penetro tu ano, despacio y con afecto. Te recuerda cuando lo tomé por primera vez, lo feliz que estabas cuando sentiste que te llené y sentiste mi semen dentro. Te estremeces de nuevo, es placer y amor.
- Buena niña, ahora quédate quieta, muy quieta…- digo cuando te he entrado del todo.
Empiezo a enjabonarte las tetas, y tus pezones se endurecen cuando mis dedos los tocan, un espasmo alrededor de mi pene me dice que estás disfrutando. Juego un rato, pellizcándolos y retorciéndolos. Tu respiración se acelera a medida que el placer viaja a través de ti.
Tus manos agarran los bordes de la bañera, bloqueadas por mi orden, inmóviles. Gimes cuando mis manos abandonan tu pecho y bajan por tu estómago. Mis manos llegan a tu vagina completamente depilado y mis dedos comienzan a acariciar tus labios.
- Primero te limpiamos y luego jugamos. -
Un dedo entra en tu vagina y comienza a jugar con tu punto G y el otro comienza a jugar con tu clítoris. No te mueves porque eres una buena chica y las buenas chicas obedecen a su amo.
Tu respiración se acelera y mientras los dedos siguen tocando tus notas de placer, gimes y gimes hasta que te corres en mis dedos.
- Buena chica, ahora estás limpia. -
Lavo el jabón de tu piel, te levanto, todavía dentro de ti, y lentamente me retiro de ti. Te seco con una toalla suave y te doy un rápido beso en los labios. Te miras al espejo y ves tu collar con tu nombre. Te sientes poseída.
- Ahora jugamos, mascota. -
Tomo tu mano y guío tu cuerpo desnudo hacia el dormitorio...
1 comentários - Vos